Diario de los mundiales, 21 de junio: tres coronas para el rey del fútbol

Diario de los mundiales, 21 de junio: tres coronas para el rey del fútbol

Publicado por el Jun 21, 2014

Compartir

Dicen que fue el mejor Mundial de la Historia. El más recordado por el fútbol que se practicó y el que encumbró al que muchos consideran mejor equipo de todos los tiempos: la selección brasileña de 1970. La final contra Italia enfrentaba a dos bicampeonas del mundo luchando por destacarse como las potencias hegemónicas a nivel global.

Pero para entender bien el Mundial de México de 1970 hay que remontarse a cuatro años antes. Mundial de Inglaterra de 1966. Brasil acude a la cita como gran favorita, después de haber ganado los dos últimos campeonatos; el de 1958 con un jovencísimo Pelé asombrando a todos y el de 1962 con Garrincha en plan estelar, cubriendo a la perfección la baja por lesión del astro del equipo. Garrincha-Pelé, una pareja que perdurará siempre. Tras ganar el primer partido del Mundial de 1966 por 2-0 a Bulgaria, con goles de los dos, todo comenzó a torcerse. Pelé no pudo jugar ante Hungría y los brasileños cayeron por 3-1. En el tercer partido ante la Portugal de Eusebio se repitió el marcador. Aquel día fue Garrincha quién no pudo jugar. Brasil quedó eliminada. Pelé decidió abandonar la selección nacional. La canarinha había naufragado ante el “power football”, un fútbol más físico planteado por los equipos europeos.

En la víspera del Mundial de México Brasil vivía una cruenta dictadura militar. Como se había hecho antes y como se haría, los gobiernos no democráticos pretendieron utilizar el deporte como pasaporte para granjearse ante el mundo una imagen de normalidad y modernidad. Los militares obligaron a Pelé a volver a la selección, y se cuenta que llegaron a invertirse cerca de 2 millones de dólares en la preparación del equipo.  Los brasileños llevaron a cabo una gran preparación física para evitar volver a claudicar ante las selecciones europeas. Una última injerencia política se fraguó en la cúpula militar antes del inicio del Mundial. El Gobierno maniobró para destituir al seleccionador, el periodista de reconocida militancia de izquierdas Joao Saldaña. La dictadura no quería verle ganando un Mundial. Además, Saldaña se había mostrado inflexible y había llegado a dejar en varias ocasiones a Pelé en el banquillo. Mario Zagallo toma las riendas del equipo.

Arranca el Mundial y Brasil se presenta con el famoso equipo de los cincos “dieces”: Gerson, Jairzinho, Pelé, Tostao y Rivelino. Acompañados de otros grandes jugadores como Clodoaldo o el capitán Carlos Alberto. Su primer partido contra Checoslovaquia resume a la perfección a este equipo. Ocasiones, juego artificioso y bonito que desborda al rival. Pero, de repente, un desajuste defensivo hace encajar un gol en contra. Tras el varapalo los “dieces” se ponen a jugar. Primero Rivelino, luego Pelé y por dos veces Jairzinho. 4-1 y el miedo en el cuerpo de todos los rivales. Uno ve los goles de Brasil en aquel Mundial y son todo golazos.

Aquel Mundial regaló antes de llegar a la final varios partidos míticos de la selección brasileña. Primero en el grupo contra Inglaterra. Un partido tremendo por el durísimo calor y que siempre será recordado por la que se considera una de las mejores paradas de siempre: la intervención del portero inglés Gordon Banks a un testarazo picado de Pelé. Otro gran partido fueron los cuartos de final contra Perú. 4-2 para los brasileños en un partido entre equipos netamente ofensivos. Hasta 50 tiros por parte de los dos equipos en un festival de fútbol sin cadenas y pocas obligaciones defensivas.

Tras superar a Uruguay en semifinales y ahuyentar los fantasmas del maracanazo de 1950, Brasil se encontraba con Italia en la final. Los transalpinos habían superado una dura prórroga ante Alemania. Un duro partido que terminó 4-3 y que tiene también un lugar destacado en el archivo de la Copa del Mundo de fútbol. Aquella Italia disponía de jugadores de calidad como Gianni Rivera y Sandro Mazzola. Aunque estos nunca jugaban juntos. Eterna rivalidad del fútbol italiano. Pero también contaban con Gigi Riva. La exquisita zurda de Italia. Probablemente el mejor delantero que ha visto nunca Italia y todavía hoy máximo goleador de la selección italiana con un registro de 35 goles en 42 partidos oficiales.

Fue precisamente Riva quién en los veinte primeros minutos desbordó a la defensa de Brasil con tres claras ocasiones que podrían haber cambiado todo. Pero aquel día a Riva no le entró el balón. Pelé abrió el marcador con un tremendo testarazo. Tremendo impulso por encima de su defensor. Empató poco después Roberto Bonisegna tras un fallo defensivo de Clodoaldo. Aquellas faltas de rigor defensivo son también parte de la esencia de aquel Brasil de 1970.

Pero tras el 2-1 de Gerson, tras tremendo zurdazo desde la frontal del área, Italia se desmoronó. Exhausta, sin fuerzas. Probablemente pagando el precio de la dura prórroga en semifinales ante Alemania. Pero Brasil todavía tenía mucho que ofrecer. Un impresionante cambio de orientación de Gerson desde el centro del campo fue recibido por Pelé que se lo colocó a placer a Jairzinho para que tocándolo apenas con la puntera superase al portero italiano. El “7” de Brasil se transformaba en mito al convertirse en el primer jugador en anotar en todos  los partidos de la fase final de un Mundial.  Y el último regalo. El 4-1 que marcó el capitán Carlos Alberto fue la culminación de una trenzada jugada desde la defensa con casi todos los brasileños participando y con los italianos sin tocar la pelota. Carlos Alberto rompió la pelota con la pierna derecha en una incorporación desde su posición en la parte derecha de la defensa en un prólogo exquisito de los grandes carrileros que el fútbol brasileño ofrecería en el futuro a los amantes del deporte rey.

Brasil se proclamó tricampeona. Con un fútbol espectacular y sin complejos, en el que la falta de rigor táctico es el único pero que puede ponérselo si se analiza desde nuestros días. Pero aquellos eran otros tiempos. Otro fútbol. Brasil pagaría después esa falta de orden tras la revolución táctica que el fútbol vivió a raíz de la aparición de la Holanda de 1974 y la nueva Alemania de Beckenbauer. Después, primero la Argentina de Kempes y luego la de Maradona condenaron a Brasil a 24 años sin ganar un Mundial. Cinco ediciones yéndose a casa antes de tiempo. Hubo que esperar hasta Estados Unidos 1994 para volver a verlos en lo más alto. En 1970 nadie podía pensar que fuese a pasar tanto tiempo, porque estaban disfrutando del mejor equipo que jamás habían visto.

Compartir

ABC.es

Speaker Corner © DIARIO ABC, S.L. 2014

Porque el fútbol no solo es Madrid y Barça, y España no es el ombligo del mundo, aunque a veces lo parezca. En «Speaker Corner» se da voz a la Premier, la Bundesliga, el Calcio y otras historias del balón que difícilmente verás en el telediario o la tertulia de turnoMás sobre «Speaker Corner»

Categorías
Etiquetas
junio 2014
M T W T F S S
« May   Jul »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30