ABC
Suscríbete
ABCABC de SevillaLa Voz de CádizMi ABCABC
Blogs La riqueza de las regiones por aecr.org

Teletrabajo y territorio: ¿está cambiando la geografía económica de España?

aecr.orgel

Por Hernández Peinado, Manuel – Departamento de Economía Internacional y de España – Instituto de Desarrollo Regional – Universidad de Granada – mhpeinad@ugr.es

 

La expansión del teletrabajo durante la pandemia de COVID-19 abrió un intenso debate sobre sus posibles efectos territoriales. Durante meses se planteó la posibilidad de una profunda reorganización espacial del empleo, basada en la idea de que muchos trabajadores podrían abandonar las grandes ciudades y trasladarse hacia zonas rurales o ciudades intermedias. Sin embargo, algunos años después, existe una realidad más compleja: el teletrabajo ha introducido cambios relevantes, pero no ha provocado una transformación radical de la geografía económica española.

Durante el periodo más intenso de la pandemia, el trabajo a distancia alcanzó niveles sin precedentes. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, en 2021 el 17,6% de la población ocupada teletrabajó la semana anterior a la entrevista (https://www.ine.es/prensa/tich_2021.pdf), mientras que en los años posteriores el porcentaje se ha estabilizado en niveles más moderados, alcanzando en 2024 el 15,1% (https://www.ine.es/dyngs/Prensa/TICH2024.htm). Este comportamiento es similar al observado en otros países europeos, donde el teletrabajo aumentó de forma abrupta durante los confinamientos (https://ec.europa.eu/eurostat/web/products-eurostat-news/-/ddn-20210923-1) y posteriormente se consolidó en formatos híbridos que combinan presencialidad y trabajo remoto.

Desde el punto de vista territorial, la cuestión clave no es solo cuánto se teletrabaja, sino dónde se teletrabaja. Las diferencias regionales son significativas y están relacionadas principalmente con la estructura económica de cada territorio. Las comunidades autónomas con mayor presencia de servicios avanzados y actividades intensivas en conocimiento, como Madrid o Cataluña, presentan niveles más elevados de teletrabajo. En cambio, en regiones donde predominan sectores con mayor necesidad de presencia física, como la agricultura, la construcción o parte de la hostelería, la incidencia del trabajo remoto es considerablemente menor.

En este sentido, la infraestructura digital ha reducido algunas barreras territoriales, pero no ha eliminado completamente las desigualdades existentes. España cuenta actualmente con niveles muy elevados de conectividad digital y cobertura de redes de alta velocidad, lo que facilita la posibilidad de teletrabajar desde muchos territorios (https://digital.gob.es/comunicacion/notas-prensa/secretaria-estado-telecomunicaciones-e-infraestructuras-digitales/2025/06/2025-06-04). No obstante, la disponibilidad de empleo dedicado al teletrabajo sigue dependiendo en gran medida de la estructura productiva y del capital humano de cada región.

Una de las manifestaciones más claras de desigualdad territorial se observa al analizar la incidencia del teletrabajo según el tamaño de los municipios. En general, las grandes ciudades concentran una mayor proporción de trabajadores que pueden desempeñar su actividad a distancia.

Los datos de la Tabla 1 muestran la evolución de la incidencia del teletrabajo en España según el tamaño del municipio en tres momentos temporales (2019, 2021 y 2024).

TABLA 1. INCIDENCIA DEL TELETRABAJO POR TAMAÑO DE MUNICIPIO EN ESPAÑA (%)

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la encuesta sobre equipamiento y uso de tecnologías de información y comunicación en los hogares (INE)

El primer aspecto destacable es el fuerte incremento del teletrabajo entre 2019 y 2021 en todos los tipos de municipios. En las ciudades de más de 100.000 habitantes y capitales de provincia el porcentaje pasa del 11,6% al 23,9%, lo que supone prácticamente duplicar la incidencia del teletrabajo. Un patrón similar se observa en los municipios de tamaño medio (de 7,7% a 15,7%) y en los más pequeños (de 4,8% a 10,7%).

Este aumento coincide con el periodo más intenso de la pandemia COVID-19, cuando las restricciones sanitarias y las medidas de confinamiento impulsaron el uso del trabajo remoto como alternativa a la presencialidad.

Un segundo aspecto relevante es que entre 2021 y 2024 se observa un descenso moderado del teletrabajo en todos los municipios. En las grandes ciudades la incidencia pasa del 23,9% al 19,7%, en los municipios medianos del 15,7% al 13,6%, y en los pequeños del 10,7% al 8,5%.

Este descenso refleja el retorno parcial a la presencialidad una vez finalizadas las restricciones sanitarias, aunque los niveles de trabajo siguen siendo claramente superiores a los registrados antes de la pandemia.

En tercer término, la tabla también muestra una clara relación entre el tamaño del municipio y la incidencia del teletrabajo. En todos los años analizados, las ciudades más grandes presentan porcentajes significativamente más elevados que los municipios pequeños. Por ejemplo, en 2024 el teletrabajo alcanza el 19,7% en las grandes ciudades, frente al 8,5% en los municipios de menos de 20.000 habitantes.

Estas diferencias podrían explicarse por varios factores, como es la mayor concentración de empleos en el sector servicios y en actividades intensivas en conocimiento en las áreas urbanas, la mayor disponibilidad de infraestructuras digitales y conectividad, y por la mayor presencia de empresas y ocupaciones susceptibles de teletrabajo.

Un último aspecto destacable es que en conjunto, los datos indican que el teletrabajo experimentó un crecimiento excepcional durante la pandemia, seguido de un ajuste posterior que no devuelve los niveles a la situación previa. Ello sugiere que el teletrabajo se ha consolidado como una modalidad laboral relevante, aunque con mayor presencia en entornos urbanos.

En definitiva, el teletrabajo se ha consolidado como una práctica laboral relevante, pero su impacto territorial en España sigue siendo limitado. La geografía económica continúa determinada principalmente por la concentración de actividades productivas, la presencia de capital humano cualificado y la estructura sectorial de cada región.

Por ello, si se pretende aprovechar el potencial del teletrabajo para promover un mayor equilibrio territorial, será necesario acompañarlo de políticas públicas que fomenten la formación digital, impulsen la diversificación económica y refuercen la conectividad en los territorios menos dinámicos.

“La riqueza de las regiones” constituye un instrumento de comunicación e intercambio de ideas promovido por Asociación Española de Ciencia Regional (AECR). Para más información sobre la actividad de AECR visite su Página Web o síganos en FacebookLinkedin, Youtube y/o Twitter.

Otros temas aecr.orgel

Post más recientes