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Tertulia literaria con Sánchez Dragó en el Cervantes de Pekín
09 Septiembre 2009, 05:02Aprovechando la celebración de la Feria del Libro de Pekín y la participación de España como invitado de honor, que ha traído a la capital china a una veintena de escritores nacionales, Fernando Sánchez Dragó “improvisó” en la sala de exposiciones del Instituto Cervantes la grabación de uno de sus programas culturales de televisión, "Las noches blancas", que se emite en Telemadrid.

A este coloquio literario asistieron, además del propio Dragó como presentador, Jesús Ferrero, JJ Armas Marcelo, Paula Izquierdo, Alfredo Conde y Antonio Hernández. Todos ellos, que han formado parte del desembarco de las letras españolas en la ya clausarada Feria del Libro de Pekín, debatieron sobre sus últimas obras y próximos proyectos e intercambiaron sus impresiones sobre su presencia en la capital china en un ameno e interesante debate en el que brillaron la ironía, la inteligencia y el fino sentido del humor. Algo que no se suele prodigar en la televisión española, pero que Sánchez Dragó sigue cultivando en uno de los pocos programas que se pueden ver hoy día en nuestro país. Y es que la "improvisación" no está reñida con la calidad cuando se cuenta con la materia prima, o más bien gris, adecuada.
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La "OT" de los porteros chinos
29 Junio 2009, 14:43Acostumbrado a parar balones durante toda su carrera profesional, el ex portero del Bayern de Múnich y de la selección alemana de fútbol, Oliver Kahn, le ha marcado un gol catódico a su jubilación. Tras rechazar el puesto de director técnico del equipo de fútbol germano Schalke 04, Kahn presenta desde el pasado jueves por la noche un concurso en la televisión china que, al modo de la ya clásica fórmula de “Operación Triunfo”, persigue descubrir al mejor guardameta de este gigantesco país.

“No queremos hacer un concurso vacío y sin sentido. Y no quiero ser uno de esos “bocazas” que humillan y ofenden a los jóvenes candidatos cuando fracasan”, declaró Kahn, que tiene ya 40 años y ha ganado en tres ocasiones el título de mejor portero del mundo. Además, en el Mundial celebrado conjuntamente por Corea del Sur y Japón en 2002, el guardameta fue galardonado con el Balón de Oro que premia al mejor jugador del campeonato, un reconocimiento que suele recaer en delanteros goleadores.
Desde su exitosa experiencia, Kahn se recicla ahora con humildad en las pantallas chinas, aunque sus honorarios como presentador de este “reality” siguen siendo un secreto bien guardado. “El programa reflejará la importancia de la individualidad y la personalidad pero, por encima de todo, mostrará cómo los concursantes encajan la derrota”, reflexionó el portero. A pesar de ser uno de los cancerberos con mejores reflejos del mundo, Kahn tuvo un fallo garrafal en la final del Mundial de 2002 que permitió a Ronaldo marcar un gol y le dio el título a Brasil.
“Finalmente, me he fortalecido con esta derrota”, reconoció el portero, quien indicó que “las crisis suponen un peligro porque puedes acabar destruido, pero también una oportunidad para aprender, ajustarte y emerger de nuevo más fuerte”.
Todos estos consejos serán desvelados por el legendario guardameta germano durante los diez programas que durará “Rey Kahn”, el concurso con el que la televisión regional de Heilongjiang pretende subirse al exitoso carro de los “reality shows” en el coloso oriental. En él competirán jóvenes chinos de entre 17 y 24 años, entre ellos dos chicas. El premio para el ganador: una plaza para entrenarse y formarse en la escuela de élite Berger Feld Schule, donde se preparan los mejores jugadores de fútbol que luego deslumbran a la afición en la Bundesliga.
No es la primera vez que los “reality” chinos se centran en el apasionante mundo del balompié, un deporte que mueve masas a nivel planetario y se está abriendo camino también en el “dragón rojo”.
El año pasado, otro programa de la televisión regional de Hunan emitió la primera “OT” del fútbol chino. En asociación con varias empresas británicas, como Kickworldwide, Freemantle Media y Group M, “Príncipes del fútbol” ofreció a sus tres ganadores la oportunidad de entrenar durante un año con equipos de la Premier League inglesa, como el Everton, el Bolton y el Nottingham Forest.
En aquel concurso participaron más de 18.000 aspirantes, lo que demuestra hasta qué punto los “reality shows” son un éxito en China. Sin ir más lejos, otro programa de la televisión de Hunan, “Supergirls”, congregó ante las pantallas a unos 300 millones de espectadores al trasladar por primera vez al gigante asiático la fórmula musical de “OT”. El concurso hizo furor en este país, empeñado en parecerse a Occidente gracias a la modernización que ha traído su extraordinario crecimiento económico y donde los jóvenes suelen pasarse los fines de semana enteros en los karaokes cantando sus temas favoritos.
La popularidad de la “OT” china y de espacios similares fue tal que hasta el propio Gobierno tuvo que recurrir a la censura. Acostumbrado a tutelar férreamente a la audiencia, el autoritario régimen de Pekín, que se sigue definiendo como comunista pese a haber abrazado de lleno el capitalismo, ha impuesto restricciones a la “vulgaridad” de algunos alocados cantantes que “sólo piensan en el éxito sin trabajar” y ha eliminado las votaciones entre el público. Todo un peligroso ejemplo de democracia participativa que el Gobierno no estaba dispuesto a permitir para no amenazar la hegemonía del Partido Comunista.
Al margen de estas consideraciones socio-políticas sobre los “reality” en el coloso oriental, el “Rey Kahn” ya promete convertirse en un nuevo fenómeno mediático marcándole un gol a la audiencia más populosa del globo. -
Una "OT" china menos vulgar y sin votaciones
29 Abril 2009, 21:49Para regocijo de los 400 millones de espectadores que llegó a congregar en su momento, la versión china de “Operación Triunfo” volverá finalmente a los televisores del gigante asiático. Apartado de las pantallas nacionales desde hace un par de años, el famoso concurso musical “Supergirls” ha sido autorizado de nuevo por la Administración de Cine, Radio y Televisión de China, pero con ciertas condiciones.

Para empezar, “Happy Girls”, que es como se llamará el programa en esta nueva edición, tendrá que responder a unas estrictas normas de “decoro” y abandonar la “vulgaridad” que le valió serias críticas por parte del régimen chino en el pasado. Los presentadores y participantes tendrán que actuar y hablar de forma “decente” y el jurado deberá estar compuesto por personas autorizadas en la materia y comportarse con “cortesía”. Vamos, que no espera que cuente con ningún Hristo de ojos rasgados que, con sus afiladas críticas, saque los colores a las aspirantes a suceder a Li Yuchun, quien alcanzó la fama nacional tras su paso por este espacio.
Además, “Happy Girls” no podrá alargarse más de dos meses y tendrá que ser emitido después de las diez y media de la noche para no perturbar la rectitud moral que el régimen desea para los obedientes jóvenes chinos. Hace tres años, Liu Zhongde, antiguo ministro de Cultura y miembro de un órgano asesor del Gobierno, denunció que este programa “envenenaba la mente de la juventud porque les confundía con la idea de alcanzar el éxito a toda costa y sin esfuerzo”.
Dicho ataque no era más que la expresión del malestar que había cundido en el estricto régimen de Pekín por el popular concurso producido por la televisión de la provincia de Hunan. Poco después, la cruzada por las buenas maneras y contra la vulgaridad se cobraba su primera pieza y la censura cancelaba la emisión nacional de otro programa similar de Hunan TV.
Además del soplo de aire fresco y rebeldía que traía este concurso de música “pop”, otro de sus retos inconscientes al dictatorial Gobierno chino eran las votaciones a través de mensajes de teléfonos móviles para elegir al ganador. Todo un ejemplo de democracia bastante peligroso para el régimen comunista, que ha prohibido dichas votaciones en la nueva edición. Sin embargo, Hunan TV seguirá buscando la interactuación del público premiando a las cantantes cuyos temas sean los más descargados de su página web.
Aunque con condiciones, la “OT” de ojos rasgados ya se prepara para volver a hacer furor en el país de los “karaokes”. -
CCTV: 50 años de pan, circo y propaganda
31 Diciembre 2008, 19:04"Shengri kuaile, CCTV!", se dice estos días en China para festejar el 50 cumpleaños de la televisión estatal pública, que empezó sus emisiones de forma experimental el 1 de mayo de 1958 y no normalizó su programación hasta el 2 de septiembre de ese mismo año. Pero los actos para conmemorar el medio siglo de vida de la China Central Televisión (Televisión Central de China) se acaban de celebrar en Pekín para coincidir así con el 30 aniversario del inicio de las reformas capitalistas que han transformado al gigante asiático tras la muerte de Mao Zedong en 1976.

Una tienda de la calle comercial Xidan, en Pekín, vende los primeros televisores en blanco y negro de China en esta imagen de 1981. REUTERS
No en vano, la CCTV, que fue rebautizada así en mayo de 1978 porque en principio se llamaba Televisión de China, es una de las principales novedades que trajo el progreso y el crecimiento económico y, al mismo tiempo, la mayor plataforma propagandística del régimen.
Y es que, hasta finales de los 70, la CCTV sólo tenía un canal que únicamente emitía su programación por la noche y que, en verano, la ampliaba al resto de la jornada para que así pudieran verla los estudiantes que estaban de vacaciones. Claro que, en esos tiempos, eran todavía pocos los chinos que podían permitirse el lujo de tener un televisor en casa.
Pero, hasta mediados de los 80, la CCTV no se convirtió en el principal medio de comunicación de masas del país, ya que en aquella época emitió algunas series, hoy legendarias, que supusieron una auténtica revolución para un público todavía acostumbrado a los rigores del comunismo y que acogía con gran sorpresa los primeros programas de entretenimiento. Entre ellos, destaca la serie de 36 capítulos que adaptaba "El sueño del pabellón rojo" ("Hong Lou Meng"), uno de los clásicos de la Literatura nacional, pero también la popular gala del fin de año chino, que reúne a los cantantes, músicos y humoristas más famosos del momento y aún hoy es seguida por cerca de 1.000 milones de espectadores. Sin duda, el espacio televisivo más visto del mundo, con permiso de las ceremonias inaugurales de los Juegos Olímpicos y de las finales de los Mundiales de fútbol.
Junto a dicha gala, el noticiero "Xinwen Lianbo", que se emite cada día a las siete de la tarde, es el telediario con más audiencia del planeta, ya que congrega ante las pantallas a unos 500 millones de espectadores porque las emisoras locales deben conectar con el mismo. Auténtico brazo informativo del régimen chino, dicho programa personifica a la perfección la propaganda de la que hace gala el régimen chino a través de la CCTV, tan sometida a la tutela y censura del Gobierno que apenas ofrece a la audiencia algo más que pan, circo y noticias positivas de sus líderes.
A pesar de esta descomunal audiencia, el mercado audiovisual del coloso oriental está ya tan fragmentado y cuenta con tantas cadenas provinciales y locales que la CCTV sólo dispone de un 30 por ciento de la audiencia nacional. Y eso que la televisión estatal ya tiene 18 canales que emiten las 24 horas del día y se han especializado en contenidos tan diversos y concretos como la ópera china, la información militar, el folklore popular o la programación infantil. Además, cuenta con un canal de alta definición y con tres más en inglés, español y francés que se emiten en el extranjero vía satélite.
Con más de 10.000 empleados, la CCTV tiene previsto trasladarse próximamente a la espectacular sede diseñada por los arquitectos Rem Koolhas y Ole Scheeren, un original rascacielos tecnológico formado por dos torres inclinadas y unidas en su cima que ya se ha erigido como uno de los iconos del Pekín olímpico. En sus 50 años de vida, la televisión estatal china se moderniza aún más en este siglo XXI, pero sigue ofreciendo a los espectadores pan, circo y propaganda. -
El último golpe de Bruce Lee
11 Noviembre 2008, 13:39A pesar de llevar muerto desde 1973 – o, precisamente, quizás por este motivo y por las misteriosas causas de su defunción –, el mito de Bruce Lee, el famoso actor que popularizó las películas de artes marciales, sigue en pleno siglo XXI más vivo que nunca. Así lo demuestra el enorme éxito que está teniendo estos días en China la serie “La leyenda de Bruce Lee”, la primera producida en este país sobre uno de sus hijos más ilustres.

En 50 capítulos, dicha serie cuenta con todo lujo de detalles la vida del “Pequeño Dragón” (“Xiao Long”), tal y como se conoce en mandarín a Bruce Lee, quien nació en San Francisco de padres chinos pero se crió en Hong Kong y luego hizo carrera en Estados Unidos. Aunque el luchador ya era un icono de la cultura “pop” occidental cuando su país de origen estaba cerrado al exterior, empezó a hacerse famoso en China en los años 80 gracias a las primeras películas de vídeo que trajo la apertura económica.
Defensor de las causas nobles y protector de los desamparados e indefensos, Bruce Lee no sólo encarna a la perfección el prototipo de héroe del “kung fu”, sino que personifica el espíritu de esta nueva China que, tras siglos de decadencia y humillación, reclama con orgullo el lugar que le pertenece en el mundo como nueva superpotencia.Sin ir más lejos, en uno de los momentos más emotivos y publicitados de la serie, Bruce Lee, cuyo papel corre a cargo del actor Danny Chang, grita “Soy chino, soy chino” tras derrotar a un contricante en un torneo celebrado en Estados Unidos.
Por todos estos motivos, “La leyenda de Bruce Lee”, que ha costado 50 millones de yuanes (más de 5 millones de euros), ha arrasado en el gigante asiático desde su estreno el pasado 12 de octubre. Con dos capítulos seguidos emitidos en horario de máxima audiencia por el primer canal de la televisión estatal CCTV, la serie ha batido todos los récords registrados desde 2003 al ser seguida por un 10,35 por ciento de sus más de 1.000 millones de espectadores.
“Inscripió la palabra “kung fu” en los diccionarios e hizo que la gente de todo el mundo tuviera en cuenta a China”, aseguró durante la presentación de la obra uno de los ejecutivos de la CCTV, Zhang Xiaohi, al explicar la relevancia histórica y social de Bruce Lee.
En la pequeña pantalla le da vida Danny Chang, que ya ha demostrado sus dotes para las artes marciales en títulos como “Kung Fu Hustle” (“Kung-fusión”) y “Shaolin Soccer”. “Hasta ahora, habíamos visto sólo la gloria de Bruce Lee, pero poca gente sabe las penalidades y lesiones que sufrió”, manifestó en una entrevista con la agencia AP Chang, quien incluso reveló uno de los puntos débiles que ya habrían querido conocer los contricantes que se enfrentaron al “Pequeño Dragón”: su miedo a las cucarachas.
Filmada en China, Hong Kong, Macao, Estados Unidos, Italia y Tailandia, “La leyenda de Bruce Lee” no sólo se ha convertido en la sensación televisiva del año en el coloso oriental, junto a la versión de ojos rasgados de “Betty la fea”, sino que ya ha sido vendida a numerosos países de los cinco continentes.
La serie también está batiendo marcas en este sentido y en Japón y Corea del Sur, donde las producciones chinas se venden a unos 12.000 euros el capítulo, alcanzó el precio de 23.000, mientras que en Estados Unidos se han llegado a pagar cerca de 16.000 euros.
Aunque por cifras mucho más modestas, unos 1.500 euros el capítulo, algunas cadenas africanas también se han hecho con los derechos de la serie, que ya se ha convertido en la más rentable de la televisión china.
En principio, “La leyenda de Bruce Lee” iba a emitirse en verano poco antes de los Juegos Olímpicos, pero el luto impuesto en China por las víctimas del devastador terremoto de Sichuan, que se cobró casi 70.000 muertos y 20.000 desaparecidos el pasado 12 de mayo, obligó a retrasarla hasta el otoño.
Pero parece que la espera ha merecido la pena a la vista de la buena acogida que le ha dispensado el público chino, muy aficionado a unas películas de artes marciales que se inspiran directamente en los títulos pioneros que protagonizara Bruce Lee hace más de tres décadas. Desde su tumba, el “Pequeño Dragón” ha dado su último golpe a través de la tele china. -
"Betty la fea" también seduce a los chinos
09 Octubre 2008, 18:24La globalización de la pequeña pantalla también ha llegado a la China de la modernidad y el desarrollo, empeñada en que su progreso signifique parecerse a Occidente. Tras importar con éxito la fórmula de “Operación Triunfo” y arrasar con el concurso de canto “Supergirls”, la cadena de la provincia de Hunan ha vuelto a dar en el clavo con la versión “made in China” de uno de los fenómenos televisivos más populares de los últimos tiempos, la serie “Betty la fea”.

Este original “culebrón” colombiano, que también ha sido adaptado en España y Estados Unidos, ya ha sido copiado en el gigante asiático, donde el público le ha dispensado una espectacular acogida. Desde su estreno el pasado 28 de septiembre, la serie “Betty la fea” de ojos rasgados ha logrado un 6,96 por ciento de la audiencia, lo que supone una cifra altísima en este país de más de 1.000 millones de telespectadores y cientos de canales porque significa que es vista por unos 65 millones de seguidores.

Aunque la trama se conserva igual, se han producido algunos cambios para adaptar el programa al gusto del público en China, donde la serie se ha titulado “Chou nü Wudi”. Literalmente, quiere decir “La fea mujer invencible”, pero en realidad es un juego de palabras en mandarín porque la horripilante Betty – o Bea para los españoles – aquí ha sido bautizada como Wudi, que también se puede traducir como aquélla que jamás será derrotada.
Toda una declaración de principios para un papel que corre a cargo de Li Xinru, una desconocida actriz que ha despertado el interés de la audiencia al saltar a la fama con este personaje, al que no le faltan las gafas de culo de botella, las coletas, el aparato corrector en los dientes, los vestidos de la época de su abuela, los calcetines blancos, los andares de un pato mareado y, por último, su transformación en una mujer de bandera.
Aunque, en principio, la intérprete se había negado a desvelar su nombre real y otros detalles sobre su vida privada, los medios chinos han descubierto que se trata de una profesora de escuela que consiguió dicho papel tras pasar seis pruebas.
Gracias a tan conciezuda selección, se ha convertido en el trasunto de Lin Wudi, una joven de gran corazón pero nada atractiva que, tras licenciarse en Económicas en una prestigiosa universidad, empieza a trabajar como secretaria en una agencia de publicidad poblada por la más mezquina fauna humana.
Con esta base, la historia repite situaciones y personajes ya conocidos, como el “patito feo”, pero inteligente y bueno, que acabará conquistando el amor de su apuesto jefe a pesar de todas las conspiraciones y chismorreos en los que se ven envueltos el malvado socio de turno, sus maquiavélicas amantes y las demás arpías que pululan por la oficina. Dicho escenario de diseño, en el que abundan los anuncios no demasiado encubiertos de la marca de jabones Dove por ser uno de los patrocinadores de la serie, se erige por tanto en una metáfora de esta nueva China que, tras salir hace tres décadas de la uniformidad que imponían los trajes tipo “Mao”, está obsesionada por el culto a la belleza y, sobre todo, al dinero.
“Nadie en el mundo se preocupa por tener una cara bonita más que los chinos”, se queja uno de los muchos internautas que, ignorando que ésta es la tónica general en todo el planeta, reniegan de la serie por su banalidad y frivolidad.
Pero tales críticas no han impedido que “Betty la fea” china se haya convertido en un fenómeno de masas, por lo que muchos jóvenes ya cantan “Yo soy Wudi y conozco bien mi cara” o repiten frases sacadas del guión y dicen “Me duelen los ojos de verte” cuando se mofan de sus amigos menos agraciados.
Por lo demás, la telenovela recorre paisajes comunes y por ella desfilan singulares personajes ya familiares como la secretaria materialista y descerebrada, que no se cansa de repetir que no quiere lo mejor, sino lo más caro, o el director de anuncios “gay”, que puede romper una lanza a favor de este colectivo en un país donde la homosexualidad todavía está mal vista.
Para bien y para mal, y por obra y gracia de la tan cacareada globalización, China ya tiene su propia “Betty la fea” para subirse al carro de algo tan moderno y desarrollado como es la “telebasura”. -
"Terremoto" informativo en China
26 Mayo 2008, 14:31Coberturas en directo durante las 24 horas, libre acceso de la Prensa a todas las zonas devastadas por el terremoto de Sichuan, periodistas entrevistando a los heridos y médicos en los hospitales y lo nunca visto en China: corresponsales extranjeros moviéndose a su antojo sin ser detenidos por la Policía y hasta enseñando sus carnés a los agentes.

Un reportero de la CNN entrevista a un militar en la derruida ciudad de Beichuan
Al igual que ocurrió en España con el crimen de Alcasser, una tragedia, en este caso el devastador seísmo que ha sacudido a la provincia de Sichuan y se ha cobrado más de 60.000 vidas, ha provocado una auténtica revolución en los medios de comunicación chinos. El terremoto informativo ha sido especialmente patente en la televisión, que ha descubierto los “reality shows” y se ha lanzado a mostrar la cara más amarga de la realidad.
Este cambio de tendencia puede ser histórico en la televisión china porque, hasta ahora, la censura que impone el régimen comunista impedía a los medios tratar temas demasiado comprometidos o dolorosos, ofreciendo sólo a sus espectadores programas de entretenimiento frívolos e inofensivos y noticias propagandísticas sobre la bondad del Gobierno.
Operarios de los equipos de rescate y desescombro salvan las carpetas y expedientes de los edificios del Gobierno que se vinieron abajo
Aunque existe una normativa para que la agencia estatal de noticias Xinhua sea la única en suministrar información sobre las catástrofes en el gigante asiático, la magnitud del seísmo ha desbordado a las autoridades. Al tratarse de un desastre natural sin implicaciones políticas, las numerosas cadenas de televisión que operan en China se han lanzado sin reparos a cubrir una de las noticias del año en este país, junto a los Juegos Olímpicos de Pekín y a la revuelta tibetana.
Frente a las restricciones que impusieron la Policía y el Ejército para cubrir el levantamiento en Lhasa del pasado mes de marzo, cerrando a cal y canto el Tíbet y otras zonas limítrofes e impidiendo la entrada de periodistas extranjeros, Pekín ha optado esta vez por la transparencia. A pesar de ello, algunos reporteros encontraron problemas durante los primeros días para acceder a los lugares más devastados por el terremoto.
Es el caso del cámara de televisión español Diego Herrero, que fue uno de los primeros en llegar a la ciudad de Beichuan y grabó a supervivientes que llevaban dos días atrapados bajo las rocas y las ruinas de los edificios derruidos. Sus estremecedoras imágenes, emitidas por Telecinco, muestran la agonía de los damnificados y la impotencia de los equipos de rescate, que no disponían de medios para salvar a los atrapados.Una pareja de ancianos que ha perdido su hogar vive ahora en las tiendas de campaña plantadas alrededor del estadio Jiuzhong de Mianyang
Al margen de tales incidencias, la programación de las televisiones chinas se ha centrado en el terremoto y todos los demás programas de entretenimiento han quedado suspendidos durante las dos últimas semanas. La ausencia de dichos espacios fue especialmente palpable durante los tres días de luto nacional decretados por la tragedia, que comenzaron a las 14.28 de la tarde del pasado lunes – justo una semana después del terremoto – con tres sobrecogedores minutos de silencio que paralizaron a todo el país mientras sonaban millones de bocinas para recordar a los fallecidos.
Además, presentadores como Zhao Pu, de la televisión estatal CCTV, o la popular Chen Lu Yu, de la cadena de Hong Kong Phoenix TV, han mostrado su lado más humano al llorar mientras entrevistaban a los supervivientes, al tiempo que se han recolectado millones de euros en las galas benéficas organizadas por todos los canales. En dichos programas, han participado los más famosos astros de la música y el cine, que han mostrado su solidaridad con los damnificados mientras entonaban las numerosas canciones que se han escrito estos días en honor de las víctimas.
Guo Zhongping y su hijo esperan una camioneta para recoger las escasas pertenencias que han podido salvar de su casa en Dujiangyan
Ahora habrá que ver si este cambio continúa en el futuro o si el terremoto sólo ha traído un intenso – pero breve – soplo de aire de libertad a los periodistas en China.
Hay 7 artículos con el tag television en el blog Tras un biombo chino.