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Blogs La riqueza de las regiones por aecr.org

¿Se están igualando las tasas de autoempleo entre regiones y sectores en España?

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Por Josep Lluis Carrión-i-Silvestre (Universitat de Barcelona, AQR-IREA) y Nicola Rubino (Universitat de Valencia)

 

En un país tan diverso como España, donde el emprendimiento varía mucho de una comunidad a otra –pensad en el turismo intenso de Andalucía o las Baleares frente al peso industrial del País Vasco–, surge una pregunta interesante: ¿están las tasas de autoempleo convergiendo con el tiempo? Es decir, ¿se van acercando los niveles entre regiones y sectores, o siguen marcadas diferencias que podrían frenar una cohesión económica real?

 

Un reciente estudio analiza precisamente esto, cubriendo un período largo desde 1980 hasta 2024. Se basa en datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) y distingue el autoempleo total de dos subgrupos clave: los empleadores (aquellos que generan puestos de trabajo, asociados a un emprendimiento más sólido y de mayor impacto) y los autónomos sin empleados (a menudo ligados a necesidad laboral o precariedad).

 

Para responder, se aplica una metodología avanzada (Phillips y Sul, 2007-2009) que detecta convergencia absoluta (niveles iguales), condicional (tasas de crecimiento similares) y por “clubes” (grupos que convergen entre sí aunque no globalmente). Se filtran los ciclos económicos para centrarse en tendencias de largo plazo.

 

A nivel regional, los resultados son positivos, aunque no perfectos. No hay convergencia absoluta –las tasas no se han igualado del todo–, pero sí una clara convergencia condicional en los tres indicadores (total, empleadores y sin empleados). La dispersión ha disminuido desde los años noventa, y el proceso parece estar en una fase avanzada, acercándose incluso a una convergencia absoluta eventual. Esto indica que regiones con tasas tradicionalmente altas (como las del sur o noroeste, vinculadas a desempleo estructural) han ido alineando sus ritmos de crecimiento con las más bajas (Madrid, Cataluña o País Vasco). Crisis como la de 2008 o la pandemia no han revertido esta tendencia, lo que habla de cierta resiliencia y madurez en la cohesión territorial.

 

Para ilustrarlo, veamos tres gráficos clave que muestran las transiciones relativas (una medida de cómo cada región se desvía del promedio nacional) a lo largo del tiempo (1979-2016). Estos gráficos, basados en tendencias filtradas, revelan patrones de convergencia:

El gráfico para autoempleo total (AT) presenta líneas para las 17 comunidades autónomas (etiquetadas como AN, AR, AS, CN, CB, CM, CL, CT, EX, GA, IB, RI, MD, MC, NC, PV, VC). Comienza con trayectorias dispersas en los años iniciales, pero desde mediados de los 90, las líneas convergen hacia el valor 1, indicando una reducción gradual de brechas y un alineamiento en las tasas de crecimiento.

En el caso de autónomos sin empleados (ANE), las líneas muestran mayor heterogeneidad al principio, con dispersiones amplias, pero también una convergencia notable hacia el umbral de convergencia completa (valor 1 del eje vertical) desde los años 90. Esto sugiere que incluso este subgrupo, a menudo más vulnerable, ha seguido un camino de alineación condicional.

Para empleadores (AE), el gráfico destaca brechas iniciales más pronunciadas (escala de 0,4 a 1,4), pero con una banda que se reduce progresivamente acercandose al valor 1 del eje vertical, reflejando un proceso maduro de convergencia condicional que podría evolucionar a absoluta.

 

Estos visuales confirman que, pese a la heterogeneidad inicial, hay un movimiento hacia la unidad en las transiciones, compatible con una fase avanzada de convergencia.

A nivel sectorial, la historia es más complicada y heterogénea. Globalmente, predomina la divergencia absoluta: las tasas no convergen en conjunto. Sin embargo, emergen clubes de convergencia condicional.

 

En autoempleo total se encuentran dos clubes: uno con agricultura, construcción, comercio, hostelería, finanzas y otros servicios; otro con industrias, transporte y administración pública.

En autónomos sin empleados hay grupos similares, con industrias a menudo rezagadas.

En empleadores se identifican hasta tres clubes, destacando construcción y comercio en uno más avanzado.

 

Esto refleja fenómenos actuales: reconversiones industriales que alejan tasas, auge de autónomos dependientes en transporte (gig economy) o estabilidad en agricultura. Algunos sectores avanzan rápido hacia convergencia, mientras otros divergen inicialmente por cambios estructurales.

En resumen, aunque no existe una convergencia total y uniforme, hay avances significativos a nivel regional –en fase madura– y agrupaciones sectoriales con trayectorias propias. Esto sugiere que las políticas públicas deberían ser más personalizadas: fomentar empleadores en sectores industriales rezagados, combatir precariedad en autónomos por necesidad y aprovechar fondos europeos para equilibrar diferencias.

El estudio refuerza la idea de que un tejido emprendedor sólido es esencial para reducir desigualdades territoriales.

 

BIBLIOGRAFIA

 

Phillips, P. C. B. and Sul, D., 2007. Transition Modeling and Econometric Convergence tests. Econometrica, 75(6), 1771-1855.

 

Phillips, P. C. B. and Sul, D., 2009. Economic Transition and Growth. Applied Econometrics, 24(7), 1153-1185.

 

“La riqueza de las regiones” constituye un instrumento de comunicación e intercambio de ideas promovido por Asociación Española de Ciencia Regional (AECR). Para más información sobre la actividad de AECR visite su Página Web o síganos en FacebookLinkedin, Youtube y/o Twitter.

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