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Universidades y economía regional en América Latina: un motor que va más allá de las aulas

Universidades y economía regional en América Latina: un motor que va más allá de las aulas
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Por Jordi López-Tamayo, Joaquim Murillo, Jordi Suriñach, Esther Vayá – Grupo de investigación AQR-Universitat de Barcelona

Referencia (APA): Suriñach, J., Vayá, E., López-Tamayo, J., & Murillo, J. (2025). Impacto económico regional de las Universidades latinoamericanas. Un análisis comparado. Investigaciones Regionales – Journal of Regional Research.

Cuando hablamos de universidades, solemos pensar en su contribución a largo plazo: formación de capital humano, innovación y productividad. Sin embargo, existe una pregunta previa, y muy tangible: ¿qué actividad económica generan hoy en su territorio y cómo se propaga esa actividad al resto de sectores?

El estudio analiza nueve universidades latinoamericanas (CES y CUC en Colombia; UACH y UNACH en México; UNNOBA en Argentina; UCH y UTA en Chile; UCR en Costa Rica; y UTP en Panamá) y cuantifica su impacto económico de corto plazo mediante un enfoque de demanda basado en la metodología input-output. Para ello se distinguen tres mecanismos: el efecto directo (la propia actividad universitaria), el indirecto (proveedores y cadenas de suministro) y el inducido (consumo asociado a los salarios generados). Esta descomposición permite entender cómo el gasto universitario se transforma en actividad económica ampliada.

Una forma intuitiva de interpretar los resultados es a través de los multiplicadores. En las nueve universidades analizadas, el multiplicador de facturación oscila entre 1,6 y 2,2; el de valor añadido bruto (VAB) entre 1,4 y 2,1; y el de empleo entre 1,4 y 3,0. En términos sencillos: por cada unidad de actividad generada directamente por la universidad, el conjunto de la economía termina produciendo bastante más cuando se incorporan proveedores y consumo derivado de salarios.

Además, el impacto no se concentra exclusivamente en el sector educativo. Aunque Educación absorbe entre el 18,7% y el 48,8% de la facturación total generada, el resto se distribuye entre comercio, transporte, alojamiento y restauración, servicios empresariales, finanzas, actividades inmobiliarias, salud y otros sectores. Esta dispersión sectorial es clave para entender la universidad como infraestructura económica territorial: su funcionamiento sostiene parte del tejido urbano y regional.

Las diferencias entre universidades no dependen únicamente del tamaño. Cuando se relativizan los resultados (por ejemplo, midiendo la facturación total por estudiante), aparecen contrastes significativos: desde 9.150 USD en UNNOBA hasta 46.734 USD en la Universidad de Chile. Si el análisis se realiza por ocupado equivalente a tiempo completo, el ranking cambia, lo que sugiere que el perfil de actividades (transferencia, consultoría, servicios o I+D+i) y el grado de integración en la economía local influyen decisivamente en la magnitud del impacto.

Desde una perspectiva territorial, el peso sobre el Producto Interior Bruto (PIB) nacional es necesariamente moderado. Sin embargo, cuando se analiza el PIB regional/local, la relevancia aumenta: la UCR representa el 2,3% del PIB de su región y la UTA alcanza el 4,1% en Arica. En territorios donde la universidad concentra estudiantes y actividad, su papel puede ser estructural.

Finalmente, el estudio estima el retorno fiscal asociado a la actividad económica generada por las universidades públicas. En algunos casos, los ingresos fiscales derivados de la demanda generada superan incluso la financiación pública recibida, lo que introduce un elemento adicional en el debate sobre financiación universitaria (aunque el análisis se centre exclusivamente en impactos de corto plazo).

En conjunto, la evidencia comparada muestra que las universidades no solo producen educación e investigación: operan como nodos estables de demanda, con efectos multiplicadores sobre producción, empleo y recaudación. Su impacto depende menos de su naturaleza pública o privada y más de su inserción territorial y de la intensidad de sus actividades complementarias. En determinadas regiones, la universidad no es solo un centro académico: es una pieza clave de la arquitectura económica local.

Tabla 1. Principales indicadores comparativos (resultados vía demanda, 2019)

Nota: Multiplicador (impacto total global / impacto directo global). Retorno fiscal solo calculado para universidades públicas; en privadas no aplica. Fuente: elaboración propia a partir del Cuadro 3 del artículo (resultados vía demanda, año 2019).

“La riqueza de las regiones” constituye un instrumento de comunicación e intercambio de ideas promovido por Asociación Española de Ciencia Regional (AECR). Para más información sobre la actividad de AECR visite su Página Web o síganos en FacebookLinkedin, Youtube y/o Twitter.

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