Por Adolfo Maza, Departamento de Economía, Universidad de Cantabria
Hoy voy a referirme a la conexión que existe, o debería al menos existir de acuerdo con una relativamente abundante literatura a la que no puedo prestar atención aquí por problemas de espacio, entre la formalización empresarial y el crecimiento económico. Las empresas, al formalizarse, se vuelven más eficientes, y eso genera crecimiento. El trabajo en el que baso esta entrada, escrito junto con Sáenz-Zapata y que puede consultarse aquí, aborda este tema y utiliza como caso de estudio las principales ciudades de Colombia, un país caracterizado por la elevada presencia de informalidad y por la debilidad de sus instituciones económicas.
Elegimos Colombia porque es un país donde el tema de la formalización empresarial se encuentra en una fase incipiente, en el marco de debates abiertos sobre el desarrollo económico y sus efectos sobre las disparidades regionales. Además, y esto no solo sucede en Colombia sino básicamente en toda Latinoamérica, el comportamiento empresarial típico -si exceptuamos los casos esporádicos de algunas grandes empresas- consiste en iniciar la actividad en la informalidad y, solo en algunos casos, transitar posteriormente hacia la formalidad.
Nuestro trabajo pretende contribuir a la literatura al abordar una pregunta crucial y poco abordada: ¿Cuál es el efecto de la formalización empresarial sobre el crecimiento de las regiones colombianas? Para responder a esta pregunta, el primer paso fue construir una variable nueva ad hoc que capturaba la transición a la formalidad. En concreto, y para el periodo 2007-2020, se utilizaron los microdatos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) realizada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Remitimos aquí al lector al texto completo del trabajo para obtener más detalles sobre dicha variable. Es importante mencionar, no obstante, que los datos empleados sólo se encontraban disponibles para las principales ciudades del país, lo que limitó nuestro análisis a 23 ciudades y sus áreas metropolitanas, en lugar de regiones o departamentos más amplios. Con todo, esta limitación no merma, al menos eso creemos, la pertinencia del estudio, ya que la formalidad empresarial es un fenómeno que adquiere especial relevancia en el ámbito urbano, donde se concentra la mayor parte de la actividad económica y del tejido productivo.
Desde una perspectiva metodológica, se especificó y estimó un modelo de crecimiento de convergencia beta convencional: en primer lugar, utilizando mínimos cuadrados generalizados (GLS) y, en segundo lugar, aplicando el método generalizado de los momentos (GMM) para abordar los problemas de endogeneidad inherentes a la especificación empírica. Por último, se estimó un modelo GMM espacial para comprobar la solidez de los resultados y, como veremos, obtener conclusiones adicionales muy relevantes.
Pasando a los resultados, confirmaron que la formalización empresarial estimula el crecimiento del ingreso per cápita en las ciudades colombianas, aunque no parece jugar un papel significativo en el proceso de convergencia que, como se documenta en el trabajo, se ha venido produciendo entre ellas. Además, se encontró evidencia sobre la existencia de efectos spillover entre ciudades vecinas, ya que el análisis espacial puso de relieve que estar rodeado de ciudades más ricas fomenta la renta y acelera la reducción de las disparidades de renta. En particular, las mejoras en los niveles de producción en las ciudades vecinas pueden generar un entorno más favorable para el crecimiento en las ciudades focales a través de canales como el comercio, la inversión, la movilidad del capital y la mano de obra, y la difusión de conocimientos o tecnologías. Sin embargo, la formalización empresarial presenta una dinámica distinta: parece ser un proceso cuyos beneficios se limitan en gran medida a la ciudad donde se implementa, con una transmisión muy limitada hacia otras áreas. Este constituye uno de los hallazgos más relevantes del artículo y se deriva del novedoso enfoque espacial presentado en la parte final del análisis.
El artículo finaliza con varias sugerencias para fortalecer la formalización a partir de la mejora en la calidad de las instituciones. La razón es obvia: para que las empresas puedan aprovechar plenamente los beneficios de la formalización, es esencial contar con instituciones sólidas que garanticen el respeto de los derechos de propiedad, hagan cumplir la normativa, fomenten la competencia, faciliten el acceso al crédito y el uso eficiente de los recursos generados por los impuestos. Además, hay recomendaciones más específicas que se detallan en el trabajo, entre las que se pueden destacar: 1) Simplificar los trámites burocráticos y reducir los costes y las barreras para que las empresas informales se conviertan en formales (ejemplos en Colombia fueron el Decreto Antitrámites y el Programa One-Stop Shop); 2) Ofrecer incentivos fiscales y facilitar el acceso al crédito; 3) Diseñar políticas adaptadas a las características específicas de cada ciudad, incluyendo a los agentes informales de cada zona en el proceso de decisión.
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