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Blogs La riqueza de las regiones por aecr.org

Una aproximación a posibles estrategias territoriales del turismo en Andalucía

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Por Manuel J. Marchena Gómez – Catedrático de Análisis Geográfico Regional – Universidad de Sevilla

 

Las relaciones entre Territorio y Turismo en Andalucía son un eje troncal de nuestro CV desde que en 1986 presentamos la tesis doctoral con el mismo título. Ante la próxima aprobación definitiva de la revisión de Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA), convendría reflexionar con algunas directrices de ordenación e intervención sobre las implicaciones del turismo en el espacio de la Comunidad Autónoma andaluza.

  • El turismo como actividad dinámica colabora con el crecimiento del litoral y las AM. Andaluzas, particularmente, Sevilla. Es uno de los motores de dicha concentración territorial de la población y de la actividad económica. Este desequilibrio territorial es una de las tendencias espaciales más visibles en los últimos 25 años en Andalucía. El turismo debe jugar un papel reequilibrador a través del turismo de interior y formar parte de la estrategia contra la despoblación en las áreas montañosas andaluzas.

 

  • En este sentido, debiera materializarse la batería de planificación por ámbitos territoriales que contiene la Ley de Turismo de Andalucía. Particularmente a escala intermedia -comarcal- y en Grandes Ciudades. Esta planificación sectorial del territorio con vocación turística tendría una doble orientación: en el ámbito interior de Andalucía, de ordenación y promoción de los recursos turísticos en aras a colaborar al mantenimiento de las estructuras sociales y territoriales de dicho ámbito….

 

  • Y en el ámbito litoral estableciendo criterios de ordenación racional de la urbanización turística, de reciclaje de áreas maduras y de diseño de nuevos espacios turísticos. Cabría una cuádruple ordenación del litoral andaluz para su ordenación turística: el litoral Atlántico desde el Guadiana a Doñana; el litoral Atlántico desde la desembocadura del Guadalquivir al Estrecho de Gibraltar; la Costa del Sol Occidental; la Costa del Sol Oriental; y el Litoral almeriense.

 

  • Sería preciso aclarar que, en dichos ámbitos subregionales del litoral turístico andaluz, se producen diferencias lógicas y conflictos diversos que se hallan en los núcleos y áreas de segunda residencia o inmobiliario/turísticas, y las que contienen un funcionamiento propiamente turístico basado en hotelería y los equipamientos complementarios como puertos deportivos y campos de golf. Aunque estos equipamientos se conciben más desde la lógica inmobiliaria en su génesis, que propiamente turística.

 

  • El ámbito de grandes ciudades andaluzas necesita con cierta urgencia ser planificado y regulado desde el planeamiento urbanístico también, para las denominadas Viviendas con fines Turísticos y en los espacios públicos y monumentales que presentan conflictos entre residentes y no residentes o están llamativamente masificados turísticamente. La autorregulación desde el mercado no ha propiciado una solución a esta doble problemática.

 

  • Las Viviendas con Fines Turísticos se concentran en las zonas turísticas o del centro de las ciudades más atractivo e histórico; empujando fuera a la población residente y copando el mercado del alquiler en las referidas áreas. Conviene la declaración de zonas saturadas y trasladar este sector desde el ámbito del puro alquiler al de empresa turística reglada.

 

  • Los espacios urbanos de alta concentración turística, como nos muestra la experiencia internacional, ni pueden ser dejados al albur del mercado ni caben ponerle puertas al campo. Sería necesario establecer Estudios de Ordenación y Gestión – Estudios de Detalle- de claro componente estratégico para conciliar los interese de residentes y no residentes, con análisis pormenorizados de movilidad, tránsito de transeúntes y vehículos, acceso a monumentos, comercio y hostelería turística y soluciones tecnológicas a la capacidad de carga del espacio público y patrimonial.

 

  • La mayor parte del territorio andaluz que es la que menor proporción de actividad turística contiene es lo que se considera el Ámbito Interior, es decir, por defecto no es el de los municipios con fachada litoral, ni los municipios con más de 100.000 habitantes. La proporción mayoritaria del territorio andaluz en extensión y correlativamente la que sufre el menor desarrollo relativo, envejecimiento y despoblación. La virtud andaluza es su sistema de ciudades medias o antiguas agrociudades que entre 10.000 y 30.000 habitantes articulan el Valle del Guadalquivir y las Hoyas Subbéticas. A partir de este sistema intermedio de ciudades debería vertebrarse la dinámica turística del interior de Andalucía.

 

  • Por fin, hemos constatado que el turismo es un gran consumidor de recursos naturales, basa su actividad en el atractivo natural y cultural bien conservado o gestionado de manera más artificiosa y masiva, ante la motivación estructural de las sociedades occidentales por el sol y la playa. Consideramos tres cuestiones prioritarias en esta materia esencial de la sostenibilidad turísticas: 1.- Atacar el problema de las emisiones producidas por la movilidad turística. Es un asunto global y que tiene que ver con la electrificación de la sociedad en general. II.-El control por la no banalización de la imagen y la urbanización de las áreas turísticas en todos los ámbitos territoriales andaluces. Y III.- Es urgente y perentorio ante el cambio climático, una estrategia ordenada y racional del agua para su uso turístico, el gran tema del presente, y por ende de los residuos sólidos y líquidos que dimanan de la actividad turística de Andalucía.

“La riqueza de las regiones” constituye un instrumento de comunicación e intercambio de ideas promovido por Asociación Española de Ciencia Regional (AECR). Para más información sobre la actividad de AECR visite su Página Web o síganos en FacebookLinkedin, Youtube y/o Twitter.

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