Diario de los Mundiales, 2 de julio: Cuando Zarra acabó con el mito de la pérfida Albión

Diario de los Mundiales, 2 de julio: Cuando Zarra acabó con el mito de la pérfida Albión

Publicado por el Jul 2, 2014

Compartir

Telmo Zarraonandia Montoya aprendió a marcar goles por pura supervivencia. «Mi estilo había sido siempre el regate, pero un delantero centro no podía regatear en el área porque lo mataban», decía, sabiendo de lo que hablaba. Se había hecho hombre en la posguerra española, una época para pocas florituras, que el aún hoy nombradísimo delantero vasco trasladó al fútbol. Zarra, al que de pequeño llamaban «Telmito, el miedoso», jugaba al fútbol con la misma sencillez con la que muchos españoles afrontaban entonces el día a día: cero problemas, máximo rendimiento posible. De él contaban que era «la mejor cabeza de Europa, después de Churchill». Pero eso nunca le dio ningún privilegio. Al fin y al cabo, en los años cuarenta y cincuenta rematar con la frente los balones de cuero con costuras de cuerda de bota era sinónimo, en muchas ocasiones, de sangrar.

En las estadísticas aún figura el primero entre los goleadores de la Liga, con un pasaporte de 251 tantos. Sin embargo, el momento en el que pasó a la historia tiene fecha: 2 de julio de 1950 en el estadio Maracaná de Río de Janeiro. Lo que es la vida. El destino, dirán algunos. En el mismo lugar en el que ahora acaba la etapa más brillante de la Selección, tuvo España su primer momento glorioso. Al primer Mundial que organizó Brasil, se fue con un buen equipo y un tándem en los banquillos: Guillermo Eizaguirre y Benito Díaz, el «Tío Benito».

Aquel fue el torneo de las liguillas. El sistema de competición era curioso. 13 países divididos en cuatro grupos, en los que el líder de cada uno de ellos pasaría a disputar una final a cuatro con tres partidos. A España le tocó en suerte Estados Unidos, Chile e Inglaterra. Los «yankees» eran un equipo amateur pese a lo cual la Selección sufrió mucho para ganarle: 3-1, goles de Igoa, Basora y Zarra en los últimos diez minutos. El dúo técnico hizo tres cambios en el once para el segundo partido y se ganó fácil a Chile: 2-0, goles de Basora y Zarra en la primera parte.

Así que para el tercer choque, el que decidía la clasificación, se repite la alineación. Esto es: Ramallets en portería; Gabriel Alonso, Parra y Gonzalvo II atrás; Gonzalvo III y Puchades en la media; Basora, Igoa, Zarra, Panizo y Gainza arriba. Enfrente está la temible Inglaterra que acude a su primer Mundial. Van con infinita soberbia. Como si el hecho de inventar el fútbol les asegure el título. A Brasil no viajan algunos buenos futbolistas y otros como Stanley Matthews, el que ganara en 1956 el primer Balón de Oro de la historia, se quedan en el banquillo los dos primeros partidos. Ese desprecio por el campeonato hace que Estados Unidos, los que jugaban al fútbol solo por afición, les gane 1-0 en el segundo partido.

Ante España, Inglaterra está obligada a ganar. A los nuestros les valía el empate. Walter Winterbottom pone a Bert Williams en portería; Ramsey, Wright y Hugues atrás; Eckersley y Dickinson en la media; Matthews, Mortensen, Milburn, Baily y Finney arriba. El partido sale igualado. El empuje inglés es contenido por la buena disposición española. En el país, aún sin televisión, el choque lo narra Matías Prats en Radio Nacional. Y entonces, a los tres minutos de la segunda parte, ocurre: «Tiene en estos momentos la pelota Gabriel Alonso, avanza con ella, sigue avanzando, envía un pase largo sobre Gaínza, Gaínza de cabeza centra, el balón va a Zarra, chuta y gol… Señoras y señores, Zarra acaba de marcar para España un gol maravilloso… el delantero centro español, cruzando un tiro suave a media altura, ha batido irremisiblemente al meta Williams».

El único tanto de Zarra, unido al buen hacer de Ramallets, que de aquel partido salió bautizado como «el gato de Maracaná», sirvió para que los ingleses volvieran a las islas con las orejas agachadas. Tal fue el desastre que en el «Daily Herald» se publicó una esquela en la que se leía «Nuestro afectuoso recuerdo al fútbol inglés, que falleció en Río de Janeiro, el 2 de julio de 1950. R.I.P. El cadáver será incinerado y sus cenizas, trasladadas a España». Mientras, la delegación española se pasó de euforia. A Armando Muñoz Calero, el presidente de la Federación, le puso el micrófono Matías Prats y le dijo que mandara un mensaje a Franco. «Excelencia, hemos vencido a la pérfida Albión y le dedicamos gustosos la victoria», dijo, y esas palabras le costarían el cargo por las protestas de la Embajada inglesa.

Pese a la gran victoria, la alegría duraría poco. En la liguilla final, España empataría con Uruguay y perdería con Brasil y Suecia. Acabó el Mundial en una dignísima cuarta posición. Para Zarra, el gol a Inglaterra fue su consagración internacional. Con la selección marcó 21 tantos en 20 partidos, ya había sido cuatro veces pichichi en la Liga (lo sería otras dos más) y un mes antes del Mundial había ganado con el Athletic, su club durante 15 años, la Copa del Generalísimo marcando cuatro goles en la final al Valladolid (4-1). Para Ramallets, el campeonato en el que empezó de suplente sería un impulso a su carrera. Con el Barça sería cinco años el portero menos goleado de España.

Compartir

ABC.es

Speaker Corner © DIARIO ABC, S.L. 2014

Porque el fútbol no solo es Madrid y Barça, y España no es el ombligo del mundo, aunque a veces lo parezca. En «Speaker Corner» se da voz a la Premier, la Bundesliga, el Calcio y otras historias del balón que difícilmente verás en el telediario o la tertulia de turnoMás sobre «Speaker Corner»

Categorías
Etiquetas
julio 2014
M T W T F S S
« Jun   Sep »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031