Benditos hábitos saludables

Publicado por el nov 28, 2013

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Es un hecho confirmado que el ejercicio físico practicado con regularidad previene la osteoporosis, la hipercolesterolemia, la hipertensión arterial, la diabetes y la obesidad (estos dos últimos son factores de riesgo para el cáncer de mama); y de forma añadida potencia el equilibrio mental y reduce considerablemente el estrés. Parece casi obligado cuidar nuestro cuerpo y nuestra mente para poder sentirnos bien y ser útiles en nuestro entorno, más aún si no tenemos enfermedad alguna, aunque inicialmente y motu proprio rechacemos el esfuerzo físico y nos venza la pereza.

Cuando un paciente es diagnosticado de cáncer y precisa tratamientos de quimioterapia que conllevan cierta toxicidad, se incrementa el sedentarismo. Esto a su vez, se acompaña de un aumento de la ansiedad y la depresión inherentes al diagnóstico, y de una limitación funcional y anímica justificada por el efecto de las terapias antitumorales en el organismo. Está demostrado que el ejercicio físico moderado mejora el estado funcional y emocional en estos pacientes durante el tratamiento oncológico (bien sea quimioterapia, hormonoterapia, radioterapia o inmunoterapia), y suaviza los efectos adversos.

Este tema lo han estudiado con gran interés en pacientes con cáncer de mama, el más frecuente que padecen las mujeres en los países desarrollados, y han visto que su práctica habitual disminuye el cansancio y las molestias osteoarticulares asociadas al tratamiento. No están definidos la duración ni el momento más adecuado para ejercitar la actividad física, pero superada la media hora diaria, unos tres días por semana, ya se observa una mejoría en el estado funcional en estas pacientes durante las terapias sistémicas. A partir de ahí, y siendo razonables, a más tiempo (mejor una hora que media) mejor control de ciertos síntomas  asociados a la medicación. Con estos resultados tan atractivos, actualmente se está investigando el beneficio de la incorporación de la actividad física en pacientes con otro tipos de cáncer muy prevalente, como el cáncer de colon,  durante el tratamiento.

Cada vez más a menudo los supervivientes de esta enfermedad aprenden de su experiencia, y una vez superado el bache, mantienen espontáneamente estos hábitos saludables de practicar ejercicio, mejorar la alimentación y dar portazo a los malos hábitos como el tabaco. Se sienten agradecidos y afortunados en extremo y saben exprimir cada minuto.

Pero también se da el caso de pacientes que se encuentran en etapas avanzadas de la enfermedad oncológica y que a priori no tienen fuerzas ni autonomía suficientes para  poder practicar ejercicio, salir a dar un paseo o levantarse del sofá.

¿Cómo no poner en práctica nosotros, individuos sanos, estas buenas costumbres, teniendo la suerte de disfrutar de unas condiciones óptimas? Benditos estos hábitos saludables que podemos practicar para alcanzar el bienestar…Yo lo tengo claro. Va por todos aquellos que, aún queriendo, no pueden.

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Cáncer de mama. Recogerá la últimas novedades en el tratamiento integral de esta enfermedad, con especial atención a todo lo relacionado con ell estudio de la resistencia a la quimioterapia de las células madre y a la aplicación de vacunas autólogas con células dendríticas para pacientes con esta patología. Más sobre «Sonría, por favor»

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