¡Defiende tus derechos sexuales!

¡Defiende tus derechos sexuales!

Publicado por el 19/10/2017

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Vivimos en una época en la que conceptos como “libertad” o “derechos humanos” forman parte del menú del día en el discurso social y político. Hablamos con gran soltura sobre los derechos legales o laborales, los derechos de la mujer o del hombre… Pero también podemos hablar sobre cómo aplicar estos derechos humanos básicos al ámbito sexual para potenciar al máximo nuestro desarrollo en este ámbito.

Lo bueno es que estos derechos existen y generan responsabilidades personales, sociales y políticas. Los derechos sexuales vertebran y modulan nuestra expresión y vivencia de la sexualidad. Es recomendable enseñar a la población cuáles son y animar a que sean analizados de forma crítica, para que así puedan ser ensamblados dentro de su propio proyecto vital y sexual, luchando por ellos cuando sea necesario.                                                         

La WAS (World Association for Sexual Health), probablemente la asociación de salud sexual más importante a nivel mundial, trabaja año tras año en la concienciación social sobre la sexualidad, sus derechos y sus responsabilidades. Así, refieren que:

“Los derechos sexuales se fundamentan en los derechos humanos universales que ya están reconocidos con los instrumentos internacionales y regionales sobre los derechos humanos, así como en el conocimiento científico relacionado con la sexualidad humana y la salud sexual”

Existirían por tanto una serie de derechos sexuales básicos e inherentes al ser humano que se comentan a continuación:

 

  1. El derecho a la libertad sexual

Todo ser humano tiene derecho a vivir o a expresar su sexualidad de forma libre, excluyendo toda forma de coerción, explotación o abuso sexual en cualquier tiempo y situación de la vida. Pero no confundamos libertad con libertinaje, en el sexo no todo vale, no todo es beneficioso, no todo nos hace crecer como seres humanos sexuales. Toda práctica que implique una denigración, humillación, agresión o que no respete a nuestro propio cuerpo o al de la otra persona, viola este derecho básico.

 

  1. El derecho a la autonomía, integridad y seguridad sexual del cuerpo.

Este derecho reclama la capacidad de cada individuo para tomar decisiones autónomas sobre la propia vida sexual dentro de la ética personal y social. También se incluye la capacidad de control y disfrute sobre nuestros cuerpos, libres de tortura, mutilación o violencia de cualquier tipo. Pero para que se consiga este derecho es necesario proporcionar información y formación de calidad a las personas, desde que somos jóvenes, para que poco a poco se vayan construyendo los pilares básicos de la sexualidad y los integremos de forma saludable en nuestro proyecto vital.

 

  1. El derecho a la privacidad sexual 

Esto implica el derecho a reservarse para uno mismo las decisiones y conductas individuales que se realizan en el ámbito de la intimidad. Recientemente se han publicado fotos de personas célebres del mundo del cine o de la música con contenido sexual explícito que fueron arrebatadas a sus propietarios sin su consentimiento. Este es uno de los grandes riesgos de las tecnologías y, por tanto, es importante enseñar a los más jóvenes lo que puede llegar a suponer compartir en redes sociales imágenes propias o ajenas de contenido sexual. Nunca podemos saber cuándo se puede volver en nuestra contra, provocando un gran daño en nuestro entorno social, laboral, familiar, etc.

 

  1. El derecho a la equidad sexual

Como en cualquier otro ámbito de la vida, este derecho pone de manifiesto la oposición a toda forma de discriminación independientemente del sexo, el género, la orientación sexual, edad, raza, clase social, religión o limitación física o emocional. Un trato equitativo e igualitario a cualquier persona sea como sea.

 

  1. El derecho al placer sexual

Toda persona tiene derecho al placer sexual. Todos tenemos derecho a disfrutar de nuestra sexualidad y del placer sexual que se deriva de la misma. Cada persona de acuerdo con su proyecto vital y sus valores, decidirá el modo de obtenerlo.

 

  1. El derecho a la expresión sexual emocional

La expresión sexual va más allá del placer o el acto sexual. Todo individuo tiene derecho a expresar su sexualidad a través de la comunicación afectiva, el contacto, la expresión emocional y el amor. No podemos obviar el protagonismo del componente afectivo en la vivencia de la sexualidad. En todo encuentro sexual existen emociones que se intercambian. Lo que muestran los estudios es que las fantasías sexuales más frecuentes son tener una relación sexual dentro de una relación o marco afectivo. Las fantasías más innatas en el ser humano tienen mayor relación con sentir caricias, afecto y calor de la otra persona que con experiencias bizarras o inverosímiles. No solo se trata de disfrutar del placer sexual del cuerpo, sino que también podemos disfrutar de un placer más puramente afectivo.

 

  1. El derecho a la libre asociación sexual

Se refiere a la posibilidad de contraer o no matrimonio, de divorciarse y de establecer cualquier tipo de asociación sexual libre y responsable. En las últimas décadas se ha luchado mucho por este derecho, consiguiendo que cualquier pareja pueda establecer cualquier tipo de asociación libre de prejuicios y discriminaciones.

 

  1. El derecho a la toma de decisiones reproductivas, libres y responsables.

Este derecho implica la capacidad para decidir o no tener hijos, el número y espaciamiento entre cada uno de ellos y el derecho al acceso pleno a los métodos de regulación de la fecundidad.

 

  1. El derecho a información basada en el conocimiento científico 

La información sexual debe ser generada a través de la investigación científica libre y ética, donde la difusión de dicho contenido debe ser apropiada en todos los niveles sociales.

 

  1. El derecho a la educación sexual integral.

Es un derecho innegable a la persona desde el momento en el que nace hasta su fallecimiento y que debería involucrar a las instituciones sociales. Sin embargo, en pocas ocasiones ocurre.

El pasado martes, fui invitado a un conocido Colegio Mayor Universitario de Madrid. Preguntamos a los asistentes sobre su formación sexual y solo 7 de los 90 oyentes universitarios, de entre 18 y 25 años, habían recibido algún tipo de formación sexual en sus casas o la escuela. Todos somos seres sexuados y sexuales, nos surgen dudas y curiosidades sobre nuestra sexualidad y nuestro cuerpo. Es necesario que alguien nos guíe en este camino para desarrollar una sexualidad sana y qué mejor mentor que nuestras figuras de referencia para realizar esta tarea.

 

  1. El derecho a la atención de la salud sexual

En cada nación la atención a la salud sexual debe estar disponible para la prevención y el tratamiento de todos los problemas, preocupaciones y trastornos sexuales. Las personas que nos dedicamos a la atención de la salud mental y física de las personas tenemos la responsabilidad de formarnos en estos ámbitos para poder comprender las preocupaciones de las personas y abordar de la mejor manera posible este tipo de dificultades. Con el objetivo de ofrecer un mejor marco socio-sanitario sobre el abordaje de la psicopatología sexual.

 

¡Mejor que no te lo cuenten! Conoce tus derechos, exprésalos, defiéndelos, enmarca la sexualidad en el cuadro de tu vida, a tu manera, sin prejuicios, sin complejos, sin vergüenzas ni culpas, sé feliz, sé sexualmente feliz.

 

Alejandro Villena Moya

Psicólogo General Sanitario e Investigador en Sexualidad

Coordinador de la Unidad de Sexología Clínica y Salud Sexual.

Consulta Dr. Carlos Chiclana.

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