Empleo y salarios en las regiones españolas: algunas propuestas de política económica

Publicado por el 21/12/2017

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Por Roberto Bande – GAME-IDEGA, Universidade de Santiago de Compostela –roberto.bande@usc.es

 

Una vez que los efectos de la Gran Recesión comienzan a disiparse y que la mayor parte de las economías desarrolladas han retomado su senda de crecimiento económico, en el ámbito académico se abre un nuevo debate: ¿es la recuperación de los niveles de actividad económica una consecuencia natural de las reformas estructurales que han sido aplicadas por numerosos países, o simplemente se trata de que las fuerzas económicas que causaron la recesión están empujando en la dirección opuesta? En el ámbito del mercado de trabajo esta es una cuestión importante, ya que en numerosas ocasiones las reformas estructurales se han centrado en reformas genéricas del mercado laboral, con el objetivo declarado de aumentar la competitividad. Como consecuencia, ha tenido lugar un intenso proceso de desregulación del mercado de trabajo, especialmente en los países que presentaban una posición externa más expuesta antes del inicio de la recesión (ver un interesante trabajo de Giusseppe Bertola aquí). Las tasas de paro están cayendo y el empleo está recuperándose, por lo que resulta relevante preguntarse si esta dinámica es consecuencia de las reformas adoptadas, o bien es un proceso que habría sucedido en cualquier caso.

En un reciente trabajo que he realizado con Marika Karanassou y Héctor Sala (puede consultarse una versión preliminar aquí) analizamos estas cuestiones desde la perspectiva del empleo regional en España. Nuestro caso es especialmente interesante desde la perspectiva del análisis económico: desde el inicio de la crisis la tasa de desempleo escaló hasta el 26,1% en 2013 (la segunda más alta, después de Grecia, dentro de los países de la OCDE), mientras que la recuperación de las cifras de empleo se está caracterizando por la baja calidad de los nuevos empleos, con el uso masivo de contratos precarios y unos salarios de entrada situados en mínimos. Ello es consecuencia de las políticas de austeridad y devaluación internas seguidas tras las crisis. Estas políticas, en especial las reformas del mercado de trabajo, son comunes a las regiones, a pesar de que las características estructurales de cada región en lo concerniente al mercado de trabajo pueden ser muy diferentes (ver una caracterización de las disparidades regionales en el desempleo aquí o aquí). Además, los diferenciales regionales coexisten con una volatilidad extrema de la tasa de paro agregada, que en cualquier caso, no ha modificado las posiciones relativas de las diferentes regiones en el ránking de tasas de paro (en mi anterior entrada en el blog presentaba un análisis descriptivo de la reciente evolución de los principales indicadores de los mercados de trabajo regionales). En el reciente trabajo mencionado nos preguntamos si existen alternativas a las reformas genéricas del mercado laboral, y hasta qué punto los efectos de dichas políticas alternativas podrían diferir de las aplicadas efectivamente.

Nuestro análisis trata de revelar si las regiones españolas reaccionan de forma divergente a los principales determinantes del empleo y de los salarios, lo que nos permitiría evaluar los efectos potenciales de las recientes reformas del mercado de trabajo en la dinámica espacial de las disparidades regionales en el desempleo. Dentro del primer grupo de variables, prestamos especial atención al impacto de la participación del trabajo en la renta (el conocido como labour-income share), que está íntimamente relacionado con la evolución de los costes laborales unitarios, y el impacto de la inversión, como variable dinamizadora de la demanda de trabajo. Dentro del segundo grupo de variables, prestamos especial atención a la productividad, ya que bajo el paraguas de los modelos neoclásicos los salarios deberían reaccionar con una elasticidad unitaria a esta variable en el largo plazo, es decir, la evolución del empleo sería neutral a la productividad en el largo plazo.

Los resultados obtenidos son clarificadores respecto a la importancia de todas estas variables en las diferentes regiones. Nuestros modelos econométricos indican que en las regiones más dinámicas en términos de renta per cápita y empleo la demanda de trabajo depende de los costes laborales unitarios y de la inversión, mientras que en las regiones más retardatarias, la demanda de trabajo reacciona a cambios en la inversión, sin un papel significativo del labour share. Dado que la evolución de esta última variable está ligada inequívocamente con las reformas legales del mercado de trabajo, podemos inferir que dichas reformas generan un impacto (positivo) en el empleo de las regiones más ricas tan sólo. Por otra parte, encontramos un impacto muy diferente de la productividad en ambos tipos de regiones, y que en todo caso la hipótesis de una elasticidad de largo plazo unitaria de los salarios respecto a la productividad es rechazada.

A través de una serie de simulaciones dinámicas deducimos que si las regiones más desarrolladas son más sensibles a las variaciones en los costes laborales unitarios, las políticas que traten de incrementar el grado de flexibilidad salarial tendrán una mayor incidencia en este grupo de regiones que en las más retardatarias. Por tanto, un efecto colateral de este tipo de políticas, en un contexto de bajas tasas de inversión, será una mayor persistencia de las disparidades regionales en el desempleo. En las regiones más retardatarias, por el contrario, deberían implementarse políticas complementarias que traten de estimular la inversión, dado el efecto que esta variable genera sobre el mercado de trabajo. De esta forma, se le dará a este grupo la oportunidad de converger en términos del resultado del mercado de trabajo con el grupo más dinámico. En este sentido, medidas como líneas de crédito “blandas” orientadas regionalmente, o impuestos sobre el capital a nivel regional podrían ayudar a romper la dinámica establecida. No parece, a la luz de los resultados empíricos, que las medidas de control de los costes laborales ayuden a que se produzca tal convergencia.

Por otra parte, nuestros resultados indican también que las medidas encaminadas a la promoción de actividades de baja productividad (turismo, hostelería, etc.) están condenadas al fracaso, ya que sus efectos a través de los salarios serían (en el mejor de los casos) neutrales respecto al empleo en las regiones más ricas, mientras que comprometerían la creación de empleo en las regiones menos desarrolladas.

En resumen, los resultados de esta investigación indican nuevamente que la dimensión regional de la creación de empleo y la fijación de los salarios es fundamental para entender la reciente dinámica del mercado de trabajo en España.

 

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