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Blogs Enciende y Vámonos por Rosa Belmonte

Pues yo salgo en la tele

Rosa Belmonte el


 


Cuando tengo que rellenar una casilla, a veces me resulta difícil señalar cuál es mi profesión. Pues… yo escribo en el periódico. Un poco en el mismo sentido en el que Eduardo Haro Ibars, cuando le preguntaron en La Clave a qué se dedicaba, dijo: ‘Pues yo fundamentalmente voy a bares‘. Pero hay gente que lo tiene más difícil, la gente que sale en la tele. No me refiero a esos a los que se conoce como colaboradores porque no tienen otra profesión y porque no se sabe cómo llamarlos (me parto cada vez que en un audio se refieren a Belén Esteban como ‘la colaboradora’ así, a secas, como si eso fuera una profesión).


 Me refiero a personas que no son famosas pero salen continuamente en la tele. Así, Alejandra Yáñez, a la que ya nombré aquí cuando se estrenó Mujeres, hombres y viceversa y que me parece un personaje fascinante. Pero es que, claro, su currículo ha aumentado desde entonces. La primera vez que me fijé en ella fue en el programa aquel en el que participé en La Primera (entonces se lamaba así) sobre formatos de televisión extranjeros. Allí era una espontánea del público que daba su opinión interrumpiendo a Dani Mateo o Ibon Uzkudum (o a Daniel Domejó, que era el presentador).


Luego la vi abanderando a unas señoras gordas con glamul en Dolce Vita, una especie de asociación (falsa, o al menos lo parecía la portavoz) de buenorras rellenitas. Más tarde aparecería como público activo el primer día de Mujeres, hombres y viceversa. Estas navidades, protagonizaba un anuncio de un juego de la DS que imitaba a los niños de San Ildefonso (ella era la última en dar el número). Y ayer, me la encuentro en Saber vivir. Era una señora a la que la reportera iba a ver a su casa para que le hablara (con todas las cajas en una mesa) de todo el Ibuprofeno que tomaba, del tiempo que llevaba tomándolo (más de 20 años) y para qué. Todo muy didáctico para que luego siguieran en el plató con lo mucho que nos automedicamos en España.


Vamos, que no tiene que llegar el Efrangate o el follón armado por El Follonero con los falsos ganadores de la lotería para que no nos creamos nada más que la ficción. Y me creo mucho más  Fringe que el coñazo de Fago o el de Mari Luz, cuyas promos ya me asustan (¿a quién le interesa una cosa así si no la investiga Jane Tennison. U Olivia Benson?).

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