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Blogs Madre no hay más que una por Gema Lendoiro

Unas vacaciones como Dios manda

Gema Lendoiro el

Están siendo unas vacaciones como Dios manda. Es decir, sin planes que vayan más allá de lo que haremos los próximos 5 minutos. Lo único que parece claro que es cada día, si hace bueno (estamos en el norte) decidamos ir a la playa. A veces al lugar donde estamos, otra, coger el coche y explorar nuevas rutas.

Y al llegar a la playa la misma historia se repite cada día. Despliegue de bártulos: sombrilla para Mofletes Prietos, tabla para doña Tecla y batería de cubos y palas para hacer un castillo donde no entren los “mostros” (qué perra le ha entrado a la muchacha) Ah, fundamental: mi silla para leer un libro. Que ya llevo 4 este verano y no me lo creo. Y ahí nos tumbamos al arte de papar moscas. Marido con la mayor en la orilla toooooooooooool día (tienen abono) y servidora con Mofletes Prietos en la toalla. Y como la más pequeña de la familia es una santa pues una puede sentarse a leer. Basta con que la sientes en la toalla rodeada de juguetes para que ella se entretenga a gusto sin aburrirse. Sigue siendo un bebé rollizo, tranquilo y terrenal. Sus necesidades son comer, dormir y desde hace unos días, también jugar. La otra, por el contrario, permanece etérea y puede pasar el día entero sin pedir comida.

Además estoy llevando a cabo una dieta depurativa del cuerpo que me ha hecho entrar en un estado de calma. Al final va a ser cierto que una alimentación sana (sanísima) quita estrés, ira, preocupaciones…estoy francamente feliz aunque decir bye bye a un vino cuando cae la noche no me resulta fácil, menos en verano. Pero todo sea por la salud. Tampoco es que tenga nada grave pero me llevo quejando de dolor en el hombro derecho desde hace 4 meses y aunque el traumatólogo no vio nada específico me seguía doliendo. Por lo tanto decidí ir a un fisio osteópata que me ha “diagnosticado” que los dolores son por una sobre carga en el hígado y que lo mejor es, para mejorarlo, para limpiarlo, una dieta depurativa: fuera grasas, azúcares, harinas, lácteos, algunas frutas (como los cítricos), algunas verduras (como los pimientos), fuera café y, por supuesto, fuera alcohol. Intentar no tomar medicamentos si no es estrictamente necesario (no automedicarse), y, sobre todo, estar tranquila. Las emociones están íntimamente ligadas con los órganos y, por lo que me ha contado, el hígado se relaciona con sentimientos de ira, frustración y tristeza. Y en honor a la verdad desde que he cambiado la alimentación (un mes ya) me encuentro más alegre y feliz. Mucho más, diría yo.

Ni qué decir tiene que mi estado de ánimo se refleja con las niñas con las que tengo mucha más paciencia. No es fácil guardar la calma con dos pequeñas tan demandantes siempre a la misma hora.

Están siendo unas vacaciones memorables por eso, porque no hay planes y porque está reinando la calma que buena falta nos hacía después de un invierno movidito. Es justo lo que necesitábamos, calma, relax y buen rollo para volver cargados de energía. El 2 de septiembre Doña Tecla empieza ya su etapa escolar con el equivalente a primero de infantil (es educación francesa y se llama de otra manera). Ya os iré contando.

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