Publicado por Pablo M. DÃez el nov 15, 2010
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Aunque mucho menos violenta de lo que se esperaba, la manifestación “antiglobalización” contra la última cumbre del G-20 en Seúl deparó algunas postales bastante pintorescas.
Varios miles de personas desfilaron por el centro de la capital surcoreana para protestar contra la filosofÃa de dicho encuentro, que reunió a 32 mandatarios de paÃses industrializados y potencias emergentes, un centenar de magnates empresariales y 10.000 participantes, a los que culparon de la crisis por los excesos del capitalismo.

Tras los disturbios que ensombrecieron cumbres anteriores, la PolicÃa surcoreana desplegó 60.000 agentes y militares, 20.000 de ellos antidisturbios, y vetó la entrada a 200 extranjeros, la mayorÃa con antecedentes por alborotos.
Conociendo la fiereza de los sindicatos agrarios de Corea del Sur y su experiencia “reventando” cumbres como la de la OMC en Hong Kong (2005), se esperaban nuevas escenas de “guerrillas urbanas”, armadas con cañas de bambú, estandartes y tambores, luchando contra los acorazados antidisturbios de la PolicÃa entre nubes de gases lacrimógenos y cañones de agua.

Los manifestantes también protestaban contra la firma de un tratado de libre comercio largamente negociado entre Estados Unidos y Corea del Sur, que al final no salió adelante. En este paÃs, donde el plato nacional es la ternera envuelta en hojas de lechuga, la inclusión de dicha carne en el acuerdo ha puesto en pie de guerra a los ganaderos. Por no hablar de las ampollas que levantan los coches americanos en las fábricas de Hyundai, Daewoo y Kia.
Pero, al final, la lluvia aguó la manifestación de los “antisistema”, una de las más tranquilas que han sufrido las cumbres el G-20.
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Tras un biombo chino © DIARIO ABC, S.L. 2010