Badghis (VIII): La cárcel de las mujeres enamoradas

Badghis (VIII): La cárcel de las mujeres enamoradas

Publicado por el Apr 27, 2013

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En Afganistán el amor puede ser un delito que se paga con la prisión. Ese es el caso de siete de las nueve mujeres que se encuentran en la cárcel de Qala i Nao que visitaron las tropas españolas esta semana con el objetivo de inaugurar un nuevo módulo que facilite su vida intramuros.

“Se escaparon de sus casas porque no querían casarse con la persona que pagó la dote, sus enamorados también están en esta cárcel en un módulo separado”, explica la teniente Jara Gregorio, enlace de la unidad de proyectos de impacto social (CIMIC) de las tropas desplegadas en la provincia de Badghis, una de las tres provincias más pobres de Afganistán y bajo responsabilidad española desde 2005.

Un hedor se desprende de la ventana del viejo módulo en la que conviven las nueve mujeres. No nos dejan pasar. Tampoco podremos hablar con ellas. Sin embargo, en un momento de nuestra estancia una de ellas asoma levemente su cabeza por la cortina para hablar con uno de los policías de la cárcel; también hay dos cuidadoras.

Tres niños a la entrada donde se encuentran las mujeres encarceladas / JAIME GARCÍA

Tres niños a la entrada donde se encuentran las mujeres encarceladas / JAIME GARCÍA

 

Con ellas conviven diez niños y otras dos mujeres condenadas por asesinar a su suegra y a su marido, este último caso tampoco lo tiene tan claro la teniente Gregorio: “Se despertó, su marido fue asesinado y, claro, como es mujer no pudo defenderse. Estamos tratando de que revisen su caso y a ver si le reducen la codena dos años. La mujer ocupa un rol muy secundario aún en Afganistán”.

Tomen ese “secundario” como una forma de hablar. La mujer no pinta nada en Afganistán -ayer, hoy ¿y mañana?- pudiéndose dar el caso de ejecuciones en caso de ser violadas. El hedor se desprende del módulo. Un agujero en su ventana, algunos cartones de zumo en el poyete y los niños andrajosos merodeando por la puerta es parte de la estampa que se encuentran los visitantes españoles.

Uno de los pasillos de la cárcel / JAIME GARCÍA

Uno de los pasillos de la cárcel / JAIME GARCÍA

 

“En febrero localizamos esta necesidad de mejora en la cárcel de Qala i Nao. Las nueve mujeres y los diez niños compartían el módulo en condiciones de insalubridad. Cocinaban donde dormían. Solo tenían dos habitaciones y un baño”, apunta la teniente de la Brigada de Infatería Ligera Aerotransportable (Brilat) quien se ha ganado durante estos dos últimos meses la confianza de las reclusas como parte de su misión en Badghis, provincia de la que los 1.150 militares españoles desplegados se replegarán totalmente en el mes de noviembre, permaneciendo solo en Heart (350) y Kabul (50).

La construcción de un nuevo módulo para estas nueve reclusas es una misión conocida como cooperación cívico-militar (Cimic), fruto de la acción conjunta entre las tropas y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo Exterior (Aecid). Estos proyectos Cimic son vitales en la guerra de Afganistán para que las tropas de la OTAN obtengan la confianza de la población y por ende la estabilidad y seguridad de las zonas.

El problema del insomnio también afecta a las reclusas y sus guardias, con el riesgo que podría conllevar para su protección: conviven en un entorno de 213 presos, apenas separado por puertas, excepto 43 insurgentes que están encerrados con medidas de mayor protección y con una malla metálica. Por la seguridad de la cárcel velan 70 policías afganos que han recibido instrucción de la Guardia Civil para evitar disturbios o fugas.

El módulo especial de los insurgentes encarcelados en Qala i Nao / JAIME GARCÍA

El módulo especial de los insurgentes encarcelados en Qala i Nao / JAIME GARCÍA


¿Ha mejorado algo el papel de la mujer en Afganistán? “Algún cambio hemos notado de mejora en estos años en el papel de la mujer”, explica la teniente. Uno de esos cambios es que, por ejemplo, la responsable de la jefatura de la mujer en la provincia de Badghis, Monisa Qadiri, sea capaz de pedir la palabra ante el general afgano Seraferin. Ella, tras agradecer a los militares españoles la construcción del nuevo módulo femenino de la cárcel, demanda cursos de formación y talleres para las reclusas; el general afgano demanda más ayuda para reforzar uno de los muros de la prisión.

No pudimos hablar con ellas. Esa leve mirada entre la cortina irradiaba temor, desconfianza ante la algarabía. La mayoría son presas por amor. Todas tienen el castigo de ser mujer en Afganistán. Ayer, hoy… ¿en el futuro?.

Uno de los pasillos de la cárcel de Qala i Nao / JAIME GARCÍA

Uno de los pasillos de la cárcel de Qala i Nao / JAIME GARCÍA

 

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