Hamburgo y Stuttgart, dos gigantes asomados al precipicio

Hamburgo y Stuttgart, dos gigantes asomados al precipicio

Publicado por el Mar 25, 2014

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En el actual periodismo deportivo de bufanda y griterío hay algo que sobresale: los tópicos. Están por todas partes y salen a todas horas, como las tertulias. A mí me resulta particularmente gracioso aquel que dice que siempre (o casi) gana el mejor equipo o el más fuerte. A veces incluso se utilizan como sinónimos. Sobre todo porque en fútbol las hemerotecas te dan una bofetada día sí, día también. ¿Quién hubiera previsto la derrota de España con Suiza en el último Mundial, el «Centenariazo» del Depor o la remontada del Liverpool al Milán en la Champions de 2005? Vale, me dirán, te vas a ejemplos muy concretos. Bueno, pues si no les sirven, les pongo otros más cercanos: la victoria del Valladolid sobre el Barça hace unas semanas o esos jugadores del Racing, en Segunda B y sin cobrar, que se cargan en Copa al Sevilla y después al Almería.

Cuento este rollo para demostrar que el fútbol no es una ciencia exacta. Que todo es posible. Hasta que el Hamburgo y el Stuttgart, históricos de la Bundesliga, bajen a Segunda. Mejor cambio el adjetivo: no es que sea posible, es que es bastante probable. Que descienda uno y hasta los dos. Alejados del foco mediático, al menos en España, esta semana se han enfrentado entre ellos. En el Mercedes Benz Arena (en Alemania cualquier nombre impone) de Stuttgart, ante más de 50.000 entregadísimos espectadores. Ganaron los de casa 1-0 (gol del rumano Maxim), que se aprovecharon de la expulsión de Calhanoglu, turco de 20 años y la única buena noticia del Hamburgo este año.

Dicho el resultado, el partido fue malo, malo, malísimo. Casi como la temporada de ambos. Ahí va una ración de datos: cada uno ya ha tenido tres entrenadores diferentes; la victoria del Stuttgart es la primera del 2014; mientras, el Hamburgo no ha encadenado dos triunfos desde que empezó la Bundesliga; en esta competición acumulan entre los dos 12 victorias en 52 partidos, habiendo recibido 107 goles. Es obvio que su posición en la tabla no es buena: el Stuttgart es 15º con 24 puntos y un puesto por detrás, antepenúltimo, está el Hamburgo con 23. Contando que en Alemania bajan dos y el tercero por la cola juega una promoción, los dos históricos juegan con fuego. La buena noticia es que aún quedan 8 partidos de liga. La mala, los rivales en esos 8 choques. El Hamburgo tiene que jugar otra vez con el Bayern, el Leverkusen o los también bien posicionados Monchengladbach, Wolfsburgo, Augsburgo y Mainz O5. El Stuttgart cierra liga en el Allianz Arena de Múnich e igual tiene por delante al Dortmund y al Schalke 04. Complicado panorama, pues.

Cualquier tiempo pasado sí fue mejor

Como en todo, los datos solo valen si se les pone en su contexto. De descender el Stuttgart, bajaría el campeón de hace 7 años. De hacerlo el Hamburgo, la Bundesliga perdería al único equipo que ha estado presente en sus 51 ediciones. Ni siquiera el todopoderoso Bayern puede decir lo mismo.

El Stuttgart no tiene títulos europeos, aunque sí acumula finales. En 1989 jugó la de la Copa de la Uefa, cayendo ante el mejor Nápoles de la historia, que tenía de capitán a un tal Maradona. 8 años más tarde repetiría derrota en una final: contra el Chelsea en la penúltima Recopa que se jugó. En Alemania, mientras, aún hace menos que era temido. En 2007 ganó la Bundesliga por tercera vez. Lo hizo remontándole 7 puntos al Schalke 04 en las últimas 8 jornadas. De hecho, los mineros aún llegaron con ventaja a la penúltima fecha, pero una derrota con el Dortmund, el eterno rival, les bajó del liderato, entregándosele a los patrocinados por Mercedes. En la jornada final, eso sí, tuvieron que sufrir ante el Energie Cottbus, que se adelantó en el marcador. Los tantos de Hitzlsperger y Khedira (sí, el que ahora juega en el Madrid. En 2007 tenía 20 años) le dieron el título al Stuttgart.

Ambos futbolistas fueron clave aquella temporada, aunque entonces sonaran a chino. 7 años después, en cambio, son bastante más conocidos. Sami, por razones obvias; y Hitzlsperger, recientemente retirado, fue noticia hace unas semanas por admitir su homosexualidad, algo que todavía se coge con pinzas en el fútbol. Otras dos piezas fundamentales de aquel equipo fueron Hildebrand, un portero que pisó Valencia de puntillas, y Mario Gómez. Como también Cacau, que junto a Boka y Gentner son los únicos tres que quedan de esa plantilla. Valga como anécdota que en la actual plantilla está Rani Khedira, de 20 años y hermano pequeño de Sami.

Caso diferente es el del Hamburgo, segunda ciudad más grande de Alemania. Su tonteo con el descenso no es solo de esta temporada. En 2007 Huub Stevens, entrenador ahora del Stuttgart, acudió a su rescate cuando se iba al pozo. Y el año pasado, el Hamburgo salió en los telediarios como víctima de un Bayern en modo apisonadora. 9-2 perdió en el Allianz en «el día más negro de la historia del club», en palabras del capitán Westermann. Tan culpables se sentían los futbolistas que semanas después invitaron a una barbacoa a los aficionados. Una relación, hinchada-futbolistas, que no es la mejor de las posibles. En febrero, después de una derrota por 0-3 contra el Hertha Berlín, los más radicales intentaron agredir a las «estrellas» del equipo, entre ellos Rafael Van der Vaart, que en los últimos años ha sido más noticia por los problemas con su bella mujer que por su buen hacer en el terreno de juego.

Los tiempos gloriosos del Hamburgo son más lejanos que los del Stuttgart. Se remontan a finales de la década de los 70 y principios de los 80. En 6 años ganó 3 Bundesligas, una Copa de Europa y una Recopa. Contaba, claro, con algunos de los mejores jugadores de la época: Félix Magath, Hrubesch y, sobre todo, Kevin Keegan, ganador del Balón de Oro en 1978 y 1979. Su momento cumbre fue en 1983 (ya no estaba Keegan) cuando hizo doblete, Bundesliga y Copa de Europa (también llegó a la final en 1980, perdiéndola con el Nottingham Forest de Brian Clough). En esta competición se impuso en la final a la Juventus de Platini, Zoff, Scirea, Boniek, Bettega o Paolo Rossi. Ganó 1-0, con gol de Félix Magath, a un equipo que reunía a muchos de los italianos que el año anterior habían ganado el Mundial en el Santiago Bernabéu.

Por cierto que en estos años de triunfos internacionales, el Hamburgo los logra derrotando a clubes españoles. En 1977, en semifinales de la Recopa elimina al Atlético después de remontarle el 3-1 de la ida. Venció 3-0. En la Copa de Europa de 1980, también en semifinales, el Real Madrid le gana 2-0 en el primer partido para luego ser barrido en Alemania por 5-1. Y el año que ganó la Copa de Europa, igual elimina en semis a una Real Sociedad que llevaba 2 años ganando la Liga española.

Ahora, sin embargo, parece mentira aquella época. Sucedió, vaya que sí sucedió… ahí están las hemerotecas.

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