Cuando Cristiano no quiso saludar a Del Bosque, campeón del mundo y de Europa, a tres metros de él

Publicado por el Oct 30, 2018

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Cristiano Ronaldo ha demostrado una vez más ese egoísmo primitivo que asola su cabeza desde pequeño. Este niño, este hombre, esta estrella, siempre ha pensado que el único jugador importante en un campo es él. Cuando las Copas de Europa las remataban Ramos o Bale siempre pensaba que el número uno era él. Cuando se ganaban otros títulos solo se señalaba a sí mismo. Siempre venía a decirles a sus compañeros que ganaba él. De hecho, Cristiano nunca se refería al Real Madrid cuando marcaba goles, solo señalaba a su familia en el palco y se señalaba a él mismo como el hacedor de todo. Los demás eran meros comparsas. Ese egoísmo ancestral, ese primitivismo mental, lo ha vuelto a demostrar ahora al realizar unas manifestaciones en las que dice que Florentino Pérez solo le vio como negocio.

Lo dice ahora, cuando se ha ido. Si hubiera tenido personalidad y hombría, cosa que dudo, lo habría dicho cuando militaba en el club que le ha hecho rico durante una década. Si tuviera hombría, cosa que vuelvo a dudar, lo habría dicho cuando era el jugador mejor pagado de la historia del club. Pero habla ahora. Le podemos decir que es todo lo contrario. Usted vio a España como negocio.

Usted, Cristiano, sí que vino al Real Madrid porque vio aquí todo un negocio. Sin ninguna elegancia, desde el primer día comenzó a pedir más dinero. Cada año pedía más dinero. En el año 2011 comenzaron las grandes tiranteces cuando subió usted al despacho presidencial un 2 de septiembre, y lo recuerdo bien porque es el día de mi cumpleaños, y le dijo al presidente que tenía una oferta del PSG de 200 millones anuales y que quería irse. Yo estaba en el Bernabéu y le vi subir al despacho. Días después supe la razón. Subió de malas maneras a ver a Florentino Pérez porque Lass Diarra había recibido una oferta del Rubin Kazán para ganar 7,5 millones al año, cuando Cristiano ganaba 9,5. Claro, después Lass nunca cobró ese dinero, porque el equipo ruso, como tantos clubes rusos, se fue a la quiebra.

Florentino Pérez le dijo aquel 2 de septiembre a Cristiano que su cláusula era de mil millones y si quería irse debería traer los los mil millones. Esta situación de pedir y pedir más dinero se ha repetido periódicamente desde 2011.

La renovación de 2014 ya fue bastante dura. Siempre hacía declaraciones por detrás a la prensa para exigir más dinero. No ha sido un jugador representativo del espíritu de la entidad. Nunca. No ha sido el estandarte fuera del campo. Ha demostrado una vulgaridad constante en firmar contratos y pedir más dinero al día siguiente.

El colmo se produjo cuando el PSG, un equipo de Estado que tiene el dinero del petróleo y del gas de Qatar, quiso pagar al Barcelona 222 millones por Neymar, quien pasó a cobrar desde entonces 37 millones anuales. Cristiano, claro, tardó diez minutos en llegar y pedir lo mismo.

Florentino Pérez le dijo que acababa de renovar hacía siete meses y ganaba 24 millones anuales, que era mucho dinero, el mayor salario del mundo hasta que el PSG rompió el mercado.

Por fin, este mismo verano, el último 1 de julio, Florentino Pérez le firmó a un futbolista de 33 años un contrato por tres temporadas con una ficha de 30 millones netos. Pero Ronaldo, orgulloso, se fue porque pensaba que la habían tratado mal. Quería haber cobrado esos 30 millones desde que Neymar ganó 37.

El Real Madrid le dijo cristalinamente a Ronaldo en su cara, desde hace dos años, que Real Madrid no iba a firmar contratos al rebufo de lo que el Manchester City o el PSG, equipos de los grandes estados petrolíferos, le pagan a sus jugadores cada año.

Ahora, Ronaldo se ha ido y habla como un cobarde, cuando ya no está. Pero hay que decirle las cosas claras. Se ha ido también porque Hacienda le puso la cara colorada. Se ha ido también porque el fisco le ha pillado haciendo trampas y usted, Cristiano, no puede decir que no sabía nada. Es inadmisible. Bien sabía que sus derechos de imagen se pagaban en las Islas Vírgenes Británicas, un Gibraltar que todavía no pertenece a España ni tiene relación nacional con nosotros para justificar pagos allí. Usted no se puede hacer el tonto. Ustedes, Messi, Cristiano, bien cazados por Hacienda, son los primeros informados de estos trucos para cobrar dinero en otros sitios sin pagar impuestos. No puede decir usted, Ronaldo, que usted mantenía el mismo destino de pagos con el Manchester United y con el Real Madrid, porque España no tiene relación con las Islas Vírgenes Británicas. Porque aquello se podía hacer cuando usted jugaba en un equipo inglés y vivía en Inglaterra. ¿Cómo se va a poder pagar dinero de impuestos en las Islas Vírgenes Británicas cuando usted juega en el Real Madrid, que es España? Esto es de tontos.

No insulte nuestra inteligencia. Nos ha llamado tontos a todos a los españoles. Y Hacienda le ha pillado bien pillado. Y no se haga el tonto inocente. Usted lo sabía todo y, lo que es peor, ha pedido que el Real Madrid consiguiera tratos políticos y preferenciales para que no fuera atacado por Hacienda. Y el Real Madrid le dijo con palabras mas suaves que esto no era una república bananera y que aquí había derechos y una Constitución.

Cristiano quiso conseguir un acuerdo preferencial con Hacienda. Y el Real Madrid le dijo lo que le ha dicho a tantos futbolistas: el Real Madrid lo paga todo legal y decentemente. Lo paga todo, nunca mejor dicho, en blanco, y no admitirá nunca que los jugadores hagan esas fechorías. Si un jugador le pide al Real Madrid que le haga todas sus cuentas y pagos, sabe que lo declarará todo.

El Real Madrid, eso sí, le presentó a Cristiano los mejores abogados, pero lo que nunca hizo fue acudir a ningún político ni a ninguna instancia jurídica para frenar las fechorías fiscales que usted cometió.

Se ha marchado con el rabo fiscal entre las piernas a Italia. Quería un trato especial y no lo ha tenido.

Usted, Cristiano, ha sido siempre un egoísta arrogante y lo ha vuelto a demostrar al manifestar ahora, de nuevo, que le tienen que dar el Balón de Oro porque usted es el mejor del mundo. Ya dijo hace un mes que era una aberración mundial que el premio The Best se lo dieran a su compañero Modric. Lo expuso por medio de Jorge Mendes, su apoderado. Si tuviera un poquito de humildad le iría mucho mejor. Pero se cree que el mundo solo ha existido cuando Cristiano nació.

Lo peor y lo más grave para usted es que ha sido el mayor goleador de la historia del Real Msdrid y se ha marchado por la puerta de atrás. Se ha ido sin el cariño de la afición. Ni un solo seguidor, ninguna peña, han pedido un reconocimiento o un homenaje a Cristiano, sea a nivel de club, a nivel de peña o a nivel de grupo de aficionados.

Cristiano, este desapego del madridismo es para pensárselo. Nunca se ha ganado el amor de nadie. Y es el mayor goleador de la historia de esta casa. Ha sido un gran futbolista para el Real Madrid, el mejor junto a Don Alfredo en la historia, pero no ha dejado huella en el club, no ha calado en la afición.

Y por favor, cambie de nombre, borre su nombre de Cristiano, porque este término, para los creyentes, significa todo lo contrario de lo que es usted. Para los creyentes, Cristiano significa humildad, ayuda, objetividad, cariño, amor, modestia, pensar en los demás. Usted nunca ha hecho y sentido nada de estas cosas que identifican a un Cristiano. Usted es la antítesis del nombre que le puso su padre. Cambide de nombre. Llámese Dinero. Fíjese si usted es un negocio y ha pensado que el Real Madrid era su negocio: usted todo lo cobra por medio de empresas, no recibe salarios personales, porque usted no es una persona, es un negocio ambulante. Y cobarde. Y desagradecido: ahora, una vez que se ha ido, muerde la mano que le ha dado de comer y le ha hecho rico durante nueve años. Debe doler que el club al que usted ha dado tantos goles y la afción a la que usted ha dado tantos goles le haya dejado ir con tanta frialdad.

Ha sido grande en el césped, pero nada edificant en sus comportamientos públicos.

Inolvidable es su actitud cuando hace cinco años fue convocado a una entrega de premios junto a Del Bosque, que había ganado el Mundial y la Eurocopa, y no se dignó a saludarle en una de muestra de prepotencia impresentable. El salmantino mantuvo una mínima sonrisa cuando vio que Cristiano pasaba a su lado y se quedaba de pie, a tres metros de él, sin mirarle ni saludarle. Vicente del Bosque sabía que no le felicitaría. Nosotros estábamos delante, viviendo una situación surrealista, como si fuera una película de Buñuel. Quería ser, Cristiano, el único gallo de la fiesta.

Pero hubo momentos aún peores. Sus actuaciones en La Almudena y en otros actos del Real Madrid en el Bernabéu dejaron mucho que desear. Sus menosprecios públicos al presidente fueron bochornosos en tres ocasiones. Están grabados. Sus comentarios y gestos eran indignantes.

Ahora critica cuando se va y observa al Real Madrid tocado. Hay que ser elegante y criticar cuando las cosas van bien. Hacer leña del àrbol herido es demasiado fácil. El mayor goleador de la historia del Real Madrid se ha cerrado las puertas del club. Él solo. Él sabrá por qué.

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