Konishiki contra la balanza

Publicado por el ago 25, 2009

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Ha sido uno de los mejores luchadores de sumo de la Historia pero, desgraciadamente para él, era hawaiano y no japonés. Por eso, sus dos campeonatos consecutivos y sus records a principios de los 90 no le sirvieron para conseguir el título de “yokozuna”, la más alta distinción de este deporte tradicional que le fue negada por las autoridades niponas.
Como “ozeki”, la segunda categoría de esta lucha, Saleva´a Fuauli Atisano´e rompió moldes y revolucionó el sumo.

Nacido el 31 de diciembre de 1963 en Hawái, debutó en 1982 y pronto hizo comprender a sus contrincantes la potencia de sus 285 kilos, que le convertían en el luchador más pesado de la competición. Bautizado profesionalmente como Yasokichi Konishiki, el decimoséptimo y más joven “sumotori” que vivió entre 1867 y 1914, este luchador estaba llamado a convertirse en el primer extranjero en alcanzar el prestigioso rango de “yokozuna”.
Tratándose del deporte nacional, semejante proeza era bastante difícil de digerir en Japón, donde se llegó a comparar la irrupción de Konishiki con el bombardeo en 1850 del comodoro Perry para obligar al país a comerciar con el exterior.
Konishiki aceptó de mal grado el rechazo del Comité de Deliberación de los “Yokozuna” y montó un gran escándalo que el público le perdonó luego, pero que nunca más le llevaría a rozar dicha distinción. Tras una brillante carrera de 15 años en los que participó en 81 torneos consecutivos, las lesiones le obligaron finalmente a retirarse en 1997.
A partir de ese momento, y en lugar de adelgazar, siguió engordando aún más hasta alcanzar los 303 kilos de peso, que le obligaban a pagar dos asientos de avión en clase turista y le impedían levantarse ante el público en sus conciertos de ukelele, el instrumento tradicional hawaiano con el que se ganó con la vida en su nueva carrera como músico.
Hace dos años, el deportista debía someterse a una operación en una de sus rodillas, por lo que el médico le recomendó que adelgazara para facilitar así el proceso de rehabilitación. En febrero del año pasado, Konishiki se sometió a una reducción de estómago que le ha cambiado la vida.

El ex luchador ha perdido ya 129 kilos y ahora “sólo” pesa 174, lo que para otra persona puede ser una barbaridad pero en su caso se podría decir que raya la delgadez. Y no se queda ahí la dieta, ya que, según informaba la prensa nipona estos días, Konishiki se ha propuesto bajar otros 44 kilos.
Esta lucha contra la balanza será el último combate de un luchador cuya descomunal figura es ya tremendamente popular en Japón. Desde su antiguo papel como presentador en la cadena de televisión NHK o como “dj” en Radio Yokohama, Konikishi se ha convertido en una celebridad que ha inspirado personajes en series “manga” y cuyas dos bodas han llenado páginas en las revistas del corazón.
Ahora, la nueva aventura de Konishiki consiste en compaginar su éxito en el mundo del espectáculo con su último combate, esta vez contra su propio peso.

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