Expatriados

Expatriados

Publicado por el Jan15,2016

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Han pasado más de seis meses desde que empecé a escribir este blog y me asalta una enorme curiosidad por conocer cuántos lectores tengo, así que decido instalar google analytics (para los profanos, se trata de una herramienta que analiza el tráfico en las páginas web). Lo pruebo con mi última entrada, La apisonadora de los mediocres.

Asomada a la primera estadística, veo complacida cuánta gente ha leído el artículo. Pero sobre todo me sorprende descubrir que muchos lo leen desde fuera de España. Y no desde cualquier sitio, sino en países tan lejanos y diferentes como Rusia (107 sesiones) y Estados Unidos (86 sesiones). Como supongo que ningún ruso se conectaría a mi blog para aprender nuestro idioma (aunque en estos tiempos de globalización ya nada me extraña), sospecho que mis lectores son expatriados.

Así que he decidido escribir hoy para todos los expatriados que se conectan a abc.es para estar al día de lo que por aquí pasa (aunque no sea mi blog, quede claro).

Hace tiempo leí que expatriados son “las personas que viven en el extranjero y gastan su dinero y sus vacaciones en volver periódicamente para discutir con su familia”. Yo también viví durante tres años en Francia y no puedo estar más de acuerdo con esta definición. Fue una gran experiencia: redecoré mi vida, disfruté la nueva cultura que me rodeaba y conocí a un montón de gente diferente. Pero durante todo el tiempo sufrí una inexplicable morriña, que me hacía comunicarme con mi madre más que cuando vivía en Madrid a solo dos paradas de metro de su casa.

Y no solo me sucedía a mí: el grupo de españoles que frecuentaba estaba igualmente invadido de extraños sentimientos patrióticos que nos reunían cada año para celebrar Eurovisión y poder votar la canción española aunque fuera malísima (singular privilegio del expatriado).

Delantal-de-Flamenca-Turquesa-Lunar-BlancoMe compré en el aeropuerto un espantoso delantal de lunares y volantes, que lucía sin pudor cuando tenía invitados a cenar en casa, fuera cual fuere su nacionalidad. Y yo, que no había cocinado en mi vida, aprendí a hacer tortilla de patatas, paella, pimientos del piquillo rellenos e incluso torrijas.

Gracias a las visitas de familia y amigos desde España, en mi despensa nunca faltaron los productos clave: embutidos ibéricos, latas de berberechos y mejillones, tinto de rioja y cómo no, el colacao. A poco estuve de poner un toro sobre la televisión.

Y por supuesto, usaba el mail con fruición (pues entonces no existían facebook, ni instagram, ni por supuesto whatsapp) y leía habitualmente la prensa española online para conocer la actualidad política de mi país, que seguía con el sosiego que da la distancia (qué bien me habría venido esto ahora).

Los programas de españoles por el mundo nos muestran probablemente a los expatriados más afortunados y con historias interesantes, pero las condiciones de muchos compatriotas que trabajan por ahí fuera a menudo son complicadas.

Buceando en Internet he encontrado un artículo que puede ayudarles a superar la nostalgia. Recomiendo seguir sus sencillos consejos http://bloginteligenciacultural.com/2015/05/02/los-10-mejores-consejos-para-expatriados-nostalgicos-de-casa/

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Puede parecer que las mujeres no encajamos en un mundo laboral que ha sido diseñado por ellos. En realidad, todos somos culpables de seguir los patrones establecidos, empezando por nosotras.Más sobre «Tareas pendientes»

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