El rol geoestratégico de las energías renovables

El rol geoestratégico de las energías renovables

Publicado por el 01/07/2017

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“Reputación y generación de valor en el siglo XXI” (LIBRO) por Jorge Cachinero en libros.com

El mundo vive un riesgo climático incuestionable.

El Acuerdo de París de 12 de diciembre de 2015 para mitigar la emisión escalonada a la atmósfera de gases efecto invernadero es el marco político del que se ha dotado la comunidad internacional para hacer frente a dicho riesgo.

Es una apuesta clara por el incremento progresivo de la producción, de la distribución y del uso de energías bajas en carbón durante los próximos veinticinco años.

Este riesgo sólo lo cuestionan los ignorantes, los que no escuchan o no quieren escuchar las alertas al respecto de la comunidad científica y aquellos que tienen un interés en obviarlo.

A modo de ejemplo del nivel de acuerdo universal existente sobre este riesgo, el Chief Executive Officer (CEO) de ExxonMobil -la compañía productora de gas y de petróleo más grande de todas las que componen el llamado Big Oil, es decir, las grandes petroleras mundiales-, Darren Woods, dirigió, a comienzos del pasado mes de junio, una carta al presidente de los Estados Unidos (EE.UU.), Donald Trump, en la que le pedía que los EE.UU. permanecieran dentro del marco de ese Acuerdo dado que, en opinión de Woods, éste aseguraba el que el país estuviera “well positioned to compete”.

Este riesgo es aún mayor en Europa porque, al climático, se le une el riesgo adicional de la alta dependencia energética -en 2014, el 53.5% de su consumo proviene de fuera del continente-, que es aún más elevada en el caso de países como España o Italia.

Afortunadamente, el cambio de rumbo ya ha comenzado, aunque, lentamente, en Europa, como si de un gran tanker se tratara.

De hecho, desde 2015, en Europa se está invirtiendo más en energías renovables que en las de origen fósil gracias, entre otros factores, a que, ese incremento en la inversión, en su esfuerzo inicial, fue estimulado por las subvenciones públicas que las acompañaron.

El reto del momento presente es, por tanto, hacer salir a las energías alternativas del sistema subvencionado para transformarlas en competitivas.

Por ejemplo, esto es algo que la energía eólica ya ha conseguido, dado que, en costes, puede ser considerada como una energía mainstream.

En cualquier caso, siendo esto crucial para su desarrollo futuro como energía sostenible y rentable, los 500 gigawatios (GWs) que de la energía eólica se producirán en todo el mundo en 2017, es decir, sólo un 5% de la demanda de energía mundial -aunque, en 2015, representó el 11% del total de la demanda energética de Europa-, supondrá evitar la emisión a la atmósfera de más de 800 toneladas -de ellas, 250 toneladas en Europa- de dióxido de carbono (CO2), uno de los principales gases efecto invernadero para el planeta.

El territorio del desarrollo de las energías alternativas se está convirtiendo en altamente competitivo en el mundo durante los últimos años.

Si bien, en el desarrollo de tecnología para la generación de energía eólica, Europa lleva entre dos y tres años de ventaja a otras regiones del mundo -de hecho, tres de los cinco fabricantes de auto generadores de energía eólica son europeos (Vestas, Siemens y Gamesa), frente a la estadounidense GE o a la china Goldwind-, China, específicamente, se ha convertido en su principal competidor, dado que el gobierno de aquel país ha puesto en marcha planes muy ambiciosos de sustitución de sus fuentes de energía y las instalaciones ya realizadas en toda Asia duplican el número de las existentes en Europa.

Además, la industria de las energías alternativas se ha convertido en una fuente de generación de empleo en Europa -por mucho que algunos de sus grandes actores, por razones de costes, hayan comenzado a deslocalizar sus cadenas de suministro a Latinoamérica, a China o a la India- y, en el caso de la eólica, cuenta con 330,000 empleos directos en el continente y ambiciona crear hasta un millón más, si se mantiene un nivel de inversiones de entre €50 billones y €100 billones hasta 2050.

Sin embargo, los gobiernos y sus políticas energéticas siguen siendo los factores claves de la competitividad de la industria de las energías renovables.

Los volúmenes de las inversiones necesarias para desarrollar todo su potencial, la complejidad de muchos de los emplazamientos para su generación y la dificultad de conseguir las fuentes adecuadas y sostenidas para su financiación convierten a los gobiernos en actores determinantes del desarrollo de estas industrias, al menos, en esta fase inicial.

Desde hace algunos años, España es vista y se ha convertido para los inversores internacionales del sector de las energías renovables en un mercado de riesgo normativo, de incertidumbre jurídica y de cambios inesperados en el marco regulador.

Todos estos factores han terminado por judicializar, a nivel internacional, decisiones de inversión y de negocio que tendrían que haber estado, idealmente, fundadas en criterios de retorno a la inversión y de contribución a la desactivación del riesgo climático existente.

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El blog de @Jorge_Cachinero © DIARIO ABC, S.L. 2017

Liderazgo. Relaciones Gubernamentales y Diplomacia Corporativa. Reputación. En un mundo Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo. Director Ejecutivo del Senior Management Program, Profesor y Alumnus de IE Business School @IEbusiness. Miembro del Consejo Científico del Real Instituto Elcano @rielcano. Lo que no se lee. Lo que no se oye Más sobre «El blog de @Jorge_Cachinero»

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