Por Alberto Vaquero García (1), Santiago Lago Peñas (2), María Cadaval Sampedro (2), Patricio Sánchez Fernández (3)
- ECOBAS-Universidade de Vigo-GEN
- IDEAGOV y Universidade de Santiago de Compostela
- Universidade de Vigo
La inversión pública de las comunidades autónomas es un elemento clave para el desarrollo territorial. A través de ella se financian infraestructuras, equipamientos públicos y proyectos estratégicos que influyen directamente en la competitividad económica y en el bienestar de la ciudadanía. Sin embargo, la inversión pública no evoluciona de forma uniforme entre regiones ni se mantiene estable a lo largo del tiempo. Las crisis económicas, las reglas fiscales o el acceso a fondos europeos pueden alterar significativamente su comportamiento.
En el trabajo La dinámica de la inversión regional en España: un estudio comparativo de las Comunidades Autónomas (https://doi.org/10.38191/iirr-jorr.24.065), analizamos cómo ha evolucionado la inversión pública de las comunidades autónomas españolas entre 1984 y 2021 y qué factores ayudan a explicar las asimetrías territoriales. El estudio permite observar las tendencias de largo plazo, identificar patrones y comprender cómo se financian estos gastos de capital.

Uno de los elementos que más influyen en la inversión pública es el ciclo económico. En épocas de crecimiento, las administraciones amplían sus proyectos de inversión. En cambio, cuando llega una crisis, la prioridad suele desplazarse hacia el gasto corriente, especialmente en ámbitos como la sanidad, la educación y los servicios sociales.
Esto fue especialmente evidente tras la crisis financiera de 2008. Durante los años previos, el gasto de capital autonómico creció con fuerza; pero la Gran Recesión dio paso a un largo período de ajuste presupuestario. A esta dinámica se suman las particularidades del sistema de financiación autonómica. No todas las autonomías cuentan con la misma capacidad para generar ahorro ni dependen en igual medida de transferencias externas. En algunas, los fondos europeos o el Fondo de Compensación Interterritorial han sido una fuente clave para sostener la inversión pública.
Resultados
Entre mediados de los años noventa y 2008, la inversión pública autonómica creció de forma sostenida. A partir de ese momento, se produjo un descenso generalizado que se prolongó durante varios años. Incluso con la recuperación económica posterior, la inversión no logró volver a los niveles anteriores a la crisis en algunos casos.
Las diferencias territoriales también se reflejan en las fuentes de financiación de la inversión. Las comunidades forales destacan por su mayor capacidad para generar ahorro, lo que les permite financiar una parte importante de sus inversiones con recursos propios. En contraste, otras autonomías presentan una menor capacidad de financiación interna y una mayor dependencia de las transferencias.
En este contexto, los fondos europeos han desempeñado un papel determinante. Andalucía, Extremadura o Castilla-La Mancha han utilizado estas transferencias para sostener su inversión pública, especialmente en períodos de restricción presupuestaria.
Además, las reglas fiscales introducidas tras la crisis financiera obligaron a muchas administraciones a reducir el déficit y la deuda. En este proceso, la inversión pública fue una de las partidas más afectadas. Aunque su peso dentro del gasto total no es especialmente elevado, fue una de las variables que absorbió una parte importante del ajuste.
Otro aspecto relevante observado en el trabajo es la evolución de las diferencias entre comunidades autónomas. Para analizarlo, utilizamos un indicador de convergencia que mide si la distancia entre regiones aumenta o disminuye con el tiempo (ver gráfico). Los resultados muestran que la evolución de la convergencia entre autonomías en el gasto y en las transferencias de capital está claramente condicionada por el ciclo económico: los períodos de expansión y crisis han marcado el grado de aproximación o divergencia entre territorios. Además, la dispersión regional ha sido mayor en el gasto de capital que en las transferencias, lo que sugiere que estas últimas han actuado como un mecanismo relativamente más homogéneo de financiación territorial. La pandemia alteró de forma notable esta dinámica. El fuerte aumento de las transferencias de capital en 2020 y 2021, impulsado en buena medida por la llegada de los fondos europeos Next Generation, contribuyó a intensificar la convergencia entre comunidades autónomas tanto en los recursos recibidos como en los gastos de capital.
En este contexto, será clave evaluar el impacto que han tenido los fondos Next Generation sobre las decisiones de inversión y sobre la convergencia entre territorios, cuando contemos con los todos los datos.
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