El 4-3-3 o la muerte del 10

El 4-3-3 o la muerte del 10

Publicado por el Oct 28, 2014

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En los últimos años se ha impuesto en el fútbol un planteamiento más físico que ha modificado los planteamientos tácticos de los entrenadores. Con ello se ha potenciado el esquema del 4-4-2 y especialmente del 4-3-3 en detrimento del que era más habitual en los últimos años, el 4-2-3-1. Este hecho, potencia las cualidades de unos y lastra las de otros. La realidad nos enseña que los más perjudicados están siendo los tradicionales “10”. El mediapunta de toda la vida, que vivía unos metros por detrás del delantero y que tenía en el último pase su objetivo vital.

Ya sea en el modelo sudamericano o latino, que potenciaba en esta posición a jugadores frágiles en presencia pero virtuosos con el balón en los pies, o en el modelo inglés o del norte de Europa, que priorizaba el llegador, esos jugadores se han visto penalizados por la irrupción de los interiores y los volantes. Desplazados por la necesidad de plantar en la medular a un tercer jugador y colocar a los acompañantes del delantero no detrás sino en los flancos, por la cada vez más habitual pauta del jugador a pierna cambiada para entrar y ocupar la zona habitual del mediapunta. Veamos algunos ejemplos.

En el caso del fútbol inglés. Hay dos jugadores que sobresalen por encima de todos en esa función por detrás del delantero. Desde finales de los 90 y primeros 2000, Frank Lampard y Steve Gerrard ocupaban esa zona a sus anchas. Los dos, todavía en activo, tuvieron que reconvertir su posición en los últimos años hacia posiciones más atrasadas. Responsabilizándose en muchos casos de la salida de balón del equipo. En el caso de Lampard vimos en la modificación a un jugador en decadencia si lo comparamos con sus mejores años. En cambio, Gerrard ofreció la pasada campaña una de las mejores versiones de su carrera en ese papel.

¿Qué sería hoy de jugadores como Riquelme, Pablo Aimar o Juan Carlos Valerón? La mejor respuesta a esa pregunta se puede encontrar en la situación real de tres futbolistas que, con condiciones distintas encuentran en esa posición de  “10” su mejor versión. El primero de ellos es Juan Mata. Aunque en Valencia lo descubrimos en banda izquierda, pronto mudó a la mediapunta. Para eso lo fichó el Chelsea y en eso brilló los dos primeros años. Brillaba él, no el Chelsea. Su posición se vio en entredicho en cuanto José Mourinho planteó un esquema en el que se requería una mayor colabaración de la línea de tres que se sitúa por detrás del delantero en tareas defensivas. Mata se vio superado en esa tarea, y en solo seis meses pasó de ser el mejor jugador del equipo a ser transferido.

Otro caso es el de Mesut Özil. Talentoso como pocos, cuando Ancelotti tuvo que decidir entre él o Di Maria fue la mayor capacidad de trabajo y sacrificio del argentino lo que desniveló la balanza. Con la llegada de Bale, el Real Madrid  mutó, al menos en el plantemiento inicial a un medio campo con tres jugadores en el que Di Maria se adaptó como interior a la izquierda de Xabi Alonso. Se convirtió junto a Cristiano Ronaldo en el mejor jugador de la temporada blanca. ¿Habría podido cumplir Özil con esa misión? Ahora, ya en el Arsenal, Özil es más indiscutible que en Madrid, pero no menos discutido.

En ese nuevo esquema que implantó el Real Madrid el otro gran damnificado fue Isco. En ese planteamiento su sitio habría pasado a ser el que con éxito consiguió ocupar Di Maria. El malagueño, pura magia con el balón en los pies, se vio superado por unos requerimientos físicos y tácticos que desconocía. Solo al final de la temporada pasada y especialmente en la presente, como demostró su partido contra el Barcelona, Isco ha sido capaz de mutar en una versión más física. Sin embargo, sus nuevas exigencias nos privan de ver en todo su esplendor y más cerca de zonas de peligro su inmensa calidad.

Como en todo, hay excepciones, y así podemos encontrar a David Silva o a Raheem Sterling, que cada vez abandona más la banda para ser mediapunta, que siguen desempeñando la función del “10”. Pero el fútbol ha cambiado, y jugadores como Pogba o Vidal, con gran despliegue físico marcan la pauta y se convierten en grandes estrellas, cuando en otros tiempos probablemente no se habrían dado las condiciones para que luciesen tanto.

REAL MADRID BARCELONAPodemos explicar la supremacía del 4-3-3 en una respuesta táctica a la superioridad que desde 2008 impuso el Barcelona de Guardiola. Aumentar la presencia de futbolistas en el centro del campo para poner todas las trabas posibles al monopolio de la posesión. Todos los sistemas evolucionan, y el 4-3-3 ya lo está haciendo. Si hasta hace poco asociábamos la figura del pivote al jugador físico y recuperador, el ejemplo de Kroos en el Real Madrid o Xabi Alonso en el Bayern de Munich nos enseñan una nueva variante. El pivote es el jugador creativo, el que se incrusta entre centrales para sacar el balón mientras los “perros de presa” se sitúan a sus costados. Ancelotti ha introducido esa variante pero sin tener siquiera perros de presa en la retaguardia. Cambios y más cambios en la ansiada búsqueda del equilibrio.

Sea como fuere, el fútbol que se practica en Europa está dando cada vez más importancia al despliegue físico, priorizando jugadores de largo recorrido, de ida y vuelta, en detrimento de los jugadores de corto espectro. Los que se adapten, y sean capaces de conjugar magia y trabajo, reinarán. Isco ha enseñado el camino.

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