Florentino Pérez, el triunfo de un incomprendido

Publicado por el may 28, 2014

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Es muy difícil decirle a la mayoría de los aficionados que el fútbol de los años setenta es un recuerdo muy romántico que ya no existe. Es complicado hacer entender a la generalidad de los seguidores que el balompié es un negocio que necesita recaudar dinero para realizar buenos fichajes, reformar estadios, crear ciudades deportivas y mantener una cantera costosa que da frutos cada diez años pero que gasta cada minuto. Florentino Pérez llegó al Real Madrid en el año 2000 y se encontró una deuda para decir apaga y vámonos. Lo mismo ha sucedido en el Barcelona, en el Atlético, en el Valencia y en todos los clubes. El presidente madridista se adelantó a todos. Planificó un cambio al modernismo del Real Madrid como empresa. Había que hacer grandes fichajes, como hizo Bernabéu en los años 50, para llenar todos los asientos del estadio, con abonos, con socios y con público de pago. Había que traer a Figo, a Zidane, a Ronaldo Nazario, a Beckham, a Xabi, a Cristiano, a Benzema, a Pepe, a Ozil, a Khedira, a Di María, a Isco y a Bale para vender la marca Real Madrid por todo el mundo y obtener un dinero con el que hacer más fichajes y pelear por los grandes títulos.

En su primera etapa como dirigente del club, el conjunto blanco ganó la Liga en 2001 y 2003, la Champions 2002, la Copa Intercontinental 2002, la Supercopa de Europa 2002 y las Supercopas de España de 2001 y 2003. La sequía de títulos sufrida entre 2004 y 2006, que provocó su dimisión el 27 de febrero de ese año, permitió que sus enemigos le criticaran con dureza por realizar fichajes comerciales en vez de necesarios futbolísticamente. Se cebaron con Beckham injustamente, como si el inglés no fuera un centrocampista de banda derecha sensacional en el Manchester United. En realidad atacaban a la cabeza de la entidad.

Florentino Pérez no cejó en su filosofía. El Real Madrid se hizo famoso en todo el mundo por las contrataciones estelares de Bernabeú: Di Stéfano, Kopa, Santamaría y Puskas definieron aquel Madrid victorioso en todo el planeta. Florentino ha querido trasladar aquella política al siglo XXI. Y el seguidor antiguo no le ha comprendido, porque no entiende que esto es un negocio que exige vender el producto además de jugar. El forofo solo piensa en que su equipo gane y no calibra que ahor,a tras conquistar la Copa de Europa, hay que renegociar contratos publicitarios, televisivos y comerciales para cobrarse la inversión y el éxito. El aficionado medio no asimila que hay que vender una marca mundialmente, la marca Real Madrid, para poder sujetar esta casa, que produce 521 millones anuales de ingresos gracias a su expansión deportiva, comercial y mediática.

Pérez regresó al cargo en 2009, después de que el equipo ganara  las Ligas en 2007 y 2008 con Ramón Calderón. También fueron obra de “Floper”, poque los cimientos del equipo eran anteriores. Pero al volver a la presidencia se encontró con el mejor Barcelona de la historia. No ganó títulos en la campaña 09-10. Fichó a Mourinho y comenzó a derrotar al Barcelona con la Copa en 2011. Le superó con la Liga de los récords en 2012. Ahora, la conquista de la Champions y de la Copa en 2014 han supuesto el fin de la era azulgrana y el éxito de su política. Lo hizo con Bale e Isco como últimos fichajes. Y tuvo que escuchar durante medio año que Bale era una adquisición mediática que no necesitaba el equipo. El galés marcó el gol decisivo de la final de Copa y el 2-1 ante el Atlético en la Copa de Europa. Los éxitos han silenciado a quienes le atacan. Le esperaban con la navaja en el minuto 89 de la final de Lisboa, cuando los rojiblancos ganaban 0-1.

Hay que hablar claro: Florentino Pérez ha consolidado la gestión de Bernabéu hasta convertir al Real Madrid en el primer club deportivo del mundo, con 521 millones de ingresos. La Champions hará crecer ese récord. Y la casa blanca recauda ese dinero gracias a la conjunción de su faceta deportiva con la comercial. Vende sus productos en todo el planeta, percibe mucho más dinero por ventas fuera de España que en nuestro país, porque es una marca internacional. Tendrían que ver la sensación que suscita el Madrid cuando realiza la pretemporada en California  Y con ese dinero recaudado en todo el universo se permite pagar a Cristiano y a Bale.

Que le pregunten a Stielike, que perdió la final de la Copa de Europa 1981 con un Madrid económicamente en crisis, que es lo que prefiere: estos fichajes de ahora o la nulidad de contrataciones de entonces, porque en aquellos tiempos había que reducir la deuda. Juanito, que en paz descanse, también sufrió aquella carencia de calidad en un club que aspiraba a ser campeón de Europa. Santillana también echaba de menos dos o tres adquisiciones que reforzaran la media y el ataque por las bandas.

Florentino Pérez ha conseguido que nadie se pueda quejar ahora de falta de futbolistas. Podrán reforzarse puestos, pero no será porque no se fichó antes a hombres que deberían rendir. En plena victoria total, el club sabe que debe potenciar algunas posiciones.

Los enemigos del presidente, que los tiene por intereses políticos, televisivos y empresariales más o menos bastardos, están fastidiados por este doblete que confirma la filosofía del dirigente. Miren que han presionado para que tirara la toalla. Dijeron que Bale no valía. Debe ser que Gareth no es ni futbolista. Lo debieron comprar en el Soho de segunda mano. Sea lo que sea, el galés ha decidido la Copa y ha setenciado la Champions. Y eso que no juega un pimiento. El día que aprenda…

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