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Blogs El blog de Federico Ysart por Federico Ysart

Cuando los medios no informan

Federico Ysart el

 

 

La información está siendo suplantada por la propaganda en demasiados casos como para seguir haciendo el don Tancredo. La intencionalidad política no se disimula; al parecer no merece la pena perder tiempo y espacio en enmascarar la causa que mueve los hilos. Y así, por ejemplo, los casos de corrupción van amontonándose como las hojas en otoño. Incluso surgirán hasta el 20-N “no casos” desde uno y otro extremo de la vida política nacional.

“Busca aquella foto y publícala ya…”, “Pudo haber estado, y si no, que lo desmienta”,  “Primo tercero o cuarto, qué más da; el caso es que son primos”… todas ellas son frases de uso normalizado entre presuntos informadores y publicistas ciertos. Con la mayor naturalidad, sintiendo el mundo en sus manos, estos personajes hacen la labor sucia que alimenta buena parte de la rala política de nuestros días. 

Sin embargo pocos se preguntan por qué nada les sucede a los malversadores de caudales públicos, esos presidentes de comunidades y ayuntamientos que se tomaron las obligaciones presupuestarias a título de inventario y han dejado las arcas más que vacías, empeñadas.

Como pocos son quienes mueven un dedo para que los sinvergüenzas que blindaron sus salidas por la puerta trasera de cajas de ahorro, por ejemplo, devuelvan lo ingerido por mucha protección estatutaria que les cobijara. El principio civil de administrar “con toda la diligencia de un buen padre de familia” está por encima de los votos de accionistas y consejeros, sobre todo cuando el gestor ha hecho un pan como unas tortas con los bienes de sus administrados.

No; pocos medios están en esas minucias. Quizá no aporten tantos miles de votos como unos trajes mal cortados o las audiencias ministeriales en gasolineras. O, más triste aún, quizá sea que el beneficio, como los pecados, se repartiera por igual entre unos y otros, en cuyo caso, para qué perder el tiempo.

El caso es que con todo ello, además de debilitar el pulso moral de la sociedad, los medios están cavando su propia fosa. Pocos son conscientes de que no quedarán al margen de los procesos de desintermediación que ya han cambiado el comercio o industrias como la financiera. ¿Para qué pasar por el filtro manipulador del intermediario cuando puedo acceder directamente a las fuentes? Este fenómeno, ya evidente en la información financiero-económica, acabará generalizándose. Y hasta ahí habrá llegado el engaño.

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