Mis héroes cotidianos

Publicado por el Feb 4, 2014

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En el día mundial contra el cáncer escucharemos a muchos profesionales dedicados a esta enfermedad hacer comentarios sobre los nuevos avances diagnósticos y terapéuticos, empleando nombres raros, cifras y porcentajes que nos saturarán mentalmente. Y pidiendo disculpas de antemano por mi “bla, bla, bla”, me limito a dos informaciones numéricas para hacerles sonreír, corroborando que la supervivencia en cáncer de mama (que es lo que a mí me compete) en estos últimos 20 años ha aumentado en torno a un 25% por diferentes motivos:

 
1) Una mayor individualización de los tratamientos basada en un conocimiento más preciso de la biología tumoral; de modo que hemos podido disponer, además de los tratamientos convencionales de siempre, de las nuevas terapias biológicas dirigidas frente a una diana concreta expresada en un tumor concreto de una paciente concreta.

 
2) Una amplia difusión y participación en las campañas de detección precoz que ha hecho posible que se puedan detectar los tumores en estadios precoces.

 
Si además nos preocupamos por la prevención y prestamos más atención al cuidado de nuestro organismo con una alimentación equilibrada (pocas grasas, mucha fruta y verdura, fibra, carnes blancas y pescados azules) y la práctica del ejercicio físico (controlando factores de riesgo como la diabetes y la obesidad), evitamos hábitos tóxicos como el tabaco o el alcohol y evitamos la sobreexposición a las radiaciones solares y a las hormonas (terapia hormonal sustitutiva en la menopausia), entonces podemos contribuir en cierta medida a disminuir la incidencia de esta enfermedad.

 
Esta especie de corriente narcisista en la que flotamos los científicos para hablar en este día mundial contra el cáncer resulta superficial y artificiosa, sabiendo que los verdaderos protagonistas de la historia son los pacientes. Realmente son ellos los que deberían salir en los medios de comunicación estos días contándonos su experiencia vital y personal, y por qué no, si están satisfechos con los especialistas que les atienden.

 
Profesionalmente, me siento privilegiada de poder acompañarles en una etapa especial porque me dan la posibilidad de apreciar actitudes de superhéroes. A saber: la voluntad, la esperanza, el tesón, la constancia, la templanza, la serenidad, la paciencia, la generosidad y la superación.

AveFenix
Y me sorprendo ante el escaso impacto social que estos pacientes generan. ¿Tendremos que darles un balón, una raqueta o un micrófono para caer en la cuenta de sus hazañas?. Su enfermedad es, entre otras muchas cosas, una purga interior, una cura de humildad que implica, como el Ave Fénix, la necesidad de resurgir de las cenizas. Ya saben aquello de “renovarse o morir”, y nunca mejor dicho.

 
Ellos son mis héroes cotidianos y créanme cuando les digo que son un bien escaso, una especie en extinción. En esta época incierta en la que estas cualidades humanas no se consideran imprescindibles para prosperar a nivel social y profesional, me permito dar la vuelta a la tortilla y agradecer a estos enfermos todo lo que me han enseñado en estos años. Yo sólo tengo admiración y gratitud para con ellos. Disfrutemos de su compañía y sonriamos.

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Sonría, por favor © DIARIO ABC, S.L. 2014

Cáncer de mama. Recogerá la últimas novedades en el tratamiento integral de esta enfermedad, con especial atención a todo lo relacionado con ell estudio de la resistencia a la quimioterapia de las células madre y a la aplicación de vacunas autólogas con células dendríticas para pacientes con esta patología. Más sobre «Sonría, por favor»

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