Por Raquel Llorente Heras y Diego Dueñas Fernández
Es un hecho conocido que las actividades dedicadas al desarrollo de las Tecnologías de la Comunicación y la Información (TIC) tienden a concentrarse geográficamente. Esto genera un círculo virtuoso: el empleo-TIC se concentra en las regiones donde ya existen actividades TIC, y las nuevas actividades TIC se localizan allí donde disponen de mano de obra cualificada.
La concentración del empleo-TIC responde a varios factores: las economías de aglomeración, el acceso a una demanda industrial igualmente concentrada, la presencia de una población urbana que genera demanda local, la disponibilidad de infraestructuras asociadas al desarrollo urbano y la oferta de servicios avanzados que requieren este tipo de actividades.
Para determinar qué se considera como empleo-TIC a nivel estadístico existen dos aproximaciones, una establece como empleo-TIC el conjunto de actividades económicas que desarrollan una producción vinculada con las TIC (utilizando la CNAE-09) y otra es a través de la contabilización de las ocupaciones laborales que requieren, de manera forzosa, el uso de las TIC para su desarrollo (utilizando la CNO-11). Ambas perspectivas tienen ventajas y limitaciones. En el ámbito regional, el principal inconveniente es la falta de representación estadística en algunas CCAA, lo que impide aplicar clasificaciones de actividades y ocupaciones con un nivel de detalle suficiente —al menos a tres dígitos, como exige la investigación académica—. Por ello, la mayoría de los estudios regionales sobre empleo-TIC recurren a desagregaciones a dos dígitos, lo que ofrece cifras aproximativas en regiones con una menor presencia de empleo tecnológico. Esta metodología es utilizada por ejemplo por la fundación COTEC (aquí), en estudios de la Comunidad de Madrid (aquí) o las investigaciones de Randstad Research (aquí).
Según estas definiciones, las regiones españolas con una mayor presencia de empleo-TIC son la Comunidad de Madrid y Cataluña. Según la EPA del segundo trimestre de 2025, desde la perspectiva de los sectores-TIC Madrid alcanza el 30,7% del empleo nacional mientras que Cataluña alcanza el 21,1% respectivamente. Desde la perspectiva de las ocupaciones-TIC en Madrid se concentra el 25,7% del empleo nacional y en Cataluña el 21,8% respectivamente. Además, ambas presentan una concentración persistente en el tiempo y alejada del resto de CCAA españolas. El problema es que, al mismo tiempo, coexisten CCAA con un nivel de empleo-TIC casi inexistente tales como Murcia y Extremadura, situación que también resulta persistente.
En media a nivel regional, el porcentaje de empleo-TIC se establece en torno al 3% para los sectores-TIC y el 4% para las ocupaciones-TIC (Ver mapa 1). Aunque su volumen no es muy elevado, tiene un marcado impacto económico al actuar como motor de desarrollo. El mapa también evidencia territorios con una mínima presencia de empleo-TIC, nuevamente Murcia y Extremadura.
Mapa 1. Porcentaje de empleo-TIC sobre el empleo regional.
(Fuente: elaboración propia, EPA, 2do. Trimestre 2025)
La polarización del empleo-TIC a nivel regional establece la existencia de un crecimiento tecnológico desigual que pueden ser objeto de brechas en el acceso y uso a las TIC así como de exclusión tecnológica.
Además, la concentración del empleo-TIC agrava la despoblación, ya que la fuerte polarización territorial de estas actividades restringe su implantación a regiones altamente urbanizadas y densamente pobladas.
Las políticas públicas deberían atender a estas dinámicas de concentración y promover un desarrollo tecnológico inclusivo que no excluya a ningún territorio. Para ello, es clave impulsar la deslocalización de actividades TIC, reforzar la formación digital y fomentar el trabajo a distancia, especialmente adecuado para este sector. Asimismo, actualmente se requiere una definición oficial o institucional de lo que se considera empleo-TIC y cómo se puede aproximar dicho concepto a nivel regional.
Sobre el empleo-TIC consulte el capítulo “ICT Employment and Regional Disparities: Impacts of the Second Digital Revolution on income inequalities” de próxima publicación en “Digital Technologies, Labor Markets and Income Inequality: Regional Perspectives” editado por Routledge.
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