Diario de los mundiales, 3 de julio: La Naranja Mecánica pone fin al ciclo de oro de Brasil

Diario de los mundiales, 3 de julio: La Naranja Mecánica pone fin al ciclo de oro de Brasil

Publicado por el jul 3, 2014

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Dicen que el fútbol cambió a partir de 1974. “En el fútbol anterior a aquel Mundial de Alemania…” suelen decir quiénes vivieron esos tiempos. ¿Qué pasó para que se produjese tal cambio? La paulatina evolución hacia un fútbol más físico ya se estaba produciendo, y el mismo Brasil tuvo que reforzar su preparación en ese aspecto para mantener su cetro mundial. Pero en aquel Mundial fue algo más. La selección holandesa de Rinus Michels elevó a la excelencia el concepto del juego de manera orquestal, colectiva. El concepto de presión, tirar constantemente el fuera de juego, sacralizar la posesión del balón como norma… Todo eso empezó con “La Naranja Mecánica”, basada ésta en los cimientos del Ajax de Amsterdam.

Brasil era un equipo que venía de ganar tres de los últimos cuatro mundiales. En 1958 y 1962 pasaron por encima de todos sus rivales. En 1966 sucumbieron ante el fútbol más físico de las potencias europeas, un fracaso que posibilitó la transición en el equipo, todavía con Pelé, pero con la irrupción de nuevos talentos. Esa unión dio lugar a uno de los equipos más espectaculares que se han visto nunca. El Brasil de 1970 era un prodigio ofensivo. Laxo en sus responsabilidades defensivas, despreocupado más bien, pero con un derroche inaudito de talento en las facetas ofensivas. Brasil se coronó tricampeona del mundo en México 70 y nada hacía presagiar cómo, ni cuándo, ni quién iba a terminar con esa imparable máquina de ganar.

Al Mundial de Alemania llegó Brasil ya sin Pelé, pero con dos hombres en sus filas que habían sido tan importantes como él cuatro años antes: Jairzinho y Rivelino.  Avanzaron los brasileños con un gran fútbol. No el que sorprendió al mundo cuatro años antes pero sí desplegando un gran juego. Pero en las semifinales se encontraron una máquina de fútbol que en torno a la figura de Johan Cruyff practicaba un fútbol tan técnico como los brasileños pero con unos añadidos físicos y tácticos muy superiores no solo a los tricampeones sino a cualquier equipo.

Todo el partido lo dominó Holanda. Cuando Brasil tenía la pelota Holanda disponía líneas de hombres y aumentaba la presión. Era como si hubiesen más jugadores en el campo de Holanda que de Brasil. Los de Michels se adelantaron tras la reanudación y en el minuto 65 un gol de volea de Johan Cruyff certificaba el cambio de ciclo en el fútbol mundial. Holanda demostró que Brasil no era invencible y que había un territorio inexplorado en el mundo del fútbol. Aquella Holanda quedará en el recuerdo también por ser probablemente la selección más grande que se quedó sin poder levantar una Copa del Mundo. Los holandeses cayeron en la final ante Alemania, apoyados en el factor cancha, haciendo gala de su mayor experiencia y gracias a jugadores como Muller o Beckenbauer. Alemania ganó así su segunda Copa del Mundo. Holanda se fue de vacío. Pero antes de eso se encargó de certificar el fin de la edad de oro de Brasil en los mundiales. La canarinha tardaría dos décadas en volver a ganar un Mundial. Holanda no ganó, pero aquel equipo sigue siendo de los más recordados de todos los tiempos.

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