Un galeón español en la Expo de Shanghái

Publicado por el Jun 27, 2010

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Tras recorrer más de 10.500 millas durante los últimos tres meses, el galeón “Andalucía” ha arribado a puerto en Shanghái, la ciudad más moderna y cosmopolita de China y su verdadera capital económica y financiera. Mientras remontaba el río Huangpu entre la jungla de futuristas rascacielos que pueblan sus dos orillas, como la Torre de la Perla Oriental, esta fidedigna réplica de un galeón español del siglo XVII atraía la atención de las embarcaciones con las que se cruzaba, como los cientos de pequeños cargueros fluviales que transportan por sus aguas carbón y las más diversas mercancías salidas de la “fábrica global”.

La estampa del galeón “Andalucía” contrasta con los modernos rascacielos de Shanghái

“Como nos ha ocurrido durante toda la travesía, algunos barcos hasta se desviaban de su ruta para ver de cerca un pequeño galeón de madera de sólo 52 metros de eslora”, explica el jefe de guardia Alfonso Pérez, un marinero onubense conocido como “Choco” que ya participó en la singladura de la nao Victoria desde la Expo de Aichi hasta Sevilla en 2005.

Una vez más, la Fundación Nao Victoria, que conserva la única réplica del barco con el que Juan Sebastián Elcano dio la primera vuelta al mundo en el siglo XVI, ha vuelto a deslumbrar en una Exposición Universal con una embarcación histórica que, a su vez, servirá como pabellón de Andalucía hasta el próximo mes de septiembre.

Entre el 26 de julio y el 1 de agosto, el Pabellón de España en la Expo de Shanghái celebrará la semana de esta comunidad autónoma, que contará con el galeón como su principal reclamo. Las bodegas se han reservado como espacio para exposiciones porque la nave dispone de 350 metros cuadrados para llevar a cabo algunas muestras, como las de empresas andaluzas que ya han tenido lugar durante las escalas del viaje en Malta, Israel, Sri Lanka y Singapur.

La elección de un galeón no ha sido casual, ya que este tipo de nave abrió el comercio entre América, Europa, Asia y Oceanía, transportando sus productos por los cuatro continentes durante tres siglos. Cuando el Imperio español dominaba las rutas comerciales del Atlántico y el Pacífico, galeones como el “Andalucía” unían las costas de Filipinas y México cargando en sus bodegas, que tenían capacidad para 260 toneladas, mantones de Manila, porcelana de China, seda de Japón y especias. Pero, gracias a los marineros, mercaderes y científicos que viajaban en ellos, también eran un elemento transmisor de las ideas y conocimientos de otras culturas remotas.

Como en aquella época, los 30 tripulantes del “Andalucía”, entre los que hay marinos profesionales, antropólogos y oceanógrafos, han tenido que sortear tempestades en alta mar que casi hacen zozobrar al barco, lidiar con los cambios del viento y esquivar a los corsarios del siglo XXI. Para ello, fueron vigilados de cerca por las fragatas de la Unión Europea, entre ellas la española Victoria, que luchan contra los piratas somalíes del Golfo de Adén.

Aunque la forma del casco y la maniobra de las velas son exactamente iguales a las de un galeón de hace tres siglos, el “Andalucía” está dotado con los más modernos adelantos tecnológicos en navegación, como un sistema de posicionamiento por satélite (GPS), radar, radio y dos motores. “Pero sólo los utilizábamos como complemento a la navegación tradicional, ya que hemos surcado los océanos a vela y guiándonos por las estrellas y el sol”, aclara “Choco”, quien también admite entre risas que “hemos hecho algunas millas de más porque a veces nos desviábamos de la ruta”.

Pequeños contratiempos que no restan mérito a la gesta del “Andalucía”, que pesa 500 toneladas y necesita 25 personas para izar sus siete velas, cuya superficie desplegada es de casi mil metros de tela.

Con sus doce cañones por banda, al galeón no le falta ningún detalle para convertirse en el mejor embajador de Andalucía en la Expo de Shanghái y promocionar su patrimonio, turismo, gastronomía y economía. Cuatro siglos después, y en plena globalización, un galeón español vuelve a comunicar Occidente con Oriente.

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