Benítez, el muñeco del pim, pam, pum

Publicado por el oct 12, 2015

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Benítez se ha dado cuenta. Haga lo que haga le darán palos. En este guerra mediática de radios y televisiones en la que prima montar el espectáculo con periodistas (es un decir) que son de un equipo y se jactan de ello, nunca saldrá bien parado. Los que tienen que ser del Barcelona le dan cera aunque después, fuera del foco, digan que el madrileño lo está haciendo bien. Así funciona este show diario. Al entrenador del Real Madrid le han criticado desde antes de ser fichado. El cartel de defensivo es lo más suave que se ha dicho de él. Una vez comenzada la temporada, los sabios de taberna con columna fija comenzaron a decir que no se atrevería a realizar rotaciones con las figuras blancas, que este club no era el Nápoles. No le conocen. Es más cabezón que un maño el día de la Virgen del Pilar, que se propone aparcar en el centro de Zaragoza y lo consigue casi debajo del mantón de flores. Menudos son. Menudo es Rafa, un madrileño con cabeza de aragonés. Hace lo que piensa que debe hacer y no le importan las críticas.

Las rotaciones son su lema para tener a toda la plantilla en activo. Sentó a Kroos en Cornellá. Ha introducido indistintamente a Pepe, Ramos y Varane. Ha dado minutos a Casemiro y Kovacic. Y quitaba a Benzema en casi todos los segundos tiempos de los encuentros, hasta que la lesión del francés le dio la razón ante los críticos que le exigían no sentar a Karim. Hablaban sin saber. Benítez y sus ayudantes controlan al milímetro unos parámetros físicos que les permiten decidir cuando deben sustituir a un futbolista para eludir la rotura muscular. Son estudios especiales del estado de los futbolistas que Benítez y sus colaboradores realizan con éxito desde su época en el Liverpool. El delantero centro madridista estaba físicamente al límite y el entrenador le relevaba al cabo de 65 minutos de juego de cada partido ¿Por qué tan pronto? Primero, porque todas las lesiones se suelen producir en los últimos quince minutos de juego. Y segundo, porque así concede media hora a otros futbolistas que necesitan ritmo de competición.

El responsable del Real Madrid piensa que el reparto de esfuerzos es el secreto para ganar y rompe los esquemas mentales de los críticos fijos, esos casposos que siguen soñando con un fútbol de antaño, con once titulares y poquitos cambios. Eso ya no existe. El conjunto blanco cuenta realmente con dieciséis titulares, pues Isco, Pepe, Casemiro, Kovacic y Carvajal entran en un relevo constante con los otros once presuntos fijos. Y el jefe del grupo les da entrada y salida en una sistema que las lesiones actuales le obligan a realizar a disgusto. Al técnico le encantaría dosificar minutos tal y como lo tenía previsto. Ahora, las bajas le fuerzan a tener que hacer cambios por cuestión de bajas, no con el equilibrio de relevos que él ha planificado.

Con Benítez el Real Madrid defiende mejor que nunca en su historia y también es criticado. Era impensable hace una década pensar que un equipo ofensivo como el Madrid, que solo mira hacia el ataque, solo encajaría dos goles en nueve enfrentamientos oficiales. Pues le acusan de hacer un esquema defensivo, amparados en el momento circunstancial de dos empates a cero, frente al Sporting y el Málaga, producto del desacierto en el remate de veintiséis y treinta ocasiones respectivamente. El Madrid disparó más que nunca y la falta de gol le calificó externamente como un equipo defensivo. No podrá quitarse el sambenito.

El colmo de las acusaciones contra él es que algunos le culpan de tantas lesiones. Aducen que su exigencia física, mayor que la de Ancelotti, provoca esta plaga. No es esa la causa mayor del extenso parte de guerra blanco. Todo el mundo del fútbol sabe, empezando por las propias FIFA y UEFA en sus estudios internos, que son la carga de encuentros y los cambios de entrenamiento, del equipo a las selecciones, las razones primordiales de las lesiones. Los análisis de ambos organismos aconsejan realizar sustituciones antes del minuto 70 para evitar la debacle de bajas que sufren todos los equipos europeos. El Real Madrid tiene claro el argumento de tantas dolencias. El primero es la sobrecarga de competición. Los compromisos de Champions y de la Eurocopa han supuesto que los jugadores de Benítez no han tenido seis días consecutivos sin competir desde agosto. Y el segundo son los cambios de la forma de entrenar, un capítulo letal. Hombres que trabajan con un único estilo, el de Benítez, pasan a ser dirigidos por una baraja de técnicos, de Croacia, de Francia, de Brasil, de Colombia, de Gales, de Costa Rica, de Alemania. Esas variaciones cambian las costumbres de los músculos y llega la rotura. Pues también le culpan a Benítez de la enfermería. Le señalan por aplicar el látigo duro. ¿En qué quedamos, si antes acusaban a Carlo Ancelotti de flojo, manejado por los futbolistas? No hay solución. Rafa es el muñeco del pim, pam, pum.

La realidad de la enfermería en que se ha convertido el Real Madrid es que Danilo, James, Modric y Benzema han caído en combates de selecciones. La verdad es que James y Benzema han repetido en su ingreso en el panel de bajas. Y hay que decir que los imponderables del fútbol, desde la dureza a los golpes desafortunados, también los sufren más los clubes que más internacionales poseen. James fue lesionado por la violencia de la selección peruana. Danilo se rompió la fascia plantar por un vendaje demasiado fuerte colocado por el cuadro médico de Brasil, que más parece un grupo de curanderos del Amazonas (lo harían mejor). Carvajal sufrió un esguince de tobillo en el derbi. Y Ramos se dañó la clavícula en Malmoe y recayó ante el Atlético por forzar su reaparición. Debe ser que Benítez también tiene culpa, en sus duros entrenamientos, de la clavícula de los jugadores. Pues han tocado hueso. Este entrenador ganará o perderá títulos con el Madrid, pero sabe bien lo que hace. Lo lleva aplicando veinte años. Ha ganado títulos en distintas ligas. Y morirá con su ideario, por mucho que le peguen. Entrenar al Real Madrid obliga a pagar este impuesto revolucionario. Como no planifica cenas mensuales con algunos periodistas para filtrar información secreta, se encuentra en la diana. Eso Pep lo hacía bien. Rafa solo planifica entrenamientos específicos para cada futbolista. Es una dato muy importante que explica los éxitos que le hicieron llegar al Real Madrid. Pero eso no vende.

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