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Blogs Madre no hay más que una por Gema Lendoiro

La importancia de los besos, la importancia de los abrazos

Gema Lendoiro el

Si tuviera que definir un solo recuerdo de mi infancia ése sería lo mucho que me abrazaron y besaron. Dos personas especialmente: mi madre y mi abuela paterna. Parece que hay unamininidad en la comunidad científica en defender que a los niños se les abrace constantemente porque eso les crea seguridad. Y mi instinto humanoide me hace llegar a idéntica conclusión. No hace falta que lea sesudos tratados para darme cuenta de que niños queridos, besados y abrazados crecen felices, seguros de sí mismos y conscientes de la pertencencia a un grupo, a una familia, que les quiere y los ama.

Doña Tecla es especialmente sensible a los brazos y, de hecho, cuando se siente distinta, en una situación que no controla porque le es desconocida, enseguida los pide: “bazos, mamita” y los levanta (ella sabe cómo usar el mamita) Me gusta hablar de estos temas desde esta plataforma o desde la de las páginas de familia de este diario porque, a pesar de que lo repeten hasta la saciedad los expertos, todavía existe gente que te dice: no la acostumbres a los brazos, la estás mimando. No hace mucho leí el libro que escribió Carla Goyanes sobre la maternidad y decía que a los bebés más allá de los 3 meses es mejor no cogerlos cuando lloran por la noche porque sino se acostumbran. ¿Cómo es posible que siga calando ese mensaje tan cruel? ¿Acaso dejarías llorar a tu amiga sin abrazarla por temor a que se acostumbre? Los bebés, los niños, tienen idénticas frustraciones que los adultos pero no saben verbalizarlas, no pueden llamar a un colega e irse de cañas, no pueden coger el teléfono y desahogarse, necesitan la protección y el cariño de quién ellos más quieren, es decir, de sus padres. No hay excusas para no coger en brazos a un niño que llora como no hay excusas para no abrazar a quien quieres y te quiere. Simplemente es lo natural, lo humano y también lo mamífero, somos de sangre caliente. No lo olvidemos. No se malacostrumbran, malacostumbrarse es adquirir el hábito de tomar 10 coca colas al día, o de comer cerdo a diario con patatas fritas. ¡Acostumbrarse a estar en brazos es lo mejor que te puede pasar!

Y esto no se acaba de bebé. Mis recuerdos de ser abrazada no son de cuando tenía meses, obviamente, sino años. Y alguien no se cansa nunca de recibir amor, afecto, protección, sostén. ¿Hasta cuándo coger en brazos? ¡hasta que podamos y nos dejen! Todos sabemos que llegados a una etapa, los hijos se quieren hacer los mayores y los brazos de mamá, si acaso, en la intimidad.

Muy ligado al tema de los besos y los abrazos está la dependencia y la independencia. Muchos padres quieren, tiene prisa por conseguir que los niños sean independientes rompiendo así la cadena perfecta de crecimiento. Un niño dependiente será un adulto independiente. Que no haya prisas, que no haya ansias porque no nos necesite porque todo eso llegará. Intentar que se abroche los zapatos con dos años y medio (como doña Tecla, ) sí, pero sin presiones. Es más, mi hija mayor muchos días al salir de casa (puchero puesto, of course) me pide que le ponga “labigo”, cuando ella sabe perfectamente ponérselo. ¿Me manipula? Para nada. Es, en el fondoun acto de amor, es un, yo sé ponerme el abrigo pero me gusta más que me lo ponga mamá. Como yo sé abrir la puerta del coche pero me gusta si mi chico me la abre. No sé si me explico…

No dejes de coger en brazos a tus hijos, no dejes de abrazarlos, no hay límites.  ¿Existe algo más placentero que abrazar esos cuerpos tan pequeñitos, que huelen a niños, con esas manitas regordetas, esos pies que te dan ganas de mordisquearlos…y ¿cuándo duermen? que se les queda la boquita medio abierta y te dan ganas de comértelos a besos. Me pregunto muchas veces si todas la mamás sentimos que es imposible que otra quiere más a sus hijos de lo que nosotras queremos a los nuestros. Diles todos los días que los quieres, que los adoras, que son lo más importane de tu vida, que te sientes muy orgullosa de ellos…¿quién sabe? quizás si todos los niños fuesen criados en ese amor tan grande en el futuro tendríamos adultos más felices, eficaces, plenos, buenos…

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