ABC
| Registro
ABCABC de SevillaLa Voz de CádizABC
Blogs Enciende y Vámonos por Rosa Belmonte

Algunos más clever que otros

Rosa Belmonte el


 


Clever es un programa de domingo por la tarde como eran hace años los programas de domingo por la tarde. Para toda la familia, etcétera. Un formato que no ha inventado nada, sólo convierte en espectáculo y entretenimiento ligero y pasado por el chino los aspectos más divertidos y cercanos de la ciencia. Como hace Brainiac, como hace El Hormiguero (sólo que en Clever es todo el espacio, no una sección). Como hacía en parte 3, 2, 1 Contacto. Como hacía McGyver. Y, sobre todo, bebiendo mucho del Cazadores de mitos de Discovery Channel. Luego adaptamos un concurso a lo Waku Waku  (con famosetes) y ya tenemos Clever.


 


Mario Picazo en realidad no hace nada nuevo porque estas cosas de la divulgación accesible tipo experimento del Quimicefa las lleva haciendo (sensación térmica incluida, que es a Picazo lo que fondo de armario a Carlos García-Calvo) desde que es hombre del tiempo de Telecinco. Eso sí, debería tener cuidado con las conjugaciones de los verbos y no decir “Con mucho cuidado de no vertir el agua” porque es verter. Con Emma García tengo un problema de descompresión porque todavía suena a A tu lado, pero no es demasiado grave.


 


Por otro lado, en cuestión de famosos, doy gracias porque no saliera Romay, me alegro de que Remedios Cervantes sea tan lista como guapa y propongo como experimento científico investigar si el llamarse Poli y salir en la tele imprime carácter como bodoque. Entre Poli Díaz el día que salió en ¿Dónde estás corazón? y Poli Rincón ayer en Clever estoy empezando a dudar  de si la culpa de que les falte un hervor es del nombre.


 


Independientemente de la audiencia, parte del éxito de un programa de este tipo, es que te pique la curiosidad y te pongas a hacer lo mismo que ellos (como las cucharas del farsante Uri Geller y así). Tengo que confesar que me levanté y me puse en el marco de una puerta a hacer fuerza como Victor Mature en Sansón y Dalila. Pero luego los brazos no se me levantaban. Aunque es cierto que si yo los movía levemente, ya se iban solos, como si estuvieran flotando en el agua.

Hemeroteca
Si quieres ponerte en contacto conmigo:

Entradas más recientes