Terapia a la carta versus menú del día

Publicado por el ago 12, 2014

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Ya comentamos hace meses que las edades extremas (infancia o vejez), el estrés ambiental y emocional, la malnutrición, ciertas enfermedades infecciosas, alteraciones genéticas y metabólicas, cirugías y algunos fármacos son las causas más comunes que se asocian a un mal funcionamiento de nuestro sistema inmunitario. A su vez, este hecho implica una mayor facilidad para la adquisición de otras enfermedades, entre las que se encuentra el cáncer.

Los grandes descubrimientos en cáncer en estos últimos años están ligados a los avances en inmunoterapia. Y especialmente tiene sentido potenciar nuestras propias defensas cuando la enfermedad tumoral todavía no está excesivamente extendida, no se asocia a una mala función de nuestros órganos vitales y a un desequilibrio inmunológico severo. El objetivo final es poder detectar al “alien” tumoral y erradicarlo. A ser posible de cuajo.

Mediante la inmunomodulación, se puede participar en las señales de comunicación intercelular y potenciar la activación de nuestro monstruo inmunológico, a la par que se bloquean los frenos inmunitarios. Esto se hace actualmente mediante anticuerpos monoclonales, que reconocen la diana en la superficie celular (del tumor ó del linfocito) y se unen a ella para desencadenar acciones biológicas concretas.

Mediante la terapia celular pretendemos activar in vivo el sistema inmune e inducirlo a generar una mayor y más eficiente respuesta mediante la utilización de vacunas. Las vacunas que empleamos en cáncer, a diferencia de las empleadas para las infecciones, tienen una intención fundamentalmente terapéutica, son menos inmunogénas y la diana frente a la que van dirigida no siempre es conocida. Estamos aún “un poco verdes” y necesitamos saber más.

Actualmente estamos elaborando vacunas autólogas individualizadas con células dendríticas en pacientes con cáncer de mama, especialmente en un subtipo tumoral llamado “triple negativo” en el que las recaídas son mayores y más graves, porque no existe un tratamiento de mantenimiento dirigido, como lo hay en los tumores de mama dependientes de la vía de los estrógenos o de la vía HER2 (en los que se emplean antiestrógenos ó fármacos antiHER2).

La ventaja de estas vacunas es que son personalizadas para cada paciente y están elaboradas con sus defensas y su propio tumor. Así, las posibilidades de rechazo son escasas. Esto es lo que se dice terapia a la carta, que para que ustedes me entiendan es como hacerse un buen traje a medida para que siente como un guante. Estamos viendo que la tolerancia y la seguridad son adecuadas y que se potencian las defensas de las pacientes incluso durante el tratamiento activo con quimioterapia. Bien es cierto que todavía la inmunoterapia en cualquier variante debe ser añadida a la terapia estándar antitumoral y no empleada  como sustitución de esta.

A los españoles se nos conquista por el estómago. Ante tanta novedad suculenta degustemos las  sabrosas novedades. Y nunca se olviden de sonreír. Es un alivio ver como el arsenal terapéutico frente al cáncer crece y nos refuerza la esperanza de seguir adelante y probar platos nuevos, aunque por ahora, de lunes a viernes sigamos pidiendo el menú del día.

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Sonría, por favor © DIARIO ABC, S.L. 2014

Cáncer de mama. Recogerá la últimas novedades en el tratamiento integral de esta enfermedad, con especial atención a todo lo relacionado con ell estudio de la resistencia a la quimioterapia de las células madre y a la aplicación de vacunas autólogas con células dendríticas para pacientes con esta patología. Más sobre «Sonría, por favor»

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