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Blogs El blog de Federico Ysart por Federico Ysart

Aragón, el lobo y caperucita

Los presidentes de PP y VOX, Núñez Feijóo y Abascal.
Federico Ysartel

El tormento de la gota china con que Feijóo está tratando a Sánchez puede llegar a ser eficaz. Quizá más que las broncas que Su Persona recoge cada vez que sale del bunker. Marchar como quien oye llover bajo las imprecaciones recibidas en el campo de fútbol donde la pasada semana aterrizó el “helicóptero presidencial”, revela que tiene piel de cocodrilo.

Elección tras elección recibirá la tercera y cuarta patada, pero en el culo de sus sacrificados fieles, como la exministra portavoz y demás encomiendas, la pobre Alegría, personaje de siendo de la tierra aterrizó como cunero, cualidad que la RAE define “candidato extraño al distrito y patrocinado por el Gobierno”.

Un pan como unas tortas que Alegría traspasó sin romper ni mancharse porque los votos furtivos, los escaños perdidos, le corresponden al corruptor del sistema, al pirómano que recorre la legislatura tea encendida en mano para avivar las pavesas del pasado guerracivilista carpetovetónico.

En fin, aquello que Zapatero confesó al término de una entrevista, maldito micrófono abierto, “nos interesa que haya tensión”.

Polarización, populismo, terraplanismo, animalismo, todo le viene bien al convento sanchista para pervertir la simpleza de una situación sin más misterio que la de mantener un gobierno que no gobierna, la incompetencia como grado habilitador y la mendacidad por bandera.

Y del cabreo que todo ello enciende salen los votos que el populismo termina arrebatando de sus propias filas como los “capitalistas” arrancan los alamares del matador que sacan de la plaza a hombros. Torero, torero…

Está por ver, pero no sería extraño que el trampantojo con que ha pretendido alucinar al personal produjera una ola de sentido común en el espectro político y sobre todo en la propia opinión pública.

Porque vistas las urnas, por las puertas de la extrema derecha han pasado tanto los cabreados de la tierra como desencantados del sanchismo. Las que nadie franquea son las gubernamentales; cuarenta mil votos menos que hace tres años. Pese a su estancamiento, los populares superan al sanchismo en setenta mil votos, y con más de cien mil, duplicando su porcentaje del censo, a sus vecinos de la derecha.

Momento de reflexión para los responsables que así lo sean.

Ni el lobo quizá sea tan feroz, ni caperucita capaz de devolver la cesta donde debe estar.

Política Federico Ysartel

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