Así nació la “Real” Copa de Europa

Publicado por el jun 9, 2014

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Pocas personas saben cómo se gestó el nacimiento de la Copa de Europa que hizo grande, mítica, el Real Madrid. El origen fue, como casi todo lo que ha sucedido en Europa a lo largo de siglos, un exceso de orgullo entre países. Demasiadas veces, la soberbia de este Viejo Continente nos llevó a cruentas guerras. En esta ocasión, en los años 1953 y 1954, hastiados ya de dos conflictos mundiales, el orgullo suscitó la ación del torneo de fútbol más bonito del mundo.

Todo nació cuando la prensa inglesa anunció, en 1954, que el Wolwerhampton era el mejor equipo del mundo. El conjunto inglés había ganado en casa al Spartak de Moscú y al mítico Honved de Budapest en dos partidos amistosos. Inmediatamente, Gabriel Hanot, ex futbolista francés, ex seleccionador de su país y periodista de “L’Equipe”, contestó con pluma fina: “Para ser el mejor equipo del mundo hay que jugar también en campo del Honved y del Spartak, y enfrentarse igualmente a otros dos grandes del fútbol europeo, el Real Madrid y el Milán”. Y Hanot puso en marcha el gran sueño.

En la primavera de 1955 se reunieron en un hotel de París el jefe de Hanot en el periódico francés, Jacques de Ryswick, y Santiago Bernabéu, presidente del Real Madrid. A su lado, Raimundo Saporta, ejercía de hacedor de lo imposible y de traductor. El objetivo era inventar una competición europea similar al Campeonato Sudamericano de Campeones, precursor de la Copa Libertadores. 

“L’Equipe” publicó al día siguiente el proyecto. Y el Real Madrid envió una carta de apoyo al plan Hanot. La Copa de Europa estaba en marcha. El público reaccionó con entusiasmo. Dieciséis equipos disputaron la primera edición, en la temporada 1955-56. El Real Madrid consiguió la primera Copa de Europa. El éxito, por su repercusión, fue universal. El club español centró su porvenir en este torneo, que concedía rango internacional al equipo y a los triunfos. Era la competición que definiría al mejor club de Europa. El que lucharía posteriormente por el título de mejor club del mundo en la Copa Intercontinental. Pero el verdadero torneo de alcurnia mundial era la Copa de Europa.

Bernabéu continuó realizando los fichajes más importantes para ser el mejor, para ganar esa Copa de Europa que ya era una obsesión. Tras Di Stéfano vinieron Santamaría, Puskas, Kopa. El Madrid levantó cinco ediciones consecutivas. El club se hizo mítico en todo el orbe. Si hubiera accedido a todas las peticiones de partidos amistosos que le llegaban de los cinco continentes, se habría convertido en un equipo trotamundos, sin tiempo para jugar competiciones oficiales.

Pero la casa blanca se volcó en ser el número uno mundial ganando la Copa de Europa, la Liga española y, si podía, la Copa. Se erigió en el mejor embajador de España en el planeta, sí, y en el mejor embajador del prestigio de la Copa de Europa. Una alcurnia que después continuaron el Benfica de Eusebio y el Inter de Luis Suárez. 

Posteriormente, el Madrid conquistó la sexta Copa de Europa, con Pirri, Amancio, Zoco, Velázquez y De Felipe como nueva generación. Toda Europa anhelaba ya ganar ese torneo. Llegó el fútbol del Manchester United de Bobby Charlton, que brilló en el Bernabéu en 1968.  Y aterrizó el fútbol fuerza del Feyenoord y del Celtic. Hasta que llegó el Ajax y revolucionó el fútbol para convertirlo en total, con poderío físico desde arriba hasta abajo. 

El Madrid tardó 32 años en celebrar la Séptima precisamente por ese éxito de la Copa de Europa, un evento que es presenciado en todo el mundo por televisión. Mijatovic definió ese triunfo. Raúl y Morientes marcaron la Octava. Zidane hizo interplanetaria la importancia de esta competición con el golazo que la define visualmente desde el año 2002. Era la novena Champions del club español. Ya no era Copa de Europa, su nombre anglosajón marcaba su trascendencia  internacional en todas las esquinas del mundo. Y ahora, el Real Madrid ha dado mayor relevancia al torneo al conquistar la Décima. Diez títulos de un equipo expresan la tradición de una competición.

Florentino Pérez ha escrito una tribuna en ABC que expresa la importancia de la Décima en el Real Madrid. La trascendencia que tiene en el club que preside la Copa de Europa. Manifiesta que es el objetivo de siempre en este equipo. Siempre lo será. Y subraya que el Real Madrid no entiende el fútbol sin la Copa de Europa. Porque fue parte de su creación. Porque creyó en esa idea internacional del fútbol desde el primer momento. El Madrid la hizo grande y el Madrid es grande gracias a ella. Florentino Pérez invierte en buenos futbolistas, como hiciera Bernabéu, para continuar siendo el mejor equipo del planeta. Y expone con claridad que ya piensa en la Undécima. Está en el ADN de la casa. Lo mismo que sintieron Di Stéfano, Muñoz, Santamaría, Puskas, Gento y tantos otros jugadores, que tras ganar la primera fueron a por la segunda, la tercera, la cuarta y la quinta. Gento, incluso, levantó también la sexta. ADN madridista.

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