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El hermano "chino" de Obama
17 Noviembre 2009, 12:04Dentro de su trascendental gira por Asia, la visita del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a China no sólo será la más importante por el ascenso internacional de este país, sino también por el componente emocional de la misma. Cosas de la globalización, el primer inquilino negro de la Casa Blanca, que nació en Hawai y vivió en Indonesia, tiene un hermano en China. Para ser más exactos, un medio hermano, ya que Mark Okoth Obama Ndesandjo, que reside desde hace siete años en la sureña provincia industrial de Guangdong, es hijo del padre de Obama y su tercera esposa, la judía Ruth Nidesand.

Mark Okoth Obama Ndesandjo había mantenido un perfil muy bajo, pero aprovechó la inminente visita del presidente de EE.UU. a China para presentar su libro. REUTERS
Cuando el actual presidente de EE.UU. era sólo un bebé de dos años, su padre, Barack Hussein Obama, los abandonó a él y a su segunda esposa, la blanca Anne Dunham, y se marchó a la Universidad de Harvard. Después conoció a Ruth Nidesand, que le siguió hasta Kenia y allí se casó con él cuando éste se divorció de su anterior mujer en 1964.
Sin embargo, los problemas no surgieron por sus diferencias religiosas porque Obama padre no era un musulmán practicante, sino un borracho empedernido al que se le iba la mano con su esposa cuando tomaba alguna copa de más.
Así lo cuenta Mark Okoth Obama Ndesandjo en su libro "De Nairobi a Shenzhen: Una historia de amor", una especie de novela autobiográfica que presentó recientemente en China aprovechando la inminente visita de su medio hermano. "Mi padre me pegaba, pegaba a mi madre. Cuando eres un niño y ves cómo tu madre es golpeada sin que puedas protegerla, se te endurece la piel", recordó con lágrimas en los ojos Obama Ndesandjo, quien tenía ocho años cuando sus progenitores finalmente se separaron y dejaron de vivir juntos en su villa de estilo de europeo en el distrito de Lavington, donde vivía la joven burguesía de Nairobi.
En su libro, el autor ha utilizado numerosos elementos de su vida para exorcizar los demonios del pasado y ajustar cuentas con las conflictivas relaciones con su padre, que falleció en un accidente de tráfico en 1982. Al igual que Ndesandjo, que perdió su trabajo en una compañía de fibra óptica tras el 11-S, el protagonista de su obra, David, viaja de Nairobi a Shenzhen, una vibrante megalópolis fronteriza con Hong Kong, al enamorarse de una hermosa joven china.
Tras las palizas sufridas en su infancia, allí descubre la verdadera importancia de la familia y se embarca en proyectos caritativos. No en vano, Obama Ndesandjo, que trabaja como consultor, dirige una asociación de ayuda a los huérfanos y está casado con una china de la provincia de Henan, que presentará al presidente de EE.UU. cuando ambos se reencuentren aprovechando su estancia en Pekín.
"En China hay un gran sentido de la familia que espero que él comprenda", aseguró el escritor, quien, al igual que Obama, tiene una sólida educación al estar licenciado en Matemáticas por la Universidad de Brown y contar con un máster en Stanford. De hecho, en la presentación de su libro hizo gala no sólo de su fluidez con el mandarín, sino también de sus conocimientos, citando a Tolstoi y a clásicos de la Literatura china como "El sueño de la mansión roja".
Pero, por encima de todo, Ndesandjo, que recuperó el orgullo de apellidarse Obama cuando su hermano se convirtió en el primer presidente negro de EE.UU., estará feliz de volver a verlo porque "somos una familia y le quiero".
A pesar de sus ilustres parientes, el escritor, que ya está preparando una autobiografía donde abordará con más detalle la relación con su hermano, ha publicado su novela de 358 páginas en Aventine Press, una editorial que cobra a los autores 399 dólares por la difusión de su obra y destinará el 15 por ciento de los ingresos a orfanatos chinos. "Quiero ser conocido por lo que escribo, no por ser hermano de Obama", concluyó Ndesandjo, que es tan alto y delgado como el presidente de EE.UU. pero puede permitirse el lujo de llevar la cabeza rapada, vestirse con ropas africanas y lucir un pendiente en su oreja izquierda. -
El terror de las nenas
29 Enero 2008, 00:35El FC Carl Zeiss de Jena, fundado en 1903 por los trabajadores de esta prestigiosa marca de lentes y objetivos, es un modesto equipo de la segunda división de la Bundesliga alemana que hace tiempo que dejó de aparecer en los medios de comunicación por sus méritos deportivos. De hecho, su pasada gloria se remonta varias décadas atrás a la época de la extinta República Democrática de Alemania, cuando entre los años 60 y 80 ganó varios títulos de liga y hasta llegó a jugar en 1981 la final de la Copa de Europa, que perdió ante el Dínamo de Tiflis.
Pero, con la caída del Muro de Berlín y la reunificación de Alemania, el Carl Zeiss, también conocido como FCC, se hundió en la segunda división de la dura competición germana y hasta acabó militando en la liga regional.
Ahora, el FCC vuelve a sonar en el mundo deportivo, pero no por haber recuperado su esplendor de antaño, sino por su último fichaje. Y eso que el club de Jena, en el estado de Turingia, no se ha hecho con los servicios de ningún astro brasileño, sino de un joven jugador japonés más conocido también por sus perversos gustos sexuales que por su talento.
Se trata de Naoya Kikuchi, un futbolista de 23 años que participó en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 como miembro de la selección nacional nipona y que, el pasado mes de junio, fue detenido y acusado de “actos indecentes”. Y es que Kikuchi, centrocampista del Jubilo Iwata, mantuvo a finales de mayo de 2007 relaciones sexuales con una menor de edad en el asiento trasero de su coche.
Según la Policía, la chica, que tenía entonces 15 años, fue abordada por Kikuchi cuando paseaba en bicicleta por Hamamatsu, en la Prefectura de Shizuoka. A cambio de tener estas relaciones consentidas, el futbolista le dio a la muchacha 10.000 yenes (63 euros), pero, de una manera que no está demasiado clara, la cartera de Kikuchi con su carné de conducir acabó en la cesta de la bicicleta de la menor, que acudió a la Policía para devolverla.
Ahí empezaron los problemas para el jugador. Aunque la chica, que no sabía que Kikuchi era futbolista, dijo en un primer momento que la había encontrado en la calle, los agentes no la creyeron y sospecharon que la había robado, por lo que al final acabó confesando lo que realmente había ocurrido.
Kikuchi, que admitió haber escogido a la muchacha porque “era muy guapa”, fue detenido e imputado y tuvo que pagar una multa por “actos indecentes”, ya que la legislación nipona prohíbe mantener relaciones sexuales con menores. Además, el escándalo obligó al presidente del Jubilo Iwata a expulsarlo del equipo, al tiempo que la Federación Japonesa de Fútbol lo sancionó prohibiéndole jugar durante un año.
Apartado de la competición desde entonces, Kikuchi ha reaparecido estos días tras ser fichado por el FC Carl Zeiss de Jena, cuyos responsables se han declarado “impresionados” con sus primeros entrenamientos.
De momento, no se sabe si las madres de esta ciudad alemana están preocupadas por la llegada de este verdadero “terror de las nenas”, pero lo cierto es que en Japón hay una perversa y obsesiva fijación de los adultos por las menores de edad. Basta con echar un vistazo a los contenidos de algunos comics “manga”, plagados de violencia y sexo incluso con niñas, o con darse un paseo por Akihabara.
En este barrio de Tokio, plagado de tiendas de electrónica e informática, es fácil encontrar en sus establecimientos vídeos pornográficos protagonizados por menores con coletas o por jóvenes vestidas uniformes de colegialas, un auténtico fetiche para muchos japoneses por sus falditas cortas de color gris y sus calcetines hasta la rodilla.
Debido al materialismo que impera en esta sociedad tan consumista, sobre todo entre los jóvenes, en el imperio del Sol Naciente se encuentra muy extendido el “enjo kosai”, que literalmente significa “citas remuneradas”. Bajo esta expresión se conoce una forma de prostitución infantil mediante la cual hombres maduros tienen citas con adolescentes o hasta con niñas de 12 y 13 años a cambio de elevadas sumas de dinero o de carísimos regalos, como los modelos más punteros de teléfonos móviles o las últimas novedades de marcas de lujo como Gucci o Dior.
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Vagones sólo para mujeres en el metro de Tokio
20 Noviembre 2007, 09:53
Son famosas las imágenes del metro de Tokio en que unos revisores enchaquetados y con guantes blancos empujan dentro de los vagones a la multitud, que viaja como sardinas enlatadas durante las horas punta. Tan incómoda situación ha sido utilizada por más de un listillo, y sobre todo por numerosos pervertidos, para aprovechar la cercanía con el fin de poder hacer a hurtadillas y rodeados de gente lo que, posiblemente, les resulta imposible por sí mismos: tocar a una mujer. Por ese motivo, desde hace años funcionan en las líneas más concurridas del suburbano de la capital nipona unos vagones que sólo pueden ser usados por mujeres durante las horas punta. De esta manera, se han evitado los constantes abusos y tocamientos que sufrían muchas viajeras con la excusa del hacinamiento. Y es que el roce no siempre hace el cariño.
Hay 3 artículos con el tag abusos en el blog Tras un biombo chino.