Gumball, una serie para niños de todas las edades

Gumball, una serie para niños de todas las edades

Publicado por el 07/12/2016

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Una tostada, un mono, un plátano, un pez con patas, un conejo. Todo iban a ser protagonistas de su propia serie o de su respectivo anuncio, pero cuando a Ben Bocquelet le fueron dando una respuesta negativa tras otra, decidió que todos sus personajes podrían aparecer en el mismo escenario. Así nació «El asombroso mundo de Gumball». Una serie de Cartoon Network que emite Boing, el canal eminentemente para niños y adolescentes. Aunque las aventuras de Gumball llegan a seducir más a supuestos adultos que a niños reales.

 

“No entiendo nada”, explica sobre la serie L, con 6 años. Sí, tiene razón. Frases como “Menos mal que eres tan mono, de otra forma ya te hubiera vendido a un circo de gente rara (Freak Show). ¿Qué es eso? Es como nuestra familia, pero la gente paga por verlo”, “Estos cereales son tan malos que si fueran una película sería danesa” no se entienden en un contexto infantil. Tampoco las acciones que llevan a cabo los protagonistas suelen tener buena recepción en el público de menor edad. Sin embargo, en su surrealismo, su extravagancia y su mezcla de todo atesora su encanto. Y el motivo por el que atrae a adultos y a menores con ganas de creerse que todo es posible en el mundo psicodélico de Gumball.

 

Es Gumball el protagonista, pero también su familia, los Watterson (uno de los muchos homenajes, pues toma su nombre de Bill Watterson, el creador de Calvin & Hobbes). Esta familia es un modelo que repite los roles de todas las familias televisivas de los últimos tiempos, aunque con los toques surrealistas de una serie bizarra por naturaleza: Richard, un padre conejo con grandes semejanzas con Peter Griffin, tanto por su físico como por su inutilidad como padre; Nicole, una madre gata que trata de poner cordura después de haber insistido ella misma con la locura y que se desahoga golpeando las paredes; Gumball, el hijo mayor, preadolescente, bastante idiota y con fascinación por solucionar los problemas que él mismo ha creado por su afán de meterse en situaciones absurdas; una hija pequeña, Anais, sabiondilla y con cierta mala leche; un hijo adoptivo, Darwin, que pasó de mascota a miembro de la familia cuando le crecieron las patas, en una evolución «natural» de las especies.

 

Además de la casa familiar, el colegio es el otro gran escenario donde se encuentran los más inesperados compañeros: una tostada medio quemada a la que se llegan a comer en algún almuerzo, un plátano, una familia de cacahuetes con cuernos, una fantasma (la gótica), una nube (el orientador del colegio), una mona (la profesora), una dinosauria, una marioneta, un globo azul, pareja de un cactus, un robot salido de un tebeo manga, una boca humana puesta al revés…

 

Pero no solo la mezcla de personajes es extravagante, también lo es la animación. Aunque la familia Gumball es puro dibujo animado, en la serie también hay creación en 3D, en stop motion e imagen real. Con mucha más incidencia que en Bob Esponja, por ejemplo. Existen cientos de referencias a otras artes audiovisuales, como el cine, los videoclips o los videojuegos.

 

El creador, Bocquelet, es francés, y tomó de su propia familia los nombres de los Watterson. Le inspiraron películas como ¿Quién engañó a Roger Rabbit? Estudió en la Escuela de Cine de Animación, cerca de La Rochelle, y trabajó en algunas de las empresas más importantes de la animación en el Reino Unido (Studio AKA), donde aprendió el humor británico con los Monty Phyton. Gumball apareció por primera vez en 2011, como la primera serie animada de Cartoon Network Europa. Variantes que añaden más surrealismo si cabe a una serie ya de por sí sin definición.

 

Sorprende, en primera instancia, una larga cabecera caleidoscópica, que te sumerge, como si de un viaje sideral se tratara, en Elmore, la ciudad donde se desarrolla la acción. El humor es una mezcla de comentarios inteligentes, caídas y golpes al más puro estilo cine mudo y canciones con mensajes más o menos subliminales. En un mundo tan bizarro como el creado por Bocquelet todo tiene cabida, y encaja a la perfección porque las reglas se anulan. Frases con moralejas extrañas, diálogos delirantes, musicales, cambios físicos extraordinarios, momentos de amor bizarro adornados con toques violentos…

 

En la página Common Sense Media, donde niños y adultos votan y explican sus gustos sobre series infantiles, los comentarios son tan irregulares como los propios diálogos de la serie. Hay padres a los que les encanta porque sienten que, después de todo, no parecen tan mal padres por comparación. Hay niños que se horrorizan ya que en ningún momento encuentran ninguna lección buena para aprender y sí muchas situaciones para ganarse una bronca en caso de llevarlas a cabo. Hay adultos que la comparan con South Park. Hay niños a los que les encantaría tener un hermano como Gumball o Darwin o vivir con ellos.

 

Son capítulos de once minutos, aunque en cada uno de ellos se trabaja durante todo un año. Y sí, llevan cinco temporadas, (y las que quedan) aunque para sorprenderte y quedar enganchado no importa en qué episodio te introduzcas en el asombroso mundo de Gumball. Por cierto, ha ganado en cuatro ocasiones el Bafta a mejor serie animada, entre otros premios. Lo dicho, para niños, tengan la edad que tengan.

 

Una muestra, para padres agobiados.

 

Y para niños de todas las edades.

 

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