Descifrar el protector solar

Descifrar el protector solar

Publicado por el Jul 25, 2016

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De amplio espectro, IR-A, UVA de onda larga, 360º, filtros minerales… para entender las etiquetas de los protectores hay que haber hecho (casi) un master en física y química. En estas líneas voy a intentar ayudaros a aprobarlo, y  con nota.

 

-Amplio espectro

Hasta hace muy poco, los protectores solares se formulaban con filtros contra los rayos UVB (culpables de las quemaduras al cabo de algunas horas, del cáncer de piel a largo plazo y del bronceado duradero), y el número que aparecía en los envases, se refería a ellos. Más adelante se incluyo la protección contra los UVA (100 veces más abundantes que los anteriores, y producen un bronceado inmediato, ciertos cánceres de piel y fotoenvejecimiento prematuro). Se sabe si el producto la incluye cuando en el envase aparecen dos numeraciones (la primera para la protección UVB y la segunda para la UVA) o porque la palabra UVA se indica dentro de un circulo.

Pero la cosa se complica. La protección UVA solo se dirigía a los rayos que tienen longitud de onda más corta porque se pensaba que eran los “malos”. Pero se ha descubierto que hay otros UVA, con longitudes de onda más largas, que también son dañinos, y recientemente se han empezado a tomar en cuenta a la hora de protegernos. De ahí que la protección solar correcta tenga que actuar frente a los UVB y los UVA “de amplio espectro”, que significa que abarca también estos UVAs de longitudes de onda más largas. Y actualmente, algunas firmas están incorporando también la protección frente a los rayos infrarojos A (IR-A) que no se había tomado en consideración hasta el momento. Son invisibles a simple vista, pero son los que más profundamente penetran en la piel, y los que producen la sensación de calor cuando nos exponemos al sol y el eritema térmico. A largo plazo, también producen fotoenvejecimiento cutáneo generando radicales libres que destruyen el colágeno y la elastina.

 

-¿Física o química?

Los filtros pueden ser físicos o químicos. Para detectarlos, hay que mirarlo la lista de componentes. Los físicos (también llamados minerales) contienen  micropartículas como pequeños espejos  que reflejan la radiación solar (dióxido de titanio, óxido de Zinc, mica), impidiendo que la piel la absorba. Funcionan como una pantalla impermeable que repele la luz, y los reconoceréis porque son más densos  y suelen dejar la piel blanquecina (algunos no lo hacen, y lo suelen indicar en el envase). Los químicos (PABA, ácido cinauronico, ácido sulfónico, alcanfor, benzofenona, dibenzoilmetano, Meroxy SX y XL…) penetran en la epidermis y actúan, por una reacción química,  absorbiendo la radiación ultravioleta y transformándola en una longitud de onda diferente, que es inocua para la piel. Para liarla todavía más, algunos fotoprotectores incluyen los dos. ¿Cuál elegir? La doctora Adriana Ribé recomienda los cosméticos que combinan físicos y químicos porque la protección de la piel aumenta exponencialmente. Josep González Castro, dermatólogo y director del Instituto de Dermatología Avanzada del Hospital Universitario Dexeus (CINFA), aconseja los filtros físicos en las pieles intolerantes y los niños (los químicos pueden crear alergias), y en deportistas o personas que pasan mucho tiempo sobreexpuestos al sol, porque ofrecen mejor resistencia al agua y al sudor.

 

– Sobresaliente en matemáticas

El  Factor de Protección Solar (FPS) se  relaciona  con  el  tiempo  que nuestra piel se mantiene “a salvo” de los rayos solares, sin quemarse. Las pieles claras suelen tardar entre 3 y 5 minutos; las menos sensibles, 10 o más; mientras que las pieles oscuras pueden tardar hasta 40 minutos. Si se multiplica  ese  tiempo  por  el  FPS  que  indica  el  producto  obtendremos  la  cantidad  de  minutos  que  estamos  protegidos. Para entenderlo, si tardamos 5 minutos en quemarnos sin ningún producto y elegimos un FPS 15, estaremos 75 minutos resguardado. La doctora Aurora Garre, experta médica de Laboratorios Cinfa, aconseja en todos los casos utilizar un SPF 30 o superior y aplicar una  dosis generosa media hora antes de salir de casa porque, hasta pasado ese tiempo, no “trabajan” al 100%, y esos minutos son los que provocan las quemaduras. El doctor Marko Lens, autoridad mundial en cáncer de piel, asegura que SPF 30 es suficiente siempre que se respeten las reglas de oro con los solares: reaplicar después de 40 minutos de natación o de sudoración (si indican “muy resistente al agua”, se amplía a 80 minutos), inmediatamente después del secado con toalla (arrastra parte del producto) y, cada 2 horas. “Como dermatólogo he asistido a muchos casos de cáncer de piel en personas que usaban su SPF50 religiosamente. ¿Fallaban los protectores? No, el problema es que, al llevar un fotoprotector tan alto, la gente tiende a olvidar el protocolo de aplicación. Esto es lo que marca realmente la diferencia”, asegura.

 

-Cata de texturas

Roll-on, toque seco, 360º, sobre piel mojada… Aunque pueda parecer una cuestión poco relevante, es la clave ya que influye en la cantidad de producto que se acaba extendiendo sobre la piel y en su frecuencia de uso. Nivea lanza este año el formato en roll-on, para facilitar la aplicación en los niños; los sprays 360 o multiposición, tienen una dispersión ultraligera que permite alcanzar las zonas más difíciles como la espalda, no hace falta extenderlos y se secan al instante; cuando se indica “toque seco” significa que dejan la piel transparente y mate (ideal para aquellos que sudan mucho); si aparece la palabra “wet”, es que permite aplicar la pantalla solar sobre la piel húmeda porque atraviesa la piel, sin mezclarse con el agua (gustará mucho a los deportistas); “con activador de la melanina”, significa que incluye ingredientes que activan la producción de la melanina, y te bronceas más,  en menos tiempo (no conviene a las personas con tenedencia a las manchas); “Safe-Eye Tecnology”, asegura que sus filtros no irritan los ojos. Pero según el doctor González Castro, hay que elegir la textura también según el tipo de piel: en las pieles acnéicas es imprescindible que sean productos sin aceites y no comedogénicos, para no obstruir los poros; para las pieles secas, crema o lociones hidratantes;  y en las pieles grasas, gel o spray. Pero suma y sigue: antioxidante, antimanchas,… Los solares entran también a combatir los problemas de la piel. Aquí, simplemente hay que elegir en función los objetivos o necesidades de cada persona. Como leeréis, el lío es monumental pero esperamos que con estos datos, todos aprobéis este verano la prueba del sol.

 

*Este artículo se publicó en ABC Salud el sábado 16 de julio de 2016

 

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