El ancestral miedo arbitral al Barcelona

Publicado por el nov 28, 2016

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No hace demasiado tiempo, los jugadores del Barcelona montaban números de circo en el césped, rodando como si les hubieran partido en dos, y los árbitros sudaban a destajo sacando tarjetas amarillas y rojas a los contrarios que osaran rozar a Messi, Iniesta, Xavi Hernández y Dani Alves, que expulsó a Pepe en la Champions hace cinco años al rodar por el césped del Bernabéu con la velocidad de Rosberg. Descubierta la táctica de exagerar cada falta y protestar todos como si les hubieran matado, llegó Neymar y con sus vuelos sin motor añadió un igrediente más al espectáculo, hasta que sus provocaciones acabaron con el personaje. Ahora son los propios colegiados los que mantienen ese miedo ancestral al Barcelona con arbitrajes nefastos, vergonzosos, que salvan al equipo azulgrana cuando las cosas van mal. ¿Por qué existe ese miedo a pitar alguna jugada en contra del Barcelona? Porque el Barcelona se ha rodeado de un victimismo nacionalista, con un toque de persecución española, que juega a su favor y frena la libertad arbitral. En Anoeta vimos como un gol de Juanmi fue injustamente anulado a la Real Sociedad por un supuesto fuera de juego que no existió. ¿Cómo se puede pitar lo que nunca ha sucedido?
Está claro que el juez de línea no vio la jugada y ante la duda, pitó a favor del Barcelona, por si acaso, y anuló el 2-1 ¿Por qué? Porque si el gol fuera ilegal hoy tendríamos una campaña orquestada desde el nacionalismo catalán, impreso en los medios subvencionados con millones de euros por el propio Gobierno de la Generalitat, subrayando que el Real Madrid es beneficiado por la Federación Española y sus árbitros justo antes del clásico. Hay que decirlo abiertamente: los colegiados pitan a favor del Barcelona para evitar esas campañas que les hacen daño y que les borran para dirigir futuros partidos importantes del Barcelona. Es mejor pitar a favor y seguir siendo nominado para esos encuentros de envergadura. Esta es la cruda realidad de los árbitros y de la Liga española.
Ahora, el Barcelona llega al clásico a seis puntos del líder, no a siete. Y no es lo mismo, como canta Alejandro Sanz. Al Real Madrid le pitan un penalti ante el Sporting y el equipo astur lo falla. Al Barcelona le regalan un gol anulado. No es lo mismo, no.
Real y metafóricamente, la diferencia es abismal. Es la misma diferencia de trato que Eusebio y Abelardo dan al Barcelona en sus comportamientos en comparación con el Real Madrid. Llegó Abelardo el sábado a la sala de prensa del Bernabéu y dijo que casi empatan a un equipo cuyo sueldo de un futbolista es el mismo de toda su plantilla. El señor Abelardo no dice lo mismo cuando se mide al Barcelona, cuyos futbolistas ganan tanto o más que los blancos. Parece que los jugadores del Real Madrid son ricos y los del Barcelona son pobres mendigos que les envian alimentos sociales todas las semanas a casa en estas semanas de recogidas de alimentos. Pobrinhos, que diría Abelardo. ¡Ya está bien de falsos hipócritas! Es esa misma diferente barra dialéctica de medir. Hay que decir que el Real Madrid es rico y los demás no, incluido el pobre Barça.
Abelardo no se quejó cuando le perjudicaron ostensiblemente en el Camp Nou con las decisiones arbitrales sufridas por el Sporting. Le golearon y se calló. Y ahora, Eusebio, otro exbarcelonista, hace lo mismo ante el claro perjuicio sufrido por la Real Sociedad frente a los azulgranas. Ni una palabra del gol robado en Anoeta. Sus jugadores tampoco se quejaron ¿Porqué, Eusebio? ¿Porque quizá puedas volver al Barcelona un día? Lo mismo hace Abelardo, cubrirse espaldas de futuro, por si Camp Barça da de comer algún día. Si ese gol anulado se produce frente al Real Madrid, Eusebio, Abelardo y toda la prensa nacionalista mantenida por la Generalitat catalana montan hoy un escándalo que dejaría en juego de niños el desastre del PSOE en Ferraz. ¿A qué jugamos, señores? Está todo muy visto, demasiado visto.
La única realidad de toda esta situación sociológica del fútbol español (del fútbol del Estado, diría Bartomeu) es que existe un miedo ancestral de los árbitros a pitar alguna cosa mal al Barcelona. Porque toda la prensa catalana ataca unida contra quien ose equivocarse en contra de Messi y sus secuaces.
Esta semana hemos vivido otro capítulo de ese victimismo quejica en un litigio económico. Surgió la noticia de la persecución de Hacienda a los clubes por el trato fiscal de las comisiones de los representantes de los futbolistas. La Agencia tributaria pide, incluidas multas millonarias, 19 millones al Barcelona, 16 al Real Madrid, seis al Atlético, seis al Valencia y cinco millones al Sevilla. Pues bien, la notica se publicó en Cataluña de esta manera: “Hacienda persigue a los clubes y, como no, al que más persigue es al Barcelona”. No señores, pide 19 millones al Barcelona porque hay más comisiones de fichajes en el club azulgrana en el periodo abordado por Hacienda, 2010-2012, ni más ni menos. Al Real Madrid le pide 16 millones, que no es una tontería, porque es lo que corresponde con us fichajes, ni más ni menos. Pues no, en Cataluña hablan de persecución al Barcelona. Al Real Madrid, al Valencia, al Atlético y al Sevilla no les persiguen, se lo merecen. ¡Ya está bien de tanto llorar!
El problema es que los árbitros se dejan influir por esas lágrimas. Es mejor ayudar al Barcelona y no tener problemas a pitar como se debe y ser protagonista de un escándalo mediático que afecta al colegiado y a su familia, incluidos los hijos que van al colegio. Es la pura realidad. La triste realidad.

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