
ArqueologÃa televisiva. Hablando de transmisiones deportivas, decÃa Pedro MacÃa a Lorenzo DÃaz en La televisión en España 1949-1995 que habÃa sido una pena que las voces cálidas de José Félix Pons, Juan José Castillo o Juan Antonio Fernández Abajo desaparecieran. ‘¿Por qué se cambiaron esas voces por otras más opacas y anodinas? Pues no lo sé; es uno de los grandes fallos de la televisión’. Si eso lo decÃa todavÃa en los 90 ya me gustarÃa saber su opinión actual del tenis (donde Juan José Castillo fue de los pioneros).
Aunque que te guste el tipo que te cuenta el tenis o no es algo demasiado subjetivo, creo que la cosa ha ido a peor. Sobre todo a más sosaina. Nada tengo contra Arseni Pérez, al que prefiero, desde luego, a Nacho Calvo (contra el que tampoco tengo nada) pero, de todas maneras, qué aburrimiento. Y el acompañamiento. Ese Alex Corretja, hombre anuncio de Lacoste (claro, que como Mats Wilander en Eurosport). Esa Arantxa, que pese a que tiene pocas cosas interesantes que decir es capaz de soltar una parrafada tamaño discurso de Castro (recuérdese el comienzo de la final femenina al hablar de Henin, a la que ella se empeña en llamar jenin, y la guapa de los calcetines negros). Por eso me gusta Antoñete en los toros de Canal +, porque no habla casi y porque cuando habla no se le entiende.
Casi prefiero irme a Eurosport, siempre y cuando no sea en español (es que para oÃr a Manolo Poyán debo tener mucha presencia de ánimo). En el tenis en TVE sà que cualquier tiempo pasado fue anterior y mejor (seguro que es una impresión mÃa, todo subjetivo). En primer lugar coloco a MatÃas Prats. Incluso con Andrés Gimeno. ¿Será posible que eche de menos a Gimeno y su ‘ánimos?’. Claro, que la época de Prats, ya tomado el relevo de Castillo (con quien empezó), es la del mejor tenis. El de los Borg-McEnroe en Wimbledon (todavÃa lo tenÃa la cadena pública), el del tenis femenino de la era dorada (Evert, Navratilova, Austin, incluso algún coletazo de Billie Jean King), cuando era impensable que fuéramos a ver jugadoras españolas ahÃ. La época donde también era impensable que España ganara la Copa Davis. Una época en la que veÃamos tenis sólo, no a españoles jugar al tenis (si acaso, a Higueras en una semifinal de Roland Garros, con aquel servicio que me ponÃa de los nervios). Después de Prats, llegarÃa gente como Orte o Raul Santidrián (ambos con Gimeno), a los que también echo de menos. No asà a Emilio Sánchez Vicario.
Ahora ganan los españoles (aunque ya no las españolas), gana Nadal pero perdemos los que vemos/oimos la tele. Supongo que es nostalgia barata. Y desde luego, todo esto no quiere decir que prefiera tenis con fatatas o enterarme de qué tienen los tenistas en la cabeza. Lo mato, lo mato.
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