China descubre los “puentes”

Publicado por el may 11, 2007

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Todavía hay quien piensa que los chinos sólo comen arroz tres delicias o que no tienen vacaciones. Ambas cosas son falsas. La primera creencia ya se desmonta por sí sola al comprobar la infinita variedad de la cocina de este gigantesco país, de la que sólo se ofrece una ínfima parte y por lo general de mala calidad en los restaurantes chinos que funcionan en el extranjero.
La segunda idea también se ha demostrado errónea estos mismos días. No en vano, acaba de terminar la Semana Dorada de vacaciones que ha tenido lugar con motivo de la celebración del Día del Trabajo el pasado 1 de mayo. Hasta el día 7, los chinos, o por lo menos todos aquéllos que pueden permitírselo, disfrutaron de uno de los tres períodos de asueto que tienen a lo largo del año.

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Los otros dos coinciden con el Año Nuevo Lunar, que ronda entre finales de enero y febrero, y con el Día Nacional, que se conmemora el 1 de octubre para festejar la fundación de la República Popular China por parte de Mao Zedong en 1949.
Como en esas fechas, los millones de chinos que forman la emergente clase media urbana, que podría ascender al 12 por ciento de los 1.300 millones de habitantes del país, se han lanzado durante esta semana de puente a disfrutar de uno de los últimos descubrimientos que les ha traído el crecimiento económico: el turismo, tanto interno como al extranjero.
Hace seis años, el régimen comunista impuso los puentes para incentivar el turismo, por lo que más de 330 millones de personas se han desplazado estos días por todo el país. Entre ellos, destacan los 40 millones de usuarios de ferrocarriles y todos aquéllos que han viajado en coche por las atestadas y peligrosísimas carreteras chinas.

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Con respecto a las visitas a otros países, en las dos últimas décadas se ha multiplicado por 50 el número de viajeros chinos que se desplazan al exterior, que comenzó a dispararse a partir de 1987. Ese año, el Gobierno permitió por fin a sus ciudadanos trasladarse al extranjero de vacaciones. Aunque, al principio, el número de destinos era muy limitado y sólo incluía a Tailandia, Singapur, Malasia y las hoy regiones administrativas especiales de Hong Kong y Macao, alrededor de 5,3 millones de personas pudieron ver cumplido su sueño de visitar otro país de forma privada.
Desde entonces, el número de turistas chinos ha crecido exponencialmente hasta los 16,6 millones registrados en 2002, los 20,2 millones de 2003, los 28,8 de 2004 y los más de 30 millones de los dos últimos años. En este sentido, la Organización Mundial del Turismo ya ha vaticinado que el coloso oriental será el primer país generador de viajeros durante los próximos 15 años, con 50 millones de personas en 2010 y 100 millones en 2020.
De momento, los chinos sólo pueden trasladarse de vacaciones a alguno de los 70 países a los que actualmente su Gobierno ha concedido el estatus de destino turístico aprobado. Entre ellos, figuran todos los Estados de la Unión Europea, que ya se preparan con los brazos abiertos para recibir a los turistas chinos porque, a pesar de que suelen viajar en promociones muy baratas, sí que se gastan bastante dinero en comprar marcas de lujo, como Louis Vuitton, Gucci o Prada.

A pesar de esta apertura cada vez mayor, el régimen comunista sigue controlando las salidas de sus ciudadanos al extranjero no sólo por motivos de seguridad, sino también porque el turismo interno relanza hasta un 10 por ciento la economía nacional tanto durante el Día Nacional como en el Año Nuevo Chino y en el Día del Trabajo. Lo malo es que, en el país más poblado del planeta, tan descomunal movimiento de masas puede acabar colapsando los transportes y los hoteles y causando multitudinarios accidentes de tráfico.
Por eso, el Gobierno ya se está planteando modificar las semanas doradas, puesto que la laboriosa China comunista ha descubierto que irse de puente es un negocio tan rentable que podría morir víctima de su propio éxito.

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Tras un biombo chino © DIARIO ABC, S.L. 2007

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