Cuando la Lazio se dejó ganar para que la Roma perdiese

Cuando la Lazio se dejó ganar para que la Roma perdiese

Publicado por el may 7, 2014

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La Liga española vive una situación insólita. No tanto porque, a falta de dos jornadas, el Atlético esté por encima de los dos gigantes. Sino, sobre todo, porque los dos grandes, Real Madrid y Barça, se necesita (ba) n mutuamente para ganar el título. Antes del pinchazo del Madrid en Valladolid, las cuentas eran claras: el Barça tendría que ganar al Atlético y esperar que el Madrid fallara ante el Espanyol, cosa improbable. Por eso, la pregunta surgía inevitable: ¿los Xavi, Iniesta, Messi y compañía harán todo lo posible para vencer a los de Simeone y ofrecer la Liga en bandeja al Madrid o se dejarán ir al no creer que en el Bernabéu ocurra un milagro?

La misma historia surgió hace cuatro años en Italia. Nos vamos al 2 de mayo de 2010. José Mourinho cumple su segunda temporada (y última) en el Inter de Milán. Los nerazzurri están a las puertas de conseguir un triplete histórico, pero de momento no han ganado nada. Faltan tres partidos para el final y el liderato está en un pañuelo. El Inter tiene 73 puntos, la Roma 71. Ambos llevan trayectorias opuestas. Los de Mourinho empezaron como un tiro; los romanos, fatal. En la jornada 10 había 14 puntos de diferencia entre ambos. Al término de la primera vuelta, 13. Sin embargo, en los últimos meses la Roma no para de ganar y el Inter está cediendo, sobre todo, empates. Eso hace que los de la capital le roben el liderato a los nerazzurri, aunque en la jornada previa, la 35, la Sampdoria asalta el Olímpico de Roma (1-2, con doblete de Pazzini, que curiosamente luego fue jugador del Inter) y los de Mourinho vuelven a ser punteros.

Total, que se llega a la antepenúltima jornada. El sábado 1 de mayo, la Roma gana 1-2 en el Ennio Tardini de Parma. Un día después juega, en el Olímpico, el Inter contra la Lazio… que se está jugando el descenso y es rival acérrimo de la Roma. Para el Inter es el partido más difícil que le queda en la Serie A. La Lazio marcha 6 puntos por encima de la zona roja (5 justo antes de empezar la jornada tras el empate a uno del Atalanta-Bolonia). ¿Qué hacer? Si ganan los locales se salvan, aunque con ello prácticamente entregan el título a la Roma. La afición de la Lazio (los radicales, de ultraderecha, además están hermanados con los radicales del Inter) lo tiene claro: al enemigo ni agua. A ello contribuye el gesto hecho por el capitán de la Roma, Francesco Totti, en el derbi de hace dos semanas: al término del partido (1-2 para la Roma) ha mirado a la afición lacial y les ha señalado con los dos pulgares hacia abajo. Una chulería. Señal inequívoca de que quiere que desciendan.

«Scudetto, Game Over»

Por eso cuando llega la hora del choque, en las gradas se ven pancartas como «Mourinho vence por nosotros» o «Scudetto, Game Over», en referencia a la Roma. La Lazio sale con el equipo habitual, Mourinho también. Su once es casi calcado al que hace cuatro días ha resistido al gran Barça de Guardiola en el Camp Nou, en la vuelta de las semis de Champions (el Inter pasó a la final al ganar 3-1 en San Siro y perder 1-0 en Barcelona, tras más de 60 minutos con diez). Esto es: Júlio César en portería; Maicon, lateral derecho; Lucio y Samuel, centrales; Chivu, lateral zurdo; Motta, Cambiasso y Zanetti, en el medio; y Stankovic, Sneijder y Eto’o, por delante. Solo descansa, pues, Diego Milito.

Al empezar el encuentro, lo nunca visto: la hinchada local va con el Inter. A decir verdad, los futbolistas laciales, a excepción del portero Muslera, tampoco hacen mucho por ganar el partido. Ni un acercamiento claro en todo el primer tiempo. El choque es un monólogo del Inter, que no se adelanta pronto por su falta de puntería y el buen hacer del arquero. Pero cuando parece que se va a llegar al descanso con empate, Sneijder pone un centro al corazón del área y Samuel cabecea a gol. Ya está, 0-1. Para más recochineo, la hinchada lacial celebra el tanto con una pancarta: «Oh nooo», se lee. A la vuelta de vestuarios, misma tónica. En el minuto 56, Motta se eleva en un córner y 0-2. Partido solucionado. El Inter ha pasado la prueba más dura, en teoría, y ya solo le quedan dos obstáculos.

[Vea aquí el resumen del Lazio-Inter]

La resaca del choque es un incendio. El jugador de la Lazio, Cristian Brocchi, admite que han jugado «condicionados por el público» y la presidenta de la Roma, Rosella Sensi, estalla: «Después de lo que hemos visto, definir nuestro campeonato como el más bello del mundo es, cuando menos, una paradoja. Si fuera del Inter, me daría vergüenza ganar así». Por su parte, el presidente interista, Massimo Moratti, se desentiende: «No tenemos nada que ver. Son problemas entre Lazio y Roma. ¿Avergonzado? No sé por qué». Y la afición de la Roma se consuela burlándose de la del enemigo: «Os hemos obligado a animar y cantar contra vuestro propio equipo y esa es nuestra victoria».

Para colmo, tres días después del calificado como «partido de la vergüenza», el Inter vuelve a jugar en el Olímpico. Esta vez es la final de la «Coppa»… ante la Roma. Diego Milito (que será clave en la final de la Champions ante el Bayern de Múnich y en la última jornada de la Serie A) da el primer título al Inter con un trallazo al palo contrario mediada la segunda parte. Mourinho ya tiene la primera hoja de un trébol que completaría el 22 de mayo en el Santiago Bernabéu. Y entre medias, el Scudetto. Como era de esperar, lo conquista el Inter tras no fallar ante el Chievo Verona (4-3) y el Siena (0-1). Y deja plantada en la puerta a la Roma de Totti, De Rossi, Luca Toni, Vucinic o Ménez pese a que ha hecho una segunda vuelta de ensueño: con 15 victorias y tres derrotas, la ha condenado el pinchazo con la Sampdoria… y que el Lazio no empatara o ganara al Inter. Por cierto, los laciales ganaron sus dos últimos partidos, ante Livorno (1-2) y Udinese (3-1), y se salvaron.

 

PD: Se puede pensar que los futbolistas de la Lazio no fueron a muerte contra el Inter y, sin embargo, nunca se podrá demostrar. En cambio, sí fue flagrante de veras lo sucedido en la Copa del Tigre de 1998. Este torneo (que se celebra cada dos años, no es broma, aunque ahora se llama Copa Asean) lo juegan las selecciones del sudeste asiático. Los más débiles juegan una ronda previa, luego hay dos grupos de cuatro, semis y final. El asunto, contado de forma excelente en el blog «futbolcurioso», es que Indonesia y Tailandia llegan ya clasificados a la última jornada de grupo, pero hay un problema: ninguno de los dos se quiere enfrentar en semis a Vietnam, anfitriona y gran favorita.

Los dos conjuntos hacen el paripé, van empatados a dos en los últimos minutos y cuando parece que el partido va a acabar así al capitán indonesio, Mursyid Effendi, le pasan el balón en el área chica y chuta directo a su portería. Es el 2-3, su país pierde el partido y evita a Vietnam. Aunque la alegría (porque además celebró el gol dando palmas) le duró poco: Indonesia perderá luego con Singapur y Effendi será sancionado sin jugar un año en su liga y por siempre en el ámbito internacional.

[Vea aquí los goles del surrealista Indonesia-Tailandia]

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