Fusiones frías y calientes

Publicado por el may 25, 2010

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El proceso autodestructivo de las cajas de ahorro española es tan sorprendente como lo fue su éxito durante los últimos cincuenta años. las cajas antes de las reformas financieras de los años setenta/ochenta (las de Barrera y Fuentes) eran una entidades de ámbito local o regional que captaban ahorro, que tenían limitadas las operaciones de activo, que nadaban en liquidez que prestaban a los bancos y que invertían por obligación (por orden ministerial) en títulos calificados. Significan algo más de un tercio de los depósitos y bastante menos del tercio de los créditos del sistema.

Las autoridades otorgaron a las cajas mayor libertad de actuación y crecieron a costa de los bancos, que sintieron al lado un competidor imprevisto. Tanto crecieron que han llegado a superar el 50% de cuota de mercado en activo y pasivo. Y a su favor un dato: mientras un tercio del sistema bancario ha sufrido crisis y la mitad fusiones para ajustar el tamaño, las cajas siguieron creciendo como quien cose, sin crear problemas o resolviéndoles en su propio patio trasero sin pedir nada a nadie,.

La situación ha cambiado radicalmente, la crisis financiera se ha llevado por delante la paz en las cajas y las ha colocado al borde del precipicio. Y el tradicional instinto y el singular talento que caracterizaba las cajas para evitar los precipicios les ha abandonado. Ahora les gustan los precipicios.

Las cajas necesitan recursos propios, tamaño para defender sus balances, salir de la trampa del favor político y de la incompetencia de unos consejos de administración clientelares y oportunistas. Y para ello llegan las fusiones y las pseudo-fusiones. Las fusiones traen siempre ajustes de estructura, reducción de costes. Sirven para hacer el trabajo que no se hizo antes.

Y en el afán por el precipicio las cajas han inventado las pseudo-fusiones, eso que llaman SIP o fusión fría o impropia. En realidad se trata de una fusión aplazada, que se presenta como suma de fuerzas sin ajuste de costes. Pretenden los del frío que consiguen lo bueno (más capital, más solvencia) y evitan lo inevitable, ajustar costes y cortar clientelismo. Pero no puede ser, el ajuste de costes que impone despidos, cierre de sucursales, recorte de gastos no necesarios, austeridad es necesario y para los que acudan al socorro del FROB imprescindible. Así que lo que tiene que ocurrir ocurrirá, y cuanto más tarde en ocurrir más costoso será. En resumen la sfusiones frías pueden ser más calientes que las normales, las calientes.

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