Fernando Torres y el vaso medio lleno

Fernando Torres y el vaso medio lleno

Publicado por el nov 28, 2014

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De Fernando José Torres Sanz (Fuenlabrada, 1984) pocas veces se ha hablado sin prejuicios. Tanto positivos como negativos. Con el «niño», que por cierto hace tiempo que dejó de serlo, nunca hubo término medio. O le defiendes a muerte o te parece el delantero más sobrevalorado de la historia. A los que recuerdan el gol en la final de la Eurocopa 2008 les responden con que el mejor delantero de aquella Selección era Villa. A los que le critican porque al Chelsea le ha costado más de un millón de libras cada gol del español, les cantan el «Fernando Torres Liverpool’s Number Nine». A los que dicen que solo le hizo un gol al Madrid con su Atleti, les ponen un vídeo de los ocho que le ha marcado al Barça. El último día del mercado de fichajes de este verano se marchó cedido al Milán y un gol en diez partidos han vuelto a crear el murmullo. Nada nuevo. Es el vaso medio lleno o medio vacío. Hoy toca el primero.

Vaso medio lleno

A Fernando Torres siempre se le comparó con Raúl por aquello de su pasado atlético y una carrera meteórica. Y lo cierto es que el «niño» apuntaba tanto o más que el eterno siete blanco. A los 15 años Torres era el mejor cadete de Europa y, ya siendo futbolista del primer equipo, fue mejor jugador y máximo goleador de los Europeos sub-16 y sub-19. Estaba predestinado al éxito, pero es que además las circunstancias que le rodeaban parecían propiciarlo. Con el Atleti en Segunda la afición necesitaba, al menos sentimentalmente, una ilusión a la que agarrarse. ¡Y qué mejor que un delantero jovencísimo salido de la cantera! Era algo así como el mesías en plena travesía por el desierto.

Cuando Torres debutó, el 27 de mayo de 2001, tenía 17 años y dos meses. Faltaban cuatro jornadas para el final del campeonato y el Atleti veía al tercero a cuatro puntos. Carlos García Cantarero era el tercer míster del año, después del petardo pegado por Zambrano y Marcos Alonso. El Leganés visitaba el Vicente Calderón y poco después de que José Juan Luque haga el 1-0, un chaval alto, lleno de pecas y más fino que una espiga salta al campo en el minuto 55 y con el 35 a la espalda. Aquel día no hay suerte de cara a gol, pero el Atleti gana y mantiene la esperanza.

abcUna semana más tarde, se repite la escena. Cantarero vuelve a recurrir a Torres en la segunda mitad, solo que entonces el partido en el Carlos Belmonte va 0-0. Se avecina el final y nadie marca. Pero llega el minuto 80 y ocurre: un balón colgado desde el medio campo, un desmarque y un cabezazo al lado contrario que toca en el palo antes de convertirse en el 0-1. También como Raúl, el «niño» golea en su segundo partido como profesional. El lado más emocional piensa que Torres ha marcado en Albacete, el último rival en la famosa Liga del doblete. El lado más racional procesa que un crío de 17 años mantiene al Atleti con vida en su intento de regresar a Primera. 15 días después llegará la decepción: el Tenerife de Rafa Benítez no falla y los rojiblancos tendrán que jugar en Segunda un año más.

Hace unos meses, en su 30 cumpleaños, Javier G. Matallanas hizo una entrevista a Torres para el diario AS y le preguntó: ¿Fue precipitado su debut en el primer equipo del Atleti para tapar el no ascenso, fue un paraguas para dar ilusión a los atléticos?

«Sí, puede ser. Las circunstancias sí me llevaron a tener un debut más precipitado y lo que me ayudó a llevarlo con naturalidad y a que la presión no me comiera fue el ambiente que tenía tanto en mi casa como en el vestuario. Yo no era consciente de si me ponían para quitar la presión», respondió el «niño». La temporada siguiente, con Luis Aragonés en el banquillo, el Atleti asciende muy sobrado y Fernando juega 36 partidos (26 de titular) en los que hace seis goles. Ya en Primera División, Torres es nombrado capitán a los 19 años, la misma edad a la que debuta con la Selección en un partido que España pierde ante Portugal (0-3).

Balón de Bronce

Volamos en el tiempo. Es el 3 de julio de 2007. Tras semanas con el ahora sí, ahora no (por otra parte nada nuevo a lo de cada verano), se anuncia el fichaje de Fernando Torres por el Liverpool. La operación se cierra en unos 36 millones de euros más Luis García. Parece que el delantero ha terminado de convencerse cuando en uno de los últimos partidos de Liga el Barça profana el Calderón con alevosía (0-6). En el fichaje resulta clave Rafa Benítez. Otra vez Benítez en el camino de Torres. «Fue la decisión más difícil que he tomado en mi vida: dejar el Atlético y marcharme de España a un fútbol que no conocía, a un país nuevo del que no hablaba el idioma. Iba con las referencias de Pepe (Reina), Xabi (Alonso) y Arbeloa que estaban ahí y, sobre todo, de Rafa Benítez, que fue el que me convenció. Fue apostar e invertir en un futuro que podía ser mejor tanto para el Atlético como para mí. Y fue una apuesta buena, ganadora», dice en la misma entrevista al AS.

Con 23 años, Fernando Torres debuta en Champions. No solo eso. Es que se sale en el Liverpool. Marca 33 goles (24 de ellos en Premier y seis en la Liga de Campeones) en un primer año que acaba en el verano de 2008 con el gol a Alemania en la final de la Eurocopa. Ese tanto es un compendio de las virtudes del «niño»: cuando Xavi recibe, Torres ya ha hecho el desmarque, luego pelea el balón a un Lahm que se confía, le gana en velocidad y llega justo para picársela a Lehmann. Es la guinda que le permite ser Balón de Bronce, solo por detrás de Cristiano y Messi que ya empiezan a dejar ver lo grandes que serán.

torres-ignaciogilComo el primer año ninguno, pero Torres hace otros dos buenos cursos en el «Pool». En su segunda temporada marca 17 goles y, aunque le lastran las lesiones musculares, su mejor momento llega cuando «chorrean» al Real Madrid (4-0) en Anfield durante los octavos de Champions y él marca el 1-0. En su tercer año sufre pubalgia y dos lesiones en la rodilla. Sus problemas físicos contrastan con su rendimiento: hace 22 goles, 18 de ellos en apenas 1.712 minutos de Premier.

Con el Chelsea, uno de sus días más felices es el 24 de abril de 2012. Los de Londres defienden en el Camp Nou el 1-0 de la ida en las semifinales de Champions. La vuelta se complica porque el Barça enseguida se pone 2-0, pero entonces Ramires, justo antes del descanso, marca el 2-1. El Chelsea vuelve a tener ventaja. Torres lo ve desde el banquillo porque Di Matteo cuenta poco con él. Lo saca en el minuto 80 por un Drogba agotado y para ver si caza alguna… algo que efectivamente sucede después de un córner en contra: la zaga del Chelsea lanza un pelotazo, Torres la baja, corre como un poseso, regatea a Valdés, 2-2 y más que confirmado el pase a una final que ganarían los «blues». Un año más tarde, el «niño» viviría sus mejores meses en Stamford Bridge, cómo no, de la mano de Benítez. Para Rafa, Torres siempre fue su primer delantero y este correspondió metiendo goles desde los octavos hasta la final de la Europa League que el Chelsea gana al Benfica el 15 de mayo de 2013.

Para terminar, el vaso no estaría medio lleno sin contar su trayectoria en la Selección. Aparte de su debut en 2003 o su gol en la final de la Eurocopa 2008, sus números son incuestionables: 110 partidos, 38 goles. Tres mundiales, tres eurocopas, dos confederaciones y en todas las competiciones (salvo en el último Mundial) Fernando fue importante. En la Euro 2004, Torres tiene 20 años y los titulares son Rául y Morientes. Juega los tres partidos e incluso es titular en el último, aunque no hay suerte. En el Mundial 2006, Torres es el máximo goleador español con tres goles. En la Euro 2012, solo es titular en dos partidos porque Del Bosque prefiere jugar con Cesc de falso nueve y, aún así, Fernando es el pichichi del torneo con tres goles en 189 minutos. Su tanto ante Italia le permite, además, ser el único futbolista que ha marcado en dos finales de Eurocopa.

Y queda el Mundial de Sudáfrica. En abril de 2010, a dos meses para que empiece el torneo, Torres se tiene que operar el cartílago de la rodilla izquierda. «Quería conseguir estar en el Mundial a cualquier precio. Recuerdo hablando con Ramón Cugat, porque no se veía clara la resonancia, y yo lo le decía: doctor, no se sutura, si sutura no llegamos, si hay que sacar medio o entero (el menisco), lo quitamos, no sutures que si no, no llego al Mundial. Hubo que quitarlo y fue una contrarreloj para llegar», le cuenta a AS. Porque Torres lo sabía: el de Sudáfrica no era un Mundial cualquiera, era el del ahora o nunca para España. El «niño» empezó el torneo en el banquillo y luego fue titular hasta cuartos cuando Del Bosque se dio cuenta de que, por mucho que quisiera, Torres no podía. Le faltaba chispa. No hizo ningún gol, pues, pero dio igual. En la segunda parte de la prórroga ante Holanda, Fernando saltó al campo y diez minutos después participaría en el gol de Iniesta. Y cuando poco antes de que acabara la final del Mundial, se marchó lesionado, lo hizo feliz como nadie. «Pasaron muchas cosas que al final compensan porque tuvimos la oportunidad de tocar la Copa del Mundo, de ganar el Mundial, que es algo inigualable», dixit Torres.

 

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