El testimonio del actor mejor valorado de la industria pornográfica no te dejará indiferente

El testimonio del actor mejor valorado de la industria pornográfica no te dejará indiferente

Publicado por el 03/11/2017

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“Fight the new drug” es una plataforma estadounidense cuya misión es informar sobre las posibles consecuencias perjudiciales que el consumo de pornografía puede llegar a tener en las personas que la consumen. Se llaman a sí mismos “fighters” (luchadores en inglés) y cuentan con miles de personas voluntarias que día a día conciencian a la sociedad sobre como la pornografía puede destruir la sexualidad de los más jóvenes.

Después de un largo trabajo, la plataforma ha lanzado un documental breve en el que se relata la vida de Greg Ory, el actor mejor valorado de toda la historia de la industria pornográfica. Las palabras de Greg, una persona totalmente absorbida por la industria pornográfica, hacen reflexionar:

“En los años 80, fui a California persiguiendo ser actor. Todo me fue realmente bien, tenía un manager un agente, me sentía orgulloso de lo que había conseguido sin demasiado esfuerzo. Pero justo por aquel entonces, empezó un momento de crisis en la industria del cine y la gente empezó a pasar hambre”.

Greg tenía unas motivaciones diferentes en su vida, un sueño que perseguir y por el que luchar. Pero ciertas dificultades en el camino hicieron que la vida de Greg diera un giro de 180º.

 

 

“En esos complicados días recibí una llamada inesperada para realizar una película porno, yo tenía claro que eso arruinaría mi carrera, pero necesitaba comer así que decidí hacer mi primera película pornográfica”.

Fruto de la desesperación, la mala situación económica y la falta de motivación, Greg decidió comenzar en el mundo del porno.

“Me convertí en el actor más premiado de la industria pornográfica, el más valorado, el mejor pagado de todos los tiempos, todo era demasiado fácil”.

Empezó a recibir un reconocimiento de gran magnitud, era admirado y querido entre las personas cercanas de la industria.

“Cada vez tenía más y más dinero, mi madre no sabía nada, le dolió, le impactó, le supuso un tormento”.

Empezó a disfrutar del dinero sin pensar en las posibles consecuencias negativas que podía tener su nuevo trabajo a nivel familiar, en las relaciones personales o en su entorno social.

“Se me olvidó lo que era el amor, ya no pensaba en el amor, miraba a las mujeres como objetos, no había emoción que envolviese al acto de hacer el amor… ¿Qué es hacer el amor? Yo hago sexo por dinero soy un prostituto, dejé de sentir”

La manera de concebir las relaciones sexuales en la pornografía empezó a dejar huella en su propia visión personal sobre el mundo, sobre los afectos y sobre la mujer.

“Tenia que ir a trabajar para hacer porno, para poder pagar las drogas que me hacían dejar de sufrir el dolor que me producía el porno”.

Pero no todo eran beneficios, dinero o reconocimiento; si no que empezó a sufrir a nivel emocional e incluso físico…

“Lo que la pornografía me hizo es cambiar la forma en la que pensaba y sentía sobre la mujer, empecé a verlas aún más si cabe como objetos sexuales”.

Aquel Greg que fue en busca de un trabajo cinematográfico, se quedó por el camino, había dado un cambio radical, transformando incluso sus propios valores y creencias sobre la vida. Sin darse cuenta, se vio inmerso en un nuevo mundo en el que su antiguo “yo” ya no tenía cabida.

Esta es una de las experiencias que hacen reflexionar sobre si el mundo de la pornografía es un mero entretenimiento y una forma legítima de trabajo, o si realmente puede tener serias consecuencias tanto en la persona que lo consume como en los miembros que pertenecen a la industria y hacen posible la existencia de estos vídeos.

Afortunadamente, un día Greg, cansado del sufrimiento derivado de ser el actor más reputado de la industria, volvió a casa. Decidió nunca más hacer pornografía y desde entonces sigue sin hacerlo. Ahora Greg comparte esta increíble experiencia en “Fight the new drug” para que la sociedad reflexione sobre el consumo de pornografía y su posible impacto en las personas.

Los “luchadores” no son los únicos preocupados en el mundo sobre este problema. En España también existen algunas asociaciones encargadas de informar y ofrecer ayuda a personas con un consumo elevado de pornografía como “Dale una vuelta” o “Sexólicos anónimos“.

Si te has visto reflejado en el sufrimiento de Greg o crees que tienes algún problema con el consumo de pornografía no dudes en ponerte en contacto con nosotros o con cualquier asociación que pueda asesorarte y ayudarte con tu problema.

 

Alejandro Villena Moya.

Psicólogo General Sanitario e Investigador en Sexualidad.

Coordinador de la Unidad de Sexología Clínica y Salud Sexual.

Consulta Dr. Carlos Chiclana.

 

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