Montañas de datos y toma de decisiones

Publicado por el Jan 30, 2014

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Por Elena Montoya Directora de desarrollo de negocio de Core Technology, Oracle Ibérica

Terabytes, petabytes, exabytes, zetabytes y yottabytes. El volumen de datos digitales del mundo equivaldría a una pila de libros que va desde la tierra a Plutón. Y se espera que tal cantidad de datos se multiplique por 10 cada cinco años. Son montañas y montañas de datos que, generados a raíz de operaciones económicas y comerciales, de señalización, desde dispositivos múltiples o en las redes sociales, recorren los sistemas informáticos y redes de comunicación de todo el planeta. Y están llamados a transformarse en conocimiento útil para las personas y los negocios.

Ofrecer a empresas, gobiernos y ciudadanos las herramientas necesarias para sacar el máximo provecho de la ingente cantidad de datos que se generan, almacenan y gestionan se ha convertido en un desafío para la industria de la tecnología. Así, saber de qué tipos de datos se dispone, cuáles son los más importantes, cómo se relacionan entre ellos y, en definitiva, analizarlos para obtener de ellos información relevante, se ha vuelto imprescindible.

El primer desafío al que se enfrentan las organizaciones es el de la explosión de la cantidad de almacenamiento necesario que implica la obtención de esos nuevos datos. Lo normal es descubrir que el volumen de datos acumulado es mucho mayor de lo que en un principio se planificó. Lo habitual es que una base de datos de un terabyte se duplique cada año, alcanzando el petabyte en sólo 10 ejercicios. No obstante, existen empresas que acumulan datos de modo más vertiginoso, duplicando sus volúmenes cada seis meses.

Esta tendencia al crecimiento exponencial de lo contenido en las bases de datos, consecuencia del enriquecimiento de las fuentes de información, está forzando a los responsables de tecnología de las empresas y de las administraciones públicas a replantearse sus infraestructuras tecnológicas, para poder beneficiarse de las ventajas competitivas que su conocimiento y explotación acarrean.

Hasta hace muy poco, la mayor parte de los datos que se manejaban en los entornos empresariales eran de tipo altamente estructurado y residían en bases de datos y sistemas corporativos internos. Hoy, esto es sólo una pequeña parte. ¿Qué ocurre con el inmenso caudal de datos no estructurados que invaden las redes sociales, internet y otros sistemas de información? ¿Qué sucede con los datos generados en objetos, por máquinas, dispositivos, sistemas de tráfico, medidores electrónicos de consumo energético y un largo etcétera?

El aprovechamiento de estos últimos había sido, hasta ahora, un reto. Pero hoy contamos con tecnologías que facilitan su aprovechamiento en tiempo real, de manera eficiente y, sobre todo, combinada con el enorme activo de información con el que ya contaban la mayoría de las compañías.

Así, en ciertas ciudades se utilizan herramientas de análisis de datos para poner a disposición de los ciudadanos iniciativas que mejoren los recursos urbanos, el tráfico y la seguridad vial. Mediante el análisis de las redes sociales, las empresas de taxis pueden saber, por ejemplo, en qué puntos se concentrará la demanda de sus servicios en las horas siguientes, notificándolo a los conductores y asegurando su presencia en la zona en el momento adecuado para atender a los usuarios. Igualmente se están desarrollando proyectos para maximizar la rentabilidad de los servicios de aparcamiento, avisando a un conductor que llega a una determinada zona en la que los aparcamientos están llenos de otros estacionamientos cercanos con plazas disponibles.

En otros sectores, como el financiero, tecnologías de este tipo permiten innovar en servicios ofrecidos a los clientes, reducir el tiempo necesario para hacer una propuesta comercial ajustada, facilitar el cumplimiento normativo y regulatorio y mejorar la gestión de riesgos y del fraude. Un buen ejemplo de esta aproximación innovadora de uso la información global disponible mediante tecnologías avanzadas, en el sector financiero, es el caso de CaixaBank, que recientemente ha firmado un acuerdo con Oracle para el desarrollo de su infraestructura Big Data.

En los tiempos que corren cualquier empresa de cualquier sector tiene ante sí el desafío de aprovechar al máximo la información disponible para poder tomar las más acertadas decisiones de negocio. De eso se trata, de convertir los datos en bruto en información precisa y valiosa que sustente los procesos de decisión. Por suerte, la tecnología disponible hoy en día es capaz de satisfacer la gran exigencia que supone la ingestión, almacenamiento y tratamiento, de forma segura, de estos inmensos volúmenes de datos.

Oracle ofrece una solución completa y modular de Big Data, que incluye herramientas para la extracción de datos, almacenamiento, estructuración y clasificación de los mismos, y capacidades de análisis avanzado en tiempo real, predictivo y de toma de decisiones. Este conjunto de soluciones se apoya en sistemas de ingeniería conjunta (Engineered Systems, que combinan lo mejor del hardware y el software Oracle para maximizar la productividad y el rendimiento con el mínimo riesgo); tecnología de base de datos en memoria; herramientas de inteligencia de negocio (Business Intelligence) y aplicaciones especializadas. El objetivo es facilitar la incorporación y el uso integral de toda la información valiosa de forma segura y fiable, y en cualquier organismo, empresa y sector de actividad.

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