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Atractividad regional en Europa: el papel de la transición digital y verde

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Por Vicente Royuela, Anastasia Panori y Jordi López-Tamayo

¿Qué hace que una región sea atractiva? Tradicionalmente, la respuesta se basaba en el empleo y la calidad de vida. Sin embargo, la Transición Gemela (Twin Transition) —digital y verde— está transformando las preferencias de localización y la capacidad de los territorios para retener talento. De acuerdo con la literatura reciente, mientras que las ganancias digitales tienden a concentrarse en grandes centros urbanos, la transición verde impone costes asimétricos que alimentan una incipiente “geografía del descontento” en regiones industriales o periféricas.

En un trabajo reciente publicado en The Annals of Regional Science y enmarcado en el proyecto MOBITWIN (https://mobi-twin-project.eu/), Vicente Royuela, Anastasia Panori y Jordi López-Tamayo analizan la atractividad en regiones europeas a lo largo del periodo 2010-2022 incorporando explícitamente la disponibilidad simultánea (regional readiness) de activos digitales y verdes.

En un trabajo reciente publicado en The Annals of Regional Science y resultante del proyecto MOBITWIN (https://mobi-twin-project.eu/), Vicente Royuela, Anastasia Panori y Jordi López-Tamayo analizan la atractividad en regiones europeas a lo largo del periodo 2010-2022 incorporando explícitamente la disponibilidad simultánea (regional readiness) de activos digitales y verdes.

El trabajo desarrolla un índice compuesto de atractividad regional (RAI) para 237 regiones NUTS2 de la UE27. El índice combina tres dimensiones de manera ponderada. Los factores tradicionales (50%) incluyen aspectos como economía y mercado laboral, atractivo turístico, bienestar de los residentes, seguridad, calidad institucional y clima. Los factores digitales (25%) captan infraestructura de banda ancha, especialización tecnológica y habilidades digitales de la población. Los factores verdes (25%) recogen calidad medioambiental, economía circular, exposición a la transición energética e intensidad turística relativa al PIB.

El RAI global muestra una mejora sostenida en todas las regiones, aunque con dinámicas diferenciadas según tipología territorial. La brecha entre regiones urbanas, intermedias y rurales persiste, especialmente en los factores tradicionales, reflejando limitaciones estructurales en las regiones menos urbanizadas. En contraste, la dimensión verde presenta diferencias más reducidas entre tipologías, lo que sugiere una distribución territorial más homogénea de ciertos activos de la transición verde. Las regiones urbanas registran un repunte claro del pilar verde en 2019–2020, probablemente vinculado a la reducción de emisiones y movilidad durante la pandemia.

Fig.1. Evolución del RAI global y por dimensiones (tradicional, digital y verde) según tipología de región (verde = rural, rojo = intermedia, azul = urbana), 2010–2022. Fuente: Royuela, Panori y López-Tamayo (2026).

Las regiones del noroeste europeo lideran de forma sistemática las dimensiones tradicional y digital, mientras que las del suroeste muestran los valores más bajos durante todo el período, pese a una mejora gradual. La dimensión digital evidencia un proceso de convergencia entre grandes áreas europeas. En cambio, el pilar verde presenta un patrón distinto: las regiones del noreste lideran con claridad, mientras que el suroeste permanece rezagado, poniendo de relieve la persistencia de retos ambientales estructurales.

Fig. 2. Evolución del RAI global y por dimensiones según agrupación geográfica de países (NE = noreste, NW = noroeste, SE = sureste, SW = suroeste), 2010–2022. Fuente: Royuela, Panori y López-Tamayo (2026).

El mapa del RAI para 2020 reproduce el patrón centro‑periferia europeo. Las regiones septentrionales, especialmente en Finlandia y Suecia, alcanzan las puntuaciones más altas. Destaca el caso de Estonia, que sobresale en el contexto báltico como resultado de una apuesta sostenida por la digitalización. Se pueden apreciar importantes desigualdades dentro de los países. España, Italia o Polonia son ejemplos claros: combinan regiones con resultados cercanos a la media europea con otras situadas en los percentiles más bajos. Este patrón plantea un desafío específico para la política de cohesión, que no puede limitarse a intervenciones a escala nacional.

Fig. 3. Distribución geográfica del RAI global en 2020 (rango: 24,99–95,35; azul más intenso = mayor atractividad). Fuente: Royuela, Panori y López-Tamayo (2026).

 

Para validar el RAI, cruzamos los datos con seis tipos de movilidad interregional (desde migraciones permanentes hasta flujos estudiantiles, Väisänen et al., 2024). Los resultados confirman que el índice predice bien el comportamiento de las personas: las regiones con mayor RAI atraen efectivamente más población.

Mientras los trabajadores y las familias siguen priorizando los factores tradicionales como el empleo, la renta y la seguridad para sus decisiones de localización definitiva, los estudiantes muestran una sensibilidad mucho mayor hacia los factores digitales. Por último, aunque el impacto de los factores verdes en la movilidad permanente es todavía modesto, estos activos ya resultan determinantes en la movilidad estacional y los intercambios estudiantiles de corta duración.

Fig 4. Correlaciones de Pearson entre las dimensiones del RAI y los seis tipos de flujos de movilidad interregional netos (237 regiones NUTS2, UE27). Todas significativas al 99 % salvo movilidad permanente por factores verdes (n.s.). Fuente: elaboración propia a partir de la Tabla 2 de Royuela, Panori y López-Tamayo (2026).

La atractividad regional ya no puede medirse solo con el PIB o el empleo. La disponibilidad de activos digitales y verdes es hoy una condición habilitante para el desarrollo futuro. Nuestra investigación advierte de un riesgo real: que las regiones urbanas y del noroeste capitalicen los beneficios de la transición gemela mientras que las zonas rurales y periféricas del sur y este europeos acumulan un déficit creciente. Sin políticas de apoyo explícitas que mejoren la infraestructura verde y digital en estos territorios rezagados, las disparidades europeas no solo se mantendrán, sino que se profundizarán en la nueva economía que estamos construyendo.

 

Referencias

Royuela, V., Panori, A., & López-Tamayo, J. (2026). The role of regional readiness for green and digital transitions in shaping attractiveness: a composite index approach. The Annals of Regional Science, 75, 54.

Väisänen, T., Malekzadeh, M., Havusela, M., Inkeröinen, O., & Järv, O. (2024). Complete Mobi-Twin Dataset [Data set] Zenodo. 

 

“La riqueza de las regiones” constituye un instrumento de comunicación e intercambio de ideas promovido por Asociación Española de Ciencia Regional (AECR). Para más información sobre la actividad de AECR visite su Página Web o síganos en FacebookLinkedin, Youtube y/o Twitter.

 

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