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Blogs Enciende y Vámonos por Rosa Belmonte

MAM Exposure

Rosa Belmonte el


 


Full Monty, Quiero ser como Beckham, Billy Elliot y Doctor en Alaska (pero sin alces). Hay que fuck yourself. Las anteriores son las referencias dadas por los responsables de El síndrome de Ulises (que también son los responsables de Ficción TV, y los productores ejecutivos, y los creadores, y los escritores, y los juanpalomos). A mí no es que me molesten esas referencias pero, vaya, tampoco es que (y nos olvidaremos de Cicely) el cine social inglés presuntamente gracioso sea algo que me fascine. Prefiero al Ken Loach sin gracia de Ladybird, Ladybird y así.


 


No tengo interés por volver a ver otro capítulo aunque la serie no es un espanto (y lo del tío con el cartel en el aeropuerto me hizo gracia) pero a mí me vinieron a la mente otras referencias: por lo social, la nunca bien ponderada Raquel busca su sitio (que contaba también con Nancho Novo), Javier ya no vive solo, Con dos tacones, Doc o Tío Willy (Pajares vuelve de América).


 


 No voy a decir que me guste Miguel Ángel Muñoz pero tengo que reconocer que  tampoco le ayudó demasiado que tuviera que actuar como un bien peinado histrión histérico, aterrorizado y llorón todo el episodio. Claro que tampoco hay que perderse a Olivia Molina, la coprotagonista (ella, histérica agresiva todo el capítulo). Y tan fina (“para ya que no tengo el coño para rollos”, le dice a Carla Antonelli cuando ésta le está dando la brasa).


 


 A Tony Acosta le toca el papel de salidorra, que es tendencia televisiva española ya que Anabel Alonso también cojea de ese pie en La familia Mata. Probablemente el personaje de Tony Acosta y el de Marta (otra salida), la que iba a dar trabajo a Ulises, son los que me han hecho acordarme de Con dos tacones.  En cualquier caso, si no te entretiene la historia  del médico pijo que va a un barrio que más que de Madrid  parece de Caracas (que puede que sí te entretenga), siempre hay otras diversiones. Una, contar las veces en que el protagonista enseña la tableta de chocolate. Otra, zapear entre A3 y Telecinco para observar el duelo interpretativo entre MAM y RIS (=Coronado). Ah, bueno, y lo más social de toda la noche fue Mercedes Milá recibiendo cayucos, con su chaleco, sus guantes y su canesú. Anda que los dos reporters que se sacaron billete para la patera… Qué mal rollo, qué mal rollo.

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