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Blogs Escuela de padres con talento por Óscar González

La sobreprotección de nuestros hijos en el siglo XXI

Óscar González el

En las últimas décadas, hemos pasado de proteger a nuestros hijos a sobreprotegerlos.

Protegerles es instintivo; constituye un aspecto vital dado que el respeto, el cariño y la seguridad que les proporcionemos determinará su salud psicológica y emocional. La sobreprotección, sin embargo, se define como el exceso de cuidado y/o protección de los hijos por parte de los padres que va más allá de lo razonable; una sobre indulgencia que termina incapacitándolos para su vida futura. En consecuencia, lejos de favorecer su autonomía e independencia, motivamos una personalidad débil, supeditada e incapaz de enfrentarse a los problemas.

Muchos de nosotros arrastramos falsas creencias y tendemos a confundir sobreprotección con amor, lo que obstaculiza nuestra labor de educarles para la vida. No nos damos cuenta de que “sobreprotegiendo” al niño no le estamos ayudando sino, más bien, todo lo contrario: la sobreprotección es la desprotección más absoluta. Asimismo, el miedo a que algo pueda sucederles y nuestra resistencia a aceptar los cambios que se van produciendo en sus distintas etapas de desarrollo, también nos lleva a actuar de esta manera.

Como padres, debemos permitirles tomar sus propias decisiones, equivocarse y gestionar su propia vida desde el conocimiento y la responsabilidad.  Allanarles continuamente el camino justificando una -desmesurada- protección tiene efectos contraproducentes. Veamos algunos de ellos:

  • Favorece la dependencia
  • Produce una baja tolerancia a la frustración
  • No alienta a la madurez personal
  • Crea problemas de autoestima
  • Incita a la violencia física y/o verbal
  • Dificulta las relaciones sociales

De igual manera, los padres hemos de ser conscientes de que educamos para ayudarles a crecer y, sobre todo, para ayudarles a partir. Deben aprender a ser lo suficiente autónomos para que llegue un momento en que no nos necesiten…

Anne Bacus, en su libro “100 ideas para que tus hijos sean autónomos”, plantea algunas cuestiones que todos nos deberíamos hacer:

  • ¿Sigue siendo pequeño a tus ojos? ¿Sigue siendo “tu bebé” con diez años?
  • ¿Cómo te sientes cuando tu hijo gana autonomía? ¿Orgulloso por él y por ti mismo o más bien triste por el papel que pierdes?
  • ¿Sientes nostalgia cuando lo recuerdas más pequeño y, por tanto, más dependiente?

Debemos procurar no desviarnos de nuestro objetivo: educar en la responsabilidad. El niño al que le enseñamos a valerse por sí mismo crece con la seguridad de que puede seguir avanzando con la ayuda y supervisión de los adultos que le impulsamos a crecer y mejorar, pero no a depender de nosotros.

Como destaca Maite Vallet:

A lo largo de la infancia, para crecer, el niño necesitará asumir constantes desprendimientos: el parto, el destete, el paso de alimento líquido a sólido, el ser alimentado a utilizar los cubiertos; pasará de arrastrarse a gatear, de gatear a ponerse de pie, de andar a correr, saltar y trepar; de no controlar sus esfínteres a controlarlos; de ser bañado y vestido a bañarse y vestirse; de vivir en un entorno familiar conocido a asistir diariamente a un entorno escolar…

Para conseguirlo debemos permitir que el niño se enfrente a las dificultades que se le presentan desde pequeño sin que nosotros le resolvamos la situación:

  • Que aprenda a pensar por sí mismo. Para ello debemos preguntarle el porqué de las cosas, qué es lo que cree él…
  • Que realice actividades con otros niños en las que los adultos no estén siempre encima dirigiéndolas.
  • Practicar algún deporte o tarea (por ejemplo, tocar un instrumento musical) que requiera de esfuerzo, constancia y rutina.
  • Permitirles adquirir autonomía dejándoles hacer las cosas, aunque se equivoquen.

Está claro que proteger a nuestros pequeños sin pasar el límite resulta complicado, por lo que debemos tomar conciencia y tratar de buscar el equilibrio. Una buena manera de comenzar es enseñarles a valerse por sí mismos desde edades tempranas y permitirles enfrentarse a diversas situaciones, aceptando el error como una valiosa oportunidad de aprendizaje.

“La mayoría de los padres están dispuestos a hacer cualquier cosa por sus hijos, menos dejarles ser ellos mismos” Bansky

Marta Prado

Óscar González

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