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Blogs El blog de Federico Ysart por Federico Ysart

Esperanza Aguirre marca tendencia

Federico Ysart el

La presidente de la comunidad madrileña ha abierto la salida; desde el anuncio de su plan de ahorro nada seguirá como hasta ahora. Las comunidades más sensibles a las urgencias nacionales seguirán la hoja de ruta que acaba de marcar. Puede ser el comienzo de la solución de nuestro sudoku autonómico; el ajuste hecho desde la inteligencia de que se acabaron los días de vino y rosas que han dado al traste con lo que fue diseñado para una mejor gobernanza del país y ha terminado en paradigma del despilfarro nacional.

Con pandereta, barretinas, mandiles o peinetas la mayoría de las regiones españolas se echaron al monte en la creencia que todo era orégano. Aún hoy andan defendiendo los gerifaltes de los EREs los gastos de una delegación en Madrid, por no recordar Bruselas, que nos cuesta más de medio millón al año. Y otra en Barcelona. Para qué puedan necesitar los andaluces hacer lobby en el resto de la península tiene peor explicación que el que los presidentes de la Junta no estaban al cabo de la calle en la mamandurria por debajo del mostrador para los amigos.

No son los únicos, ni única es tampoco la modalidad del despilfarro. Los de la región valenciana tendrán que explicar por qué siguen debiendo millones a las farmacias, ¿es que no pasaron hace poco más de un mes al Estado los gastos pendientes? Y los catalanes. ¡Ay los catalanes! A los convergentes les quedó incrustado un comunista en sus altas esferas: el defensor del pueblo que ha dado la vuelta al mundo con cargo a sus defendidos.

Lo atronador es que el señor Ribó, antes diputado a Cortes y aún antes autor de la transfiguración del PSUC, el viejo partido comunista catalán, en IC, Iniciativa per Catalunya, alegue que los ochenta mil y pico euros que ha gastado viajando en los últimos dos años no pasan de ser el 0,5% del presupuesto del Síndic de Greuges, denominación local del defensor del personal. Si a los siete millones de presupuesto que este año de rebajas tiene se enfrentan las ocho mil quejas recibidas, el llamado Síndic resulta una ruina.

En fin: habiendo llegado hasta aquí, el partir por la mitad el número de parlamentarios, hacer lo preciso para racionalizar los cargos, personal contratado, patrimonio urbano y demás fuentes de gastos fuera de cacho es una buena opción. Y mejor aún si aprovechan la tacada para disolver los síndics, ararteko, procuradores del común, valedor do pobo y demás defensorías de los pueblos hispanos con que se adornan todas las comunidades salvo la madrileña, la cántabra y la extremeña.

El paso anunciado por Esperanza Aguirre es otra buena señal de que los españoles se toman en serio las cosas. Acabaremos entendiendo la realidad, y los de fuera, a nosotros.

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