La humillación de las pistolas autobronceadoras

Publicado por el jun 18, 2012

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Autobronceado de pistola La Polvera.jpg

 

 

¡Arriba las manos!

Y arriba una pierna, y luego otra. Y levanta el trasero…

¿Os habéis hecho alguna vez una sesión de pistola autobronceadora

La humillación es supina. 

La situación es la siguiente:

Entras en un cuartito desnud@. o en el mejor (¿o peor?) de los casos con un tanga de papel abombado (pero deja marca blanca en el bronceado); te pones contra una pared, y entra una chica, pistola en mano para darte órdenes. “De frente, con los brazos en cruz”, dice. Te colocas en esa ridícula postura y… empieza la “indignidad”. Se pone a dispararte el producto bronceador por todos los rincones del cuerpo. “De lado, baja los brazos; del otro lado, abre las piernas; de espaldas, con el culo en pompa (por aquello de que no quede línea blanca si se tiene un poco caído…); de frente, levanta la cara (las arrugas del cuello y la papada, ya sabéis)…Y cuando crees que ya has pasado suficiente vergüenza… ¡a repetir el proceso! Pero ahí no acaba todo. El momento más mortificante, si cabe, llega cuando la esteticienne se pone a secarte todo el cuerpo… con un secador de mano!!

 

Pistolas autobronceadoras La POlvera.jpg

 

Dicho esto, soy una “adicta” confesa al “moreno” sin sol. He probado todos los sistemas (en ducha pulverizadora, con masaje, con toallitas…) y la pistola, a pesar de lo descrito, es mi favorita

 

Pero no en todos los centros “disparan” igual de bien. Mas de una vez, al día siguiente de la sesión, me he visto con la planta de los pies color chocolate (porque iba pisando el producto que caía al suelo de la pulverización mientras hacia esos bonitos movimientos), con “roña” entre los dedos de las manos (por no abrirlas bien) o con ronchones en la espalda (por no haberme exfoliado previamente). 

 

Afortunadamente, Elena Comes, la directora de Le Petit Salon es igual de aficionada (y perfeccionista) que yo a estos “disparos”, y no ha parado hasta dar con la receta del “autobronceado perfecto”.

 

He probado muchos tratamientos autobronceadores en cabina –me cuenta -pero siempre había algo que no terminaba de convencerme: una cierta tonalidad naranja, un tono poco natural o alguna zona que quedaba más intensa que otra… Reconozco que soy muy “maniática” con el bronceado y por eso no he parado hasta conseguir uno capaz de satisfacer mi grado de exigencia (que es mucho). Lo hemos llamado Costa Azul porque buscábamos ese efecto sutil, tan favorecedor y elegante propio de las “habituées” de Cannes, Niza, St. Tropez…: un dorado como de ligero “baño de sol”, absolutamente alejado de esos morenos muy subidos, tan demodé como poco “classy”. El tratamiento Costa Azul de LE PETIT SALON es todo lo contrario; un protocolo del que me siento muy orgullosa, sobre todo porque quien lo prueba, ¡repite!”.

 

Los tres pasos son: 

1- PEELING PULIDOR EN SECO

Te hacen una súper exfoliación con un polvo de Avena, Vitamina C y Hiedra sin aceites, un detalle importante para que el autobronceador penetre y se fije de forma mucho más homogénea.  Se realiza en una camilla con un masaje muy energético, haciendo hincapié en las zonas más secas y con más tendencia a acumular células muertas como codos, rodillas y tobillos y se retira con toallas humedecidas en agua tibia o una ducha

Un plus: las maniobras del masaje exfoliante tienen propiedades anticelulíticas, drenantes y antiedad, por lo que los beneficios se multiplican.  

El peeling es la clave para que quede tan perfecto, pero si alguna os lo queréis ahorrar (sube bastante el precio), no dejéis de exfoliaros bien en casa. Es imprescindible para que no acabéis a manchas. 

 

2- PERSONALIZACIÓN DEL TONO

La esteticista realiza la mezcla de color a medida, combinando de forma personalizada los distintos tonos (light, medium y dark) en función del fototipo y la tonalidad de la piel en ese momento concreto.

 

3- PULVERIZACIÓN AEROGRÁFICA

Se hace con una pistola pulverizadora de máxima precisión que distribuye el producto de manera homogénea y evita diferencias de tono. Las expertas de Le Petit Salón ponen además máximo cuidado en realizar la aplicación siempre desde la misma distancia: un gesto clave para asegurar aún más el efecto uniforme.

 

La sesión es de 1 hora.  Al salir de la cabina ya se empieza a notar un ligero aumento de tono. El resultado final suele tardar en “subir” hasta 8 horas, por lo que se recomienda no ducharse durante las horas posteriores al tratamiento (sí a la mañana siguiente). El bronceado va desapareciendo gradualmente pero si os hidratáis bien a diario, puede durar hasta dos semanas.

 

Otro plus: el DHA (la molécula extraída de la caña de azúcar que al oxidarse en contacto con la piel, aporta el tono bronceado) está enriquecida con extracto de Caviar y Colágeno para que no reseque la piel. 

 

PRECIO:

Peeling + Bronceado (cuerpo y cara): 79 €

Sólo Bronceado (cuerpo y cara): 39 €

 C/ Almagro, 15. Madrid. 913 196 751 


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